Sumario
- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha fijado una postura inflexible frente al conflicto en Oriente Próximo, condicionando el cese de las hostilidades a una capitulación total del régimen de Teherán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha fijado una postura inflexible frente al conflicto en Oriente Próximo, condicionando el cese de las hostilidades a una capitulación total del régimen de Teherán.
A través de su plataforma Truth Social, el mandatario sentenció: "¡No habrá acuerdo con Irán, salvo una RENDICIÓN INCONDICIONAL!".
Según el planteamiento de Trump, una vez lograda la rendición y tras la elección de un nuevo liderazgo que Washington considere "grande y aceptable", Estados Unidos liderará una coalición internacional para rescatar al país de la destrucción.
Con un tono que mezcla la advertencia bélica con la promesa económica, el presidente cerró su mensaje con un nuevo eslogan de campaña global: "IRÁN TENDRÁ UN GRAN FUTURO. HAGAMOS A IRÁN GRANDE DE NUEVO (MIGA)".
Mientras la retórica política sube de tono, en el terreno militar la ofensiva no da tregua. En una operación de "aniquilación estratégica" en el Golfo Pérsico, las fuerzas estadounidenses han logrado impactar y dejar envuelto en llamas a un porta-drones iraní de gran envergadura, cuya dimensiones se comparan con las de un portaaviones de la Segunda Guerra Mundial.
Este ataque es el punto culminante de una misión diseñada para hundir sistemáticamente toda la flota del régimen. En apenas 72 horas, la potencia de fuego estadounidense ha destruido más de 30 embarcaciones, neutralizando casi por completo la capacidad de Irán para proyectar ataques desde el mar.
Asimismo, la Fuerza Aérea de Israel (IAF) ejecutó este viernes una ofensiva quirúrgica que resultó en la destrucción total del búnker subterráneo del fallecido Líder Supremo, Ali Khamenei.
El ataque, que movilizó a 50 aviones de combate, marca un punto de inflexión en la capacidad operativa del régimen iraní.
La incursión aérea descargó aproximadamente 100 bombas de alta precisión sobre el complejo, una fortaleza subterránea ubicada bajo el recinto oficial de liderazgo en el centro de Teherán.
Según fuentes de inteligencia, la estructura no era un simple refugio, sino un centro neurálgico que se extendía bajo varias calles de la capital.
Aunque Khamenei fue eliminado el pasado 28 de febrero antes de lograr refugiarse en este lugar, el complejo seguía funcionando como el principal nodo de mando y control para los altos mandos militares que aún coordinan la resistencia iraní.
El portavoz de las FDI, el general Effie Defrin, ratificó el éxito de la incursión al asegurar que el golpe 'degrada las capacidades de mando y control del régimen'.
Según Defrin, la misión culminó años de labores de inteligencia visual y tecnológica, herramientas clave para identificar la compleja estructura subterránea de túneles y centros de mando iraníes.
Tras el bombardeo al búnker, la Guardia Revolucionaria lanzó una oleada de drones y misiles contra Tel Aviv y bases de Estados Unidos en el Golfo.
Mientras el polvo se asentaba en Teherán, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, utilizó sus redes sociales para emitir un mensaje de doble lectura. Por un lado, confirmó que diversos actores internacionales han iniciado esfuerzos de mediación, asegurando que Irán busca una "paz duradera". Por otro, mantuvo el tono desafiante al declarar que la soberanía nacional no es negociable.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán desmintió categóricamente los reportes de Sky News Arabia que apuntaban a una supuesta oferta para desmantelar su programa nuclear a cambio de un acuerdo con Washington.
A través de la agencia estatal IRNA, el gobierno iraní aclaró que las recientes declaraciones del viceministro Majid Takht-Ravanchi fueron sacadas de contexto, precisando que estas hacían referencia a procesos de negociación pasados y no a una propuesta actual en el marco del conflicto.