Durante décadas, el régimen cubano ha convertido sus estadísticas en parte de su legitimidad política. El problema es que muchos de esos datos siguen siendo difíciles de auditar, comparar y verificar de forma independiente.
Mientras la isla registra el menor número de nacimientos de las últimas décadas y acelera su envejecimiento poblacional, cada vez más mujeres aplazan, trasladan o abandonan la maternidad.
El testimonio de un antiguo especialista del sistema electoral cubano describe presuntas manipulaciones de estadísticas, filtros políticos sobre candidatos y ausencia de controles independientes.