Multan con 200.000 pesos a un ganadero en Granma por pastorear en tierras ociosas

Campesino cubano Andrés Manuel Sosa Ramírez y su hija

Sumario

  • La sanción llega después de que el productor pasara casi veinte años solicitando formalmente a las autoridades la compra o entrega de las tierras ociosas colindantes a su finca, ubicada en la comunidad de Grito de Yara, para poder sostener legalmente a su rebaño.
  • Según las declaraciones de Sosa Ramírez, la multa responde a que sus animales pastan en terrenos estatales que se encuentran abandonados.

La delgada línea entre la supervivencia económica y la asfixia burocrática ha vuelto a generar tensiones en el campo cubano. Andrés Manuel Sosa Ramírez, un campesino con más de tres décadas de experiencia en el sector pecuario, ha denunciado públicamente una multa de 200.000 pesos impuesta por la Delegación del Ministerio de la Agricultura (MINAG) en el municipio de Río Cauto, provincia de Granma.

La sanción llega después de que el productor pasara casi veinte años solicitando formalmente a las autoridades la compra o entrega de las tierras ociosas colindantes a su finca, ubicada en la comunidad de Grito de Yara, para poder sostener legalmente a su rebaño.

La contradicción del caso ha desatado la indignación del productor. Según las declaraciones de Sosa Ramírez, la multa responde a que sus animales pastan en terrenos estatales que se encuentran abandonados.

"Doscientos mil pesos de multa porque el ganado mío está creciendo en tierras ociosas. ¿Es malo o es bueno? No tengo ningún otro delito. Solamente ese", testificó el ganadero tras salir de una citación a la que no se le permitió la entrada a su hija para acompañarlo.

El inventario que detonó la sanción incluye un excedente de animales no registrados formalmente bajo los estrictos límites estatales, entre ellos varios terneros.

La falta de propiedad legal sobre la tierra coloca a campesinos como Sosa Ramírez en una paradoja legal. Al no poseer la superficie requerida para respaldar la carga ganadera, el Estado no le permite formalizar la entrega de leche y carne, lo que a su vez justifica nuevas inspecciones y penalizaciones.

“Lo que hacen es, por no tener tierra, una compra forzosa. Se llama así, una compra forzosa al ganadero por no disponer del fondo de tierra. A él le compran el ganado y, además, lo multan”, señaló Pedro Manuel Dorado, antiguo ganadero de Guantánamo que tuvo que renunciar al oficio debido al hurto y sacrificio de reses.

“No debe ser justo porque este país está lleno de marabú. Lo justo sería que, si no tiene tierra que le den la tierra para que no tenga que vender su ganado, al contrario: Tú tienes ganado, toma la tierra para que este hombre produzca, ¿por qué tienen que quitarle su ganado”, cuestionó.

Días antes de recibir la cuantiosa multa, el afectado ya había recurrido a las redes sociales para alertar sobre lo que consideraba un acoso por parte de los funcionarios del Centro Nacional de Control Pecuario (CENCO) y del MINAG.

Sosa Ramírez denunció que los inspectores violaron la propiedad privada al ingresar a sus corrales sin autorización previa:

"Vienen a contarme el ganado y a imponerse sobre mí. No los autoricé a entrar al corral y entraron (...). Vienen y se imponen sobre lo tuyo porque no aporto ningún beneficio, no tengo tierra, llevo 26 años sin tierra... ¿Quién le hace más daño al pueblo, yo o ellos? Yo pienso que deben ser ellos porque yo produzco".

El ganadero enfatizó el contraste entre la persecución a su trabajo y las "más de 200 caballerías de tierra perdidas [ociosas]" que rodean la comunidad del antiguo central azucarero Grito de Yara, sin que el Estado las explote ni permita que los locales las pongan a producir.

Minerva del Sol, delegada en Camagüey de la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales (FLAMUR), indicó que este caso es un reflejo de la política de asfixia que el Estado cubano mantiene sobre los productores independientes.

“No hay medicamentos para los animales y si faltan para las personas, imagínense cómo será para los animales. No hay herbicidas, no hay insumos, no hay garantía para producir”.

Señaló que mientras el país atraviesa una severa crisis alimentaria, las autoridades priorizan el control burocrático y el castigo financiero por encima de la producción, desestimulando a los campesinos que, a base de sacrificio propio, intentan garantizar el sustento de sus familias y de sus comunidades en tierras que el propio gobierno mantiene ociosas.

La representante de FLAMUR enfatizó que multas desproporcionadas como la impuesta a Sosa Ramírez no solo buscan quebrantar la economía del productor, sino también enviar un mensaje de intimidación al campesinado para obligarlos a someterse a las estructuras de acopio estatales.

“Vemos cómo las autoridades mandan a inspectores que en muchos casos imponen multas desproporcionadas que solo empeoran la situación de quienes intentan producir alimentos para el pueblo. Hoy el campesino no solo enfrenta la falta de recursos, también sufre el robo de las cosechas, las pérdidas constantes y las presiones de quienes pretenden obtener dinero mediante amenazas de multa. Eso también es corrupción”, enfatizó Del Sol.

Desde la perspectiva institucional, las autoridades suelen escudarse en el estricto cumplimiento de la ley:

La Ley de Fomento y Desarrollo de la Ganadería exige a los tenedores garantizar que el ganado no deambule por áreas no autorizadas y cumpla con normas de bioseguridad.

Del mismo modo, el Reglamento para el Control del Ganado Mayor estipula límites específicos de animales por hectárea. Si un campesino no tiene tierra suficiente, el Ministerio de la Agricultura no autoriza la tenencia legal y la normativa vigente abre la puerta al decomiso de las cabezas de ganado.

Ante la amenaza inminente de perder el sustento de su hogar, el campesino de Granma ha lanzado una advertencia drástica a los órganos políticos y de control de la provincia, asegurando que defenderá el fruto de su esfuerzo de más de tres décadas.

"De quererme decomisar el ganado, me voy a plantar en huelga de hambre con toda mi familia en la institución que me quite el ganado. Si es la agricultura, la agricultura; si es la policía, la policía; si es el Partido Comunista de Cuba, ahí voy (...), porque de eso vivo yo, de mis vacas, de mi trabajo y de mi sacrificio", concluyó de forma tajante.

La Delegación Municipal de la Agricultura rehusó contestar las preguntas de Martí Noticias.