Sumario
- Jesús Nogueiras Santiago, uno de los grandes nombres del ajedrez cubano, relató que vive con las dificultades de la crisis económica, los apagones y la escasez, aunque cuenta con apoyo de amigos dentro y fuera del país y con un modesto ingreso del Estado.
- El ajedrecista denunció la suspensión del servicio de alimentación que tenía autorizado y criticó la falta de un plan institucional claro para respaldar a las glorias deportivas.
En la historia del deporte ciencia en Cuba, pocos nombres brillan con la fuerza de Jesús Nogueiras Santiago, el cinco veces campeón nacional y representante de Cuba en catorce olimpiadas mundiales, habló a Martí Noticias sobre su vida en la isla.
En 1979, con 20 años se alzó temporalmente como el Gran Maestro más joven del planeta y consolidó una importante carrera en los años 80 al frente del equipo nacional cubano, logrando destacados resultados en las Olimpiadas, Copas del Mundo y otros torneos donde se midió con los más grandes del mundo.
Fue reconocido con el título de FIDE Senior Trainer (FST) en 2005, el máximo nivel de los títulos de entrenadores que la Federación Internacional de Ajedrez.
Hoy, desde su natal Santa Clara, su voz se alza con la autoridad de quien lo ha ganado todo en los tableros internacionales, pero también con la franqueza de quien afronta de primera mano la compleja crisis sistémica que sacude al país entre apagones, escasez de combustible y dificultades cotidianas.
Ante la interrogante sobre cómo transcurre un día cotidiano en su vida actual y qué actividades demandan mayor esfuerzo, Nogueiras descarta que su día a día esté exento de dificultades.
Aunque valora profundamente el respeto incondicional que le profesa el pueblo de Santa Clara, las carencias logísticas son obstáculos constantes. ¿Cómo logra un competidor de su talla aislarse de las preocupaciones del entorno para mantener la mente enfocada?
“El Estado me da un dinero que en este momento no es tan grande, no representa mucho, pero también tengo muchos amigos que me ayudan de todas partes, de allá de la Florida, amigos cubanos, desde luego a todos les he dado consejos de ajedrez, yo jamás he negado un consejo de ajedrez y sin ningún interés también”, precisó.
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El jaque mate de la resistencia: Jesús Nogueiras, leyenda del ajedrez cubano, sobrevive entre la crisis y la solidaridad.
“He estado más o menos resolviendo esa carencia. En la casa no tengo ningún problema, yo como en la calle”.
Nogueiras denunció en redes sociales que le fue suspendido el servicio de alimentación autorizado en el restaurante La Bodeguita del Medio en Santa Clara. La interrupción se debió a una falta de coordinación y acuerdos formales entre el INDER y el establecimiento. “La idea era otro lugar que al final no se ha concretado”.
“Ellos [los funcionarios del INDER] debieron concretar eso, porque ellos me aprecian y también siempre que yo he podido he ayudado al INDER y a quien le ha hecho falta, ellos no tienen a muchos grandes maestros que atender, porque los pocos que se han hecho no están aquí precisamente”, recalcó.
Agregó que, aunque existan baches organizativos o la falta de un plan de desarrollo institucional sostenido, el cariño de sus amistades dentro y fuera de Cuba le sirve de sostén emocional y económico.
Al reflexionar sobre la relación entre las glorias deportivas y las instituciones, la leyenda del ajedrez es tajante: “Siempre ha faltado un plan claro. Nosotros en eso nunca hemos sido tan serios”, confiesa al valorar el respaldo institucional.
Para un estratega cuyo prestigio internacional creció midiéndose de igual a igual contra contendientes de potencias soviéticas y europeas, el contraste con la actualidad es evidente.
Crítico ante la falta de planes de desarrollo sostenido y el éxodo de talentos, reivindica a las figuras expatriadas como parte esencial de la historia del ajedrez nacional. Si bien reconoce el esfuerzo de las nuevas generaciones, advirtió que las limitaciones de recursos ponen en desventaja a la isla frente al ajedrez global.
“Los mejores talentos se han ido yendo, no están en la isla. Pero bueno, aquellos de allá yo los considero y tenemos muy buenas relaciones, con Lázaro Bruzón y otros, y yo los considero parte del ajedrez cubano”.
Nogueiras reafirmó su agradecimiento a quienes continúan valorando su legado. Su figura trasciende los lauros: es el testimonio vivo de una época dorada que sigue apostando por el tablero, demostrando que, aun en los escenarios más adversos, la maestría y el amor por el ajedrez cubano se mantienen inquebrantables.