Venezuela otorgó a Cuba cuantiosas entregas de petróleo a cambio de apoyo logístico e inteligencia para blindar al chavismo en el poder, revela un extenso informe divulgado esta semana, donde se alerta que este mecanismo ventajoso para La Habana amenaza actualmente cualquier proceso de transición en Venezuela.
Según el informe de 2026 del “Miranda Center for Democracy”, las más de dos décadas de subsidios petroleros al régimen comunista de Cuba se reciprocaron con servicios clave para el aparato represivo de terror del chavismo, información de inteligencia y apoyo militar al régimen chavista por parte de los cubanos.
"El Informe represión por petróleo y lo que se describe detalladamente es la relación que hubo entre Caracas y La Habana entre el 1999 hasta el 3 de enero de 2026. El principal hallazgo después de varios meses de investigación es que 63.8 miles de millones de dólares fueron enviados a Cuba por petróleo”, dijo el presidente de esta ONG, David Smolansky en la presentación del informe.
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Develan financiamiento de petróleo venezolano con patrón represivo de Cuba
"A cambio se exportó desde Cuba, un aparato represivo, probablemente el más moderno que ha tenido América Latina, y uno de los más modernos actualmente en el mundo donde es el año 2014, al menos 20,000 venezolanos inocentes, han sido detenidos arbitrariamente, desaparecidos, secuestrados", agregó el Director Adjunto del Comando Con Venezuela.
El informe del Centro Miranda señala que este modelo convirtió a los organismos de seguridad en piezas claves para sostener el poder, acompañado de acusaciones de represión, arrestos arbitrarios y torturas documentadas ante la comunidad internacional.
“Este convenio entre La Habana y Caracas se profundiza a través del Grupo de Intercambio y Relación GRUCE", explica Smolansky.
Ese mecanismo modificó "los protocolos y el personal de la DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar) y del SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional)".
"Desde 2008, el GRUCE reestructuró los sistemas de defensa e inteligencia de Venezuela, sustituyendo la doctrina tradicional por marcos cubanos de contrainteligencia y reorientando la misión del Estado: de la seguridad ciudadana a la preservación del régimen, transformando a sus fuerzas de seguridad en una guardia pretoriana que hoy sirve como último bastión de la administración de Delcy Rodríguez", denuncia el reporte.
Nicolás Maduro, Miguel Díaz-Canel y Lis Cuesta en la Plaza Roja, en el centro de Moscú, Rusia, el 9 de mayo de 2025.
El informe alerta que el legado doctrinal del GRUCE "sigue constituyendo la principal barrera estructural para cualquier transición democrática genuina" en Venezuela.
Sin embargo, para el profesor de Ciencias políticas de la Universidad Internacional de Florida, Eduardo Gamarra, este informe deja por fuera otro hallazgo sobre esta cooperación regional represiva: "Venezuela no solo financió este aparato represivo cubano que se construyó en Venezuela, sino que también ese mismo aparato represivo fue utilizado para estar en Bolivia, en Nicaragua, estar en todo el hemisferio".
Un intercambio muy desigual
La investigación revela que en este esquema de "cooperación", el trueque de petróleo a cambio de inteligencia y servicios represivos, permitió a La Habana aprovecharse de su aliado político y consolidó la dependencia estructural de Caracas.
"La factura de Cuba a Venezuela es significativamente mayor si se tienen en cuenta los proyectos bilaterales y regionales en el marco de Petrocaribe, fundado en 2005 por Caracas y La Habana. Estas inversiones abarcaron infraestructuras críticas, incluidas refinerías, complejos petroquímicos e instalaciones de regasificación de Gas Natural Licuado (GNL) en Cuba. Por ejemplo, en tan solo tres proyectos de infraestructura de Petrocaribe en Cuba reportados en 2009, Venezuela invirtió un monto nominal de 3.759 millones de dólares, lo que representa un costo real de 5.750 millones de dólares en dólares constantes de 2026. Del mismo modo, las operaciones de alivio de la deuda realizadas en 2005 y 2006 —tales como la compra de deudas de refinerías cubanas que superaban los 80 millones de dólares nominales— equivalen hoy a más de 130 millones de dólares", revela el reporte.
El Centro Miranda también alerta que el "drenaje financiero total es mucho mayor", si se incluyen las inversiones de infraestructura y el perdón de la deuda.
Un estimado conservador calcula que Venezuela ha transferido a Cuba un monto nominal de 44.500 millones de dólares.
"Ajustada por la inflación, esta «factura de la represión» alcanza la asombrosa cifra de 63.800 millones de dólares en dólares constantes de 2026: una suma que, en la práctica, llevó a la bancarrota al Estado venezolano con el fin de asegurar la supervivencia de su arquitectura autoritaria", concluye el reporte.
Hugo Chávez y el entonces el ministro de Información y Comunicación de Cuba, Ramiro Valdés, en el Panteón Nacional en Caracas el 1 de enero de 2009.
Los principales implicados en este esquema
La investigación revela el llamado Eje Cubano, que ha estado a cargo de la estrategia, doctrina y supervisión en este esquema.
Fidel Castro es señalado como el "arquitecto ideológico de la alianza estratégica de "Petróleo por Represión" y su hermano Raúl Castro ordenó el despliegue de los primeros especialistas del GRUCE.
También apunta a Miguel Díaz-Canel, quien supervisa el GRUCE como un componente permanente de la arquitectura de seguridad bilateral.
Álvaro López Miera, actual Ministro de las FAR; quien es cofirmante de los acuerdos de 2008 que establecieron el GRUCE.
Ramiro Valdés Menéndez, jefe histórico de la Seguridad del Estado cubana y "maestro de la represión política", es reconocido en el informe como el asesor principal en la implementación del modelo de control en Venezuela.
De igual forma aparecen mencionados otros altos oficiales cubanos:
Julio Casas Regueiro, ministro de las FAR desde 2008, quien "supervisó los despliegues militares iniciales hacia Venezuela"; Leonardo Andollo Valdés, general de División y Segundo Jefe del Estado Mayor General; Director Estratégico de alto nivel del GRUCE y coordinador de toda la labor militar cubana en Venezuela; el coronel Juan Francisco Alfonso Doval, miembro central del engranaje operativo del GRUCE dentro del territorio venezolano; el general de Brigada Ramón Alfredo Lausao Gallardo, Jefe del Estado Mayor del GRUCE; que opera de civil durante los ejercicios militares; el General de Brigada Alejandro Ronda Marrero, Coordinador y Oficial de Enlace del GRUCE y experto en operaciones encubiertas; Raúl Quintas Meneses, director dentro del GRUCE, especializado en contrainteligencia militar; Joaquín Quintas Solá, parte del círculo interno de élite y activo en las maniobras junto a la cúpula del GRUCE; Liván Luis Manzano Hernández, Teniente Coronel, Jefe Regional del GRUCE en las regiones Centrales/Llanos; Juan Carlos Tamargo Baniela, General de Brigada de las FAR e identificado como el jefe táctico del GRUCE; y Raúl Rodríguez Lobaina, Oficial de alto rango de las FAR, parte del círculo interno de élite; documentado participando en maniobras junto a la cúpula del GRUCE.