El Observatorio de Libertad Académica (OLA) alertó sobre el impacto negativo de la modalidad no presencial adoptada por los centros de educación superior en Cuba.
Según la organización, el país no cuenta con las condiciones de infraestructura necesarias para garantizar la calidad del proceso docente bajo este formato. La medida surge tras el anuncio del gobernante Miguel Díaz-Canel sobre un estado de "contingencia energética".
En respuesta, el ministro de Educación Superior, Walter Baluja García, explicó que el período lectivo se adaptará a la semipresencialidad, ajustándose a las condiciones específicas de cada territorio.
Aunque el Ministerio de Educación Superior (MES) no emitió inicialmente una directriz nacional única, diversas universidades ya han reajustado sus calendarios priorizando la enseñanza a distancia.
La alternativa de enseñanza virtual es ineficaz, en la isla, debido a los apagones constantes, la internet inestable y las limitaciones tecnológicas en los hogares.
“Es una situación alarmante, el paso de la presencialidad a algunos escenarios de semipresencialidad, pero inclusive del retorno a sus viviendas de los estudiantes que se encuentran en otras provincias o en La Habana haciendo sus carreras de alcance nacional”, puntualizó, en conversación con Martí Noticias, Leonardo Fernández Otaño, integrante del equipo de OLA.
En su comparecencia, el titular del MES indicó el uso del trabajo a distancia en primer lugar, antes que la plataforma de Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA).
“Se está recomendando consultar a la plataforma EVA, diseñada en la UCI [Universidad de Ciencias Informáticas], pero hay que recordar la debilidad del sistema de conexión a datos en Cuba ahora mismo, debido a los apagones”, subrayó Fernández Otaño.
Los severos problemas de conectividad a Internet y de acceso limitado a dispositivos electrónicos restringen la efectividad del uso de EVA a muchos estudiantes, especialmente los que viven en zonas rurales o con recursos escasos.
También, algunos profesores y estudiantes pueden confrontar dificultades para adaptarse a la modalidad virtual debido a la falta de experiencia y formación previa en el uso de plataformas educativas.
La Universidad de Oriente concretó este lunes el cierre de su residencia estudiantil para pasar a un régimen semipresencial. Ya la Universidad de La Habana había anunciado un conjunto de medidas para ajustar su funcionamiento académico y administrativo ante el déficit energético.
De acuerdo con el comunicado oficial, la institución decidió extender la modalidad semipresencial a todas las carreras y programas de Técnico Superior Universitario (TSU) durante un período de 30 días, a partir del viernes 6 de febrero.
De igual forma, la Universidad de Holguín y la de Santi Spiritus habrían suspendido temporalmente sus actividades docentes presenciales a causa de la situación energética que atraviesa el país, según comentarios de estudiantes.
El Observatorio de Libertad Académica resaltó que los drásticos cambios están sustentados "por un discurso político oficial de resiliencia nacional y sacrificio colectivo en aras de garantizar la estabilidad y el bienestar general, que esconde, por ejemplo, la violación del derecho a la educación y la continuidad pedagógica".
El derecho a la educación establece que la persona acceda a la formación según sus capacidades y los Estados deben adoptar medidas para lograr, gradualmente, la plena efectividad de este derecho, eliminando desigualdades y escollos.
La UNESCO, la UNICEF y otras entidades veladoras de la educación coinciden en que las interrupciones del calendario académico limitan el acceso a los aprendizajes esenciales ya que la enseñanza superior es muy vulnerable a la discontinuidad.
Cuba, en su compromiso con el acceso universal a la educación superior, pone en riesgo esta garantía cuando se interrumpen las clases.
Asimismo, “recomiendan que, siempre que se vaya a pasar una modalidad de docencia semipresencial, se debe garantizar una excelente conexión a Internet”, recalcó Fernández Otaño.
“Esto además se complejiza en otras universidades, como puede ser el ISA [Instituto Superior de Arte], donde los estudiantes han expresado su malestar, puesto que muchas de las carreras que se cursan en el Instituto Superior de Arte hoy, Universidad de las Artes, son carreras que necesitan prácticas, que necesitan una serie de cuestiones presenciales que son fundamentales para la formación”, agregó.
Sumado a esto, “el escenario complejo en otras universidades como puede ser la Universidad de Oriente que, como sabemos, está ubicada en uno de los sitios de mayor pobreza en la isla, un escenario ya de pobreza generalizada, que se complementa con la precariedad que se vivía desde antes”, insistió el investigador, Máster en estudios sobre América Latina y el Caribe.
Además, la paralización presencial deriva en un atraso considerable en los programas de formación, impactando negativamente la finalización de los estudios.
Esto, sin contar que los alumnos son vulnerables de perder la motivación, lo que aumenta el peligro de abandono escolar, con efectos permanentes en la vida profesional y personal de los jóvenes.
Por otra parte, “la universidad no es solo un espacio de aprendizaje académico, sino también un entorno social clave para el desarrollo integral de los jóvenes”, apunta el observatorio independiente.