Sumario
- Larijani, de 67 años, fue una figura clave en la política iraní durante cuatro décadas, ocupando altos cargos como presidente del Parlamento y oficial de la Guardia Revolucionaria.
- Organismos internacionales lo señalan como responsable de la represión de protestas en Irán.
El Gobierno de Israel confirmó este martes el fallecimiento de Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, tras un ataque aéreo nocturno en la capital iraní.
Larijani, una de las figuras políticas de mayor influencia en el país, murió en una operación que también acabó con la vida de Gholamreza Soleimani, comandante de la fuerza paramilitar Basij.
“Larijani y el comandante de los Basij fueron eliminados durante la noche y se unieron al jefe del programa de aniquilación, Jamenei, y a todos los miembros eliminados del ‘eje del mal’, en las profundidades del infierno”, declaró el ministro de Defensa israelí, Israel Katz.
Asimismo, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, fue contundente al comentar la noticia: “Hoy eliminamos al jefe de la banda de mafiosos que realmente controla Irán”.
Larijani tenía 67 años y mantenía una presencia activa en la vida pública del país. Poco antes del bombardeo que cobró su vida, había publicado un mensaje de solidaridad hacia los marinos fallecidos en recientes ataques contra las fuerzas de Estados Unidos.
A lo largo de cuatro décadas, ocupó los cargos más sensibles en la estructura de poder de la República Islámica: fue oficial superior de la Guardia Revolucionaria, ministro de Cultura, jefe de la propaganda estatal y presidente del Parlamento durante tres mandatos consecutivos (2008-2020).
Organismos internacionales y grupos de derechos humanos identifican a Larijani como el arquitecto detrás de la represión de las protestas en Irán, las cuales han dejado un saldo superior a los 7,000 muertos y miles de heridos.
Debido a su jerarquía dentro de la Guardia Revolucionaria Islámica —designada por Washington como organización terrorista extranjera en 2019—, el Departamento de Estado de EEUU mantenía sobre él una recompensa de 10 millones de dólares.