Reformistas y reaccionarios marcan fisuras en la cúpula del castrismo (VIDEO)

Una reunión del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

Las diferencias rompen con la tradicional uniformidad del discurso oficial y reflejan las tensiones que genera la crisis económica en Cuba que se agrava por día.

La política hacia Cuba volvió a ocupar un espacio en el discurso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un momento en el que el régimen cubano enfrenta una de las crisis económicas más profundas de las últimas décadas.

"Hablando de Cuba, después de muchas, muchas décadas, está viniendo hacia nosotros", afirmó Trump durante una intervención reciente, en una referencia que vuelve a colocar a la isla dentro de la agenda política estadounidense.

Mientras Washington mantiene la presión sobre La Habana, dentro de la dirigencia cubana comienzan a percibirse mensajes que apuntan en direcciones distintas.

Por un lado, Miguel Díaz-Canel insiste en que el objetivo principal sigue siendo preservar el sistema político instaurado tras la Revolución.

"Lo que nos toca, es salvar la Revolución ante todo", afirmó al defender las transformaciones impulsadas por su Gobierno como una vía para preservar el modelo socialista.

En contraste, el primer ministro Manuel Marrero ha centrado sus intervenciones en la necesidad de acelerar las reformas económicas, eliminar trabas burocráticas y ampliar los mecanismos de funcionamiento de la economía.

Entre las propuestas mencionó la posibilidad de transformar la empresa estatal socialista en sociedades mercantiles por acciones o participación, una figura que incorpora mecanismos más cercanos a una economía de mercado para la administración de empresas estatales.

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Reformistas y reaccionarios en la cúpula cubana frente a la crisis económica

¿Un cambio de modelo o una estrategia para sobrevivir?

Para el economista cubano Elías Amor, estas diferencias rompen con la tradicional uniformidad del discurso oficial y reflejan las tensiones que genera la crisis económica.

Según el especialista, Díaz-Canel representa el sector que busca preservar el paradigma político vigente, mientras otros dirigentes parecen apostar por reformas económicas más profundas para intentar sostener el sistema.

"Los reformistas han emprendido un camino que conecta con determinadas sensibilidades, mientras los reaccionarios se aferran a un paradigma que ya no funciona", afirmó Amor.

A su juicio, más que una ruptura abierta, estas posiciones podrían responder a una estrategia para preparar el terreno ante decisiones económicas que podrían resultar impopulares o generar resistencias dentro del propio aparato estatal.

Una economía bajo creciente presión

El economista sostiene que el primer semestre de 2026 dejó un panorama aún más complejo para la economía cubana.

Explica que el país atraviesa un escenario de estanflación, un fenómeno económico caracterizado por la combinación de estancamiento económico e inflación. Según Amor, Cuba enfrenta ambos problemas simultáneamente, con una inflación de dos dígitos que ubica al país entre las economías con mayores niveles de inflación en América Latina.

A esto se suma una severa escasez de divisas. El desplome del turismo, la reducción de los ingresos por exportación de servicios profesionales, la disminución de remesas y la falta de inversión extranjera continúan limitando la capacidad financiera del Estado.

En el plano interno, el especialista describe una parálisis productiva que afecta prácticamente a todos los sectores de la economía. El turismo, el transporte, la construcción y la infraestructura muestran señales de deterioro, mientras el crecimiento previsto para este año se aleja cada vez más de las proyecciones oficiales.

La presión económica y política

Para Amor, las dificultades económicas se combinan con un escenario político complejo marcado por la existencia de miles de presos por motivos políticos y un creciente desgaste del modelo vigente.

Considera que las transiciones no ocurren de manera inmediata, sino que comienzan cuando el paradigma dominante deja de ofrecer respuestas a los problemas estructurales del país y distintos sectores empiezan a plantear caminos diferentes.

En ese contexto, sostiene que las recientes declaraciones de figuras como Manuel Marrero y Miguel Díaz-Canel permiten observar matices que hasta hace poco resultaban poco frecuentes dentro del discurso oficial.

El contraste entre los mensajes de los principales dirigentes alimenta el debate sobre cómo el régimen pretende enfrentar la peor crisis económica que vive Cuba en décadas.