A pesar de la devastación masiva y la impotencia de no poder recuperar más sobrevivientes, la tragedia en Venezuela ha puesto a prueba la tenacidad de los venezolanos que se mantienen trabajando sin descanso removiendo como pueden los escombros causados por los terremotos del pasado 24 de junio.
La catástrofe también evidenció la capacidad de respuesta solidaria de la comunidad internacional, especialmente la ayuda estadounidense, tras la renovada relación entre la Administración de Donald Trump con el gobierno interino de Delcy Rodríguez.
Vista de Catia La Mar, La Guaira, Venezuela.
Los sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 con epicentro en la zona norte-central (cerca de San Felipe, Yaracuy), causaron destrucción generalizada en estados como La Guaira, Caracas, Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón.
Hasta el 27 de junio, las autoridades venezolanas reportan al menos 920 muertos, más de 3.300 heridos y más de 50.000 personas desaparecidas o sin localizar.
Las autoridades han informado de decenas de supervivientes extraídos de los escombros en las primeras 48-72 horas, principalmente gracias al esfuerzo de equipos internacionales y voluntarios locales, pero las esperanzas disminuyen conforme pasan las horas críticas.
Opositores, medios independientes y ciudadanos denuncian la lenta y deficiente respuesta inicial, la falta de equipo en Protección Civil y bomberos, y que muchos rescates se están realizando “a mano” por parte de la población civil debido a la escasez de maquinaria y recursos.
Los venezolanos, ante la impotencia de no recuperar a las personas que han quedado sepultadas bajo los escombros, han acusan al gobierno chavista por haber debilitado las capacidades institucionales durante años de crisis, lo que ha limitado una reacción más rápida y organizada ante la emergencia.
Estados Unidos ha sido el país que más ha ayudado tras los terremotos en Venezuela. Washington destinó 150 millones de dólares en asistencia humanitaria, desplegó equipos de búsqueda y rescate, incluyendo dos unidades urbanas con más de 150 personas y perros, y activó un fuerte apoyo logístico-militar a través de SOUTHCOM con aviones C-17, helicópteros CH-47 Chinook del Ejército, buques e imágenes satelitales.
Your browser doesn’t support HTML5
Avión militar de EEUU C-17 Globemaster III con personal y equipo de socorro
En segundo lugar destacan México, que envió alrededor de 250 rescatistas militares, perros, aeronaves, drones y suministros médicos, y El Salvador, que despachó 300 rescatistas y paramédicos junto con 50 toneladas de ayuda. Francia contribuyó con 85 especialistas en búsqueda y rescate urbano, mientras que España, Suiza, Colombia, Brasil y otros países latinoamericanos enviaron equipos de decenas a cientos de personas y ayuda material.
La Unión Europea (a través de Alemania, Países Bajos y otros) y la ONU también han jugado un rol importante con aviones de transporte, fondos de emergencia y coordinación general.