Ortega destituye a cónsules en Miami y Filadelfia, dos plazas clave del exilio nicaragüense

Consulado de Nicaragua en Miami

Sumario

  • Para Jonathan Duarte, nicaragüense residente en Florida y director ejecutivo de Fundación para la Libertad de Nicaragua, “al asfixiar los servicios consulares, buscan castigar políticamente a una comunidad que denuncia incansablemente sus abusos ante la comunidad internacional”.

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo destituyó el 27 de octubre a los responsables de los consulados de Nicaragua en Miami y Filadelfia, dos sedes clave en las que se concentra la atención a un gran número de nicaragüenses residentes en Estados Unidos.

Mediante el Acuerdo Presidencial N.º 146-2026, los copresidentes Ortega y Murillo dejaron sin efecto el nombramiento de Marvin René Ortega Rodríguez como cónsul general en Miami, quien ocupaba ese puesto desde abril de 2022. La misma suerte corrió el cónsul honorario en Filadelfia, Eliezer Gabay, quien ha dejado el cargo que ocupaba desde junio de 2014.

El consulado de Miami se convirtió en la oficina nicaragüense de mayor concurrencia en Estados Unidos después del cierre permanente de otras representaciones iniciado en 2024, que dejó inoperativas las sedes consulares de Los Ángeles, Houston, Nueva Orleans y Charlotte.

Lee también

Régimen Ortega-Murillo rechaza a embajadora propuesta por Trump

Para Jonathan Duarte, director ejecutivo de la Fundación para la Libertad de Nicaragua, “la destitución sin reemplazo de los cónsules en plazas tan estratégicas como Miami y Filadelfia no responde a un simple reordenamiento administrativo, sino a una política deliberada de castigo contra el exilio y a una manifestación directa de la paranoia que asfixia al aparato sandinista”.

Duarte, nicaragüense residente en Florida, explicó a Martí Noticias que “la dictadura emite un mensaje cargado de cinismo y temor. Hacia afuera, pretende desentenderse por completo de sus obligaciones de Estado con los nicaragüenses en el extranjero, sabiendo perfectamente que es en la diáspora donde reside la resistencia cívica que jamás pudo doblegar ni encarcelar dentro del territorio nacional”.

Agregó que “al asfixiar los servicios consulares, buscan castigar políticamente a una comunidad que denuncia incansablemente sus abusos ante la comunidad internacional”.

El opositor nicaragüense, también secretario regional del World Liberty Congress, también identificó en la decisión del régimen un mensaje hacia lo interno de Nicaragua: “Esta medida evidencia el pánico constante a la traición, las deserciones o la colaboración de sus propios funcionarios con gobiernos democráticos”.

“Esto explica la constante inestabilidad de su cuerpo diplomático, reflejada en patrones absurdos donde nombran y destituyen representantes de forma intempestiva en lapsos de semanas o meses, tal como ocurrió en Venezuela (donde desfilaron tres embajadores diferentes en un mismo año) o con los constantes desmantelamientos de misiones y revocaciones en plazas clave como Washington y Bolivia”, añadió Duarte, quien al mismo tiempo subrayó: “El régimen sandinista desconfía de su propia sombra y prefiere dejar vacíos diplomáticos antes que arriesgarse a una deserción más”.

El impacto en la diáspora y el exilio en EE.UU.

Conforme el derecho internacional y las tradiciones reconocidas por los estados, los consulados atienden a personas naturales y jurídicas de su nacionalidad, emiten pasaportes, documentos de viaje e identificaciones oficiales, tramitan visas para extranjeros que quieran ingresar a Nicaragua y cumplen funciones notariales, entre otras.

Consultado por Martí Noticias, Manuel Orozco, director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo de Diálogo Interamericano, aseguró que la remoción de estos cónsules en Estados Unidos “es un método más para generar apatridia ante la ausencia del Estado para atender sus necesidades de tramitología de migración”.

Un analista político nicaragüense, que pidió el anonimato por temor a represalias, coincidió con Orozco en el impacto negativo que tendrá esta medida en la diáspora y en el exilio nicaragüense: “Para una persona que tiene un trámite consular pendiente, empeora una situación que ya venía siendo dura y a eso se suma la incertidumbre migratoria que están viviendo quienes están en proceso de legalizar su documentación y lograr un estatus migratorio”.

Lee también

Opositores proponen plan para una transición democrática en Nicaragua en medio de debate en la OEA

Esta misma fuente destacó que la medida del régimen sandinista “añade angustia y desamparo para quienes vinieron por persecución política y se encuentran en una situación especialmente vulnerable al necesitar documentos consulares precisamente de las mismas autoridades que representan al gobierno del que tuvieron que escapar”.

Ante la pregunta de cómo se entiende que esta medida afecte a quienes con sus remesas ayudan a la economía del país, el analista político apuntó que esto “refleja una contradicción muy fuerte, pero para la dictadura mantener el control político está por encima de cualquier consideración humana y muchísimo más del reconocimiento de quienes sostienen a tantas familias nicaragüenses gracias a las jugosas remesas que constantemente envían”.

“El régimen sabe perfectamente que el emigrante no manda dinero por apoyo o simpatía a la dictadura Ortega-Murillo, sino que lo envía para que su madre compre medicina, para que sus hijos coman y ayudar a su familia en general; por eso el régimen tiene la absoluta certeza que, aunque los maltrate, quien está afuera va a hacer todo lo posible por seguir ayudando a los suyos dentro de Nicaragua”.

Una prolongación de la represión estatal

Duarte, por su parte, apuntó otra afectación significativa a la comunidad nicaragüense en Estados Unidos en materia económica. Señaló que el cierre de consulados o la reducción de personal aumentaron los gastos familiares al tener que enfrentar altos gastos de desplazamiento hacia las pocas oficinas consulares de Nicaragua que quedan en territorio estadounidense.

Lee también

Exilio nicaragüense teme impunidad tras el archivo del caso Roberto Samcam en Costa Rica

“Al suprimir cabezas consulares y cerrar oficinas clave, la dictadura coloca a nuestros compatriotas en una situación de indefensión absoluta y de limbo burocrático. Esto obliga a miles de familias y trabajadores a incurrir en gastos extraordinarios de miles de dólares en desplazamientos hacia las pocas sedes que aún operan en la Costa Este, perder días laborales y pagar hospedajes solo para resolver trámites tan elementales como renovar un pasaporte o registrar a sus hijos”, añadió el director ejecutivo de Fundación para la Libertad de Nicaragua.

El también secretario regional del World Liberty Congress destacó que “este desamparo es una prolongación de la represión estatal, ya que, tras despojarnos de la patria, de nuestros bienes y de la nacionalidad a los opositores, el aparato sandinista busca arrebatarnos los derechos consulares más básicos para intentar doblegar nuestra voluntad”.