Opositores nicaragüenses piden a ejércitos de Centroamérica revisar cooperación militar con Nicaragua

Miembros del Ejército de Nicaragua participan en una ceremonia en honor al general Julio César Avilés, en la plaza de la Revolución en Managua.

Sumario

  • Un grupo de nicaragüenses exiliados en EEUU pidió al Consejo Superior de la Conferencia de las Fuerzas Armadas Centroamericanas revisar la participación y cooperación militar con el Ejército de Nicaragua.
  • En una carta, critican el respaldo del general Julio César Avilés a las reformas constitucionales de 2026 y alertan sobre los vínculos con China y Rusia.
  • Los opositores también advierten sobre riesgos para la protección de información, la interoperabilidad regional, la cooperación antidrogas y el combate a redes de delincuencia transnacional.

Un grupo de nicaragüenses exiliados en Estados Unidos informó que remitió, el 11 de septiembre de 2026, una comunicación al Consejo Superior de la Conferencia de las Fuerzas Armadas Centroamericanas (CFAC) para solicitar una revisión institucional de la participación y cooperación militar con el Ejército de Nicaragua.

La carta remitida al CFAC, un organismo internacional de carácter militar creado en 1997 para impulsar la cooperación, coordinación y apoyo mutuo frente a amenazas a la democracia, la paz y la libertad, sostiene que “la situación del Ejército de Nicaragua merece una revisión a la luz de esos principios”.

El texto señala que los altos mandos militares de Centroamérica deben examinar el cumplimiento de estos principios fundacionales por parte del Ejército nicaragüense “particularmente por la posición pública asumida por su comandante en jefe, General Julio César Avilés, frente al proceso de reformas constitucionales de 2026, que consolidan la usurpación de la soberanía popular, estableciendo un modelo totalitario contrario a los fines y principios de la integración centroamericana”.

Los opositores exiliados en EEUU plantean “la necesidad de examinar los vínculos de cooperación militar de Nicaragua con China y Rusia y su posible incidencia sobre la protección de información, la confianza entre los miembros y la interoperabilidad regional”. Al mismo tiempo, solicitan que “la CFAC considere los riesgos asociados al debilitamiento de la cooperación antidrogas y a las redes de delincuencia transnacional que utilizan el territorio nicaragüense”.

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Al respecto, Guillermo Pacheco, especialista en seguridad, defensa y relaciones internacionales, señaló a Martí Noticias que esta carta remitida por los opositores al régimen sandinista “es una estrategia de aislamiento y deslegitimación más sofisticada que las simples denuncias retóricas”.

Al solicitar formalmente que se revise o se limite la participación del Ejército de Nicaragua en este foro regional, la oposición logra tres efectos estratégicos según Pacheco. En primer lugar “aísla institucionalmente a la cúpula militar nicaragüense -especialmente al general Julio César Avilés- de un espacio que le otorga legitimidad, intercambio de inteligencia, capacitación y blanqueamiento internacional”.

En segundo lugar, agrega el especialista, “vincula públicamente al Ejército con el régimen autoritario: el respaldo abierto de Avilés a las reformas constitucionales de 2026 queda expuesto como incompatible con los principios de seguridad democrática del propio tratado de la CFAC”.

En tercer lugar, el también director de Asuntos Internacionales y profesor en el Security College de EEUU, detalla que la comunicación enviada por los opositores a la CFAC “presiona a los ejércitos vecinos a tomar posición, lo que genera incomodidad en los mandos de la región y dificulta que sigan tratando con normalidad al Ejército de Nicaragua”.

“Un aislamiento gradual y discreto”

Ante la pregunta de la posible aceptación de los líderes militares de la CFAC a las solicitudes realizadas por los opositores, Pacheco considera que “es poco probable que lo hagan de forma contundente y pública a corto plazo”.

El especialista en seguridad considera que en estos momentos los gobiernos de El Salvador, Honduras, Guatemala y República Dominicana tienen incentivos mixtos para tomar posiciones ante el régimen de Nicaragua: “Valoran la cooperación práctica en seguridad fronteriza, narcotráfico y desastres, y no quieren abrir un conflicto abierto con Managua. Sin embargo, el contexto regional actual de mayor alineamiento de varios países con Washington y una creciente presión internacional sobre Ortega-Murillo hace que algunos gobiernos puedan aceptar medidas parciales o silenciosas tales como reducir intercambios de inteligencia sensibles, limitar la participación de oficiales nicaragüenses en cursos o ejercicios, o simplemente enfriar la cooperación operativa”.

“Una respuesta fuerte y unánime como la expulsión o suspensión del organismo regional es improbable” estima Pacheco porque “la CFAC funciona por consenso y ninguno de los países quiere ser el que rompa el foro” por lo que cree que “lo más realista es un aislamiento gradual y discreto”.

“No es un golpe letal, pero es un paso útil de asfixia institucional”

El profesor del Security College de EEUU agregó a Martí Noticias que “los efectos prácticos inmediatos de la carta serían limitados, pero no nulos” detallando que podríamos ver “la pérdida de espacios de legitimación y capacitación”. Recordó que el Ejército nicaragüense usa la CFAC para presentarse como una fuerza profesional y “normal” por lo que “perder o reducir ese acceso debilita su imagen interna y externa”.

Por otro lado, Pacheco señaló que la solicitud a la CFAC pone presión sobre la cúpula militar nicaragüense porque “envía el mensaje a los oficiales de que su lealtad al régimen tiene un costo institucional creciente. En un escenario de eventual sucesión, esto puede generar fisuras o cálculos de salida”.

Finalmente, el especialista en seguridad señaló que el movimiento estratégico de la oposición nicaragüense “no es un golpe letal a Ortega, pero es un paso útil de asfixia institucional que debilita uno de los pocos espacios donde el Ejército de Nicaragua todavía mantiene apariencia de normalidad regional y eleva el costo político de seguir respaldando abiertamente a la dictadura”.