Sumario
- A más de un año y medio de su arresto, tres mujeres activistas de Palmarito de Cauto siguen esperando la sentencia de un juicio que refleja la creciente represión en Cuba contra las protestas por la crisis eléctrica y alimentaria.
Un año y seis meses después de sus arrestos, el Tribunal Municipal de Palma Soriano, en Santiago de Cuba, dejó concluso para sentencia el juicio a tres mujeres que protestaron en 2024 en Palmarito de Cauto junto a cientos de residentes del poblado que hicieron sonar calderos y exigieron la restitución del servicio eléctrico.
Aunque la vista oral fue celebrada el pasado 27 de junio, las activistas tendrán que seguir esperando, al menos hasta el 1º. de julio, según informó el tribunal, lo que dilata la incertidumbre tanto de ellas como de sus familiares.
“Ellos no van a parar”, indicó la opositora Maidolis Oribe, en referencia a la continua represión gubernamental por la que decenas de personas cumplen prisión o están en proceso penal vinculadas a las protestas que después de las multitudinarias demostraciones del 11 de julio de 2021, se hicieron casi cotidianas y resultaron en el principal desahogo de los cubanos frente a la escasez y los cortes de luz.
“Tampoco van a arreglar la situación que se está volviendo más dura, ya es una hora de luz eléctrica lo que dan y esto es criminal. Hay que estar aquí adentro para ver que de verdad esto es un campo de concentración nazi. Aquí las personas que siempre fueron activas, personas que han tenido una masa corporal, parecen unos indigentes y no llegan ni a 100 libras”, agregó Oribe, coterránea de las presas políticas.
“De la forma que, durante todos estos años, yo he luchado y sé cómo actúa la Seguridad del Estado, a ellas no les van a bajar su sentencia. Con Onelia, por ser una persona enferma, que ellos no creen en eso, puede ser que valoren que es una persona discapacitada, que le falta una mano, que es diabética, que es hipertensa, que es asmática crónica, pero sobre Mileidys y Edilkis, no le quitarán nada por la postura que siempre han llevado como activistas”.
Mileidis Maceo y Edilkis León fueron damas de blanco cuando el movimiento floreció por toda la isla y pertenecen aun a la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU).
La Fiscalía solicitó 10 años de privación de libertad para Mileidis Maceo Quiñones, por el supuesto delito de atentado; ocho años para Edilkis León Giraudis y cinco para Oneida Quiñones, por presuntos desórdenes públicos y daños.
Maceo y León están encarceladas en la prisión de mujeres de la provincia mientras que Quiñones está bajo la medida cautelar de reclusión domiciliaria hasta que la condena sea firme.
A medida que el descontento popular se intensifica, el gobierno responde con una firme política de contención, pero aun con el inminente peligro de ser encarcelados, los ciudadanos recurren a los cacerolazos como su última válvula de escape, mientras su vida diaria se desmorona entre la falta de alimentos y los apagones.