FBI revela cómo Cuba se convirtió en una amenaza para la Inteligencia de EEUU

Edificio del Ministerio del Interior (MININT) en La Habana

Sumario

  • En el caso de la inteligencia cubana, se trata de un aparato estatal sofisticado, con recursos ilimitados, entrenamiento y experiencia. “Cuba recibió apoyo y formación de la Unión Soviética y ha mantenido fuertes capacidades de inteligencia”, dijeron.
  • “Incluso en momentos de crisis económica, como el ‘Período Especial’, perdieron todos sus subsidios soviéticos y, aun así, sus servicios de inteligencia siguieron financiados”.
  • Una de sus fortalezas ha sido reclutar personas desde jóvenes, antes de que entren al gobierno, evitando así los indicadores tradicionales de espionaje”, aseveraron.

El régimen cubano ha formado un servicio de espionaje peligroso, particularmente infiltrando al gobierno de EEUU, según trascendió en un episodio que publicó en sus redes sociales el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI).

Dos oficiales de inteligencia analizaron junto al presentador los antecedentes del espionaje en el mundo, hasta caer en la amenaza que la inteligencia cubana ha supuesto para EEUU, y cómo han hecho para "proteger los secretos de la nación, neutralizar las amenazas y evitar que las armas cayeran en manos equivocadas".

La dictadura cubana ha operado un sistema de espionaje “muy por encima de su peso”, dijeron para referirse al hecho de que una Isla pequeña ha creado una poderosa estructura de inteligencia “sumamente competente”.

Los panelistas alegan que, quizás ante el temor de una invasión estadounidense crearon una imagen amenazante de Estados Unidos, lo que les habría motivado a adelantarse ante cualquier situación, por lo cual “han invertido mucho tiempo y esfuerzo en obtener información”, dijeron.

Pero no solo fueron receptivos de información sino proactivos, pues “han trabajado arduamente para influir en las políticas y hacer todo lo posible por averiguar qué es lo que los Estados Unidos están haciendo y lo han logrado a través de la labor de sus servicios de inteligencia”, aseguraron.

De acuerdo con los analistas, cuando la inteligencia estadounidense se percató “era casi demasiado tarde”. Y se refirieron al momento cuando se reconoció la amenaza cubana, a finales de los ‘80, por dos hechos: la deserción de un agente cubano y la infiltración cubana en el Gobierno de EEUU.

“El primero ocurrió en 1987. Tuvimos un desertor, Florentino Aspillaga, procedente de Cuba y básicamente le dijo a la comunidad de inteligencia de Estados Unidos que todos nuestros agentes eran agentes dobles; es decir, estaban bajo el control del gobierno cubano”, rememoraron.

Según los panelistas aquel “descubrimiento” fue “un golpe demoledor” para la comunidad de inteligencia de EEUU. “Toda la información que creíamos estar recibiendo nos estaba siendo suministrada, en realidad, por Fidel Castro a través de su servicio de inteligencia”, reconocieron.

El desertor Aspillaga fue enfático con las autoridades estadounidenses: “Todas esas fuentes que ustedes creen haber reclutado, en realidad no están espiando para ustedes. Solo les están diciendo lo que nosotros queremos que escuchen”. Y “eso fue una gran llamada de atención para EEUU”, precisaron los expertos.

El otro punto que llamó la atención era una “Red” de infiltración en diversas esferas del Gobierno federal, que empezaba por el reclutamiento en el ámbito universitario e intelectual, de simpatizantes de la llamada "revolución cubana" o aquellos motivados ideológicamente por corrientes de izquierda.

Al problema de los “doble agentes”, el FBI agregaba otra preocupación relacionada con la inteligencia cubana: los espías que habían infiltrado. “Se reforzó la seguridad, se buscó información y se inició la caza de La Red’, acotaron.

Los agentes dijeron que fue una labor complicada, pues generalmente no había un seguimiento de dinero, y habían sido reclutados mucho tiempo antes de entrar en el Gobierno. “Para cuando los identificamos, ya estaban bien posicionados dentro del sistema. Eso complicó mucho el trabajo”.

Los analistas hablaron de los casos más emblemáticos de infiltración, descubiertos por el FBI y puestos en manos de la justicia estadounidense posteriormente: Ana Belén Montes, Walter Kendall Myers y su esposa Gwendolyn Steingraber Myers, y Víctor Manuel Rocha, quien fue el último identificado dentro de esa red.

Ana Belén Montes era una analista principal de la Agencia de Inteligencia del Departamento de Defensa. Durante casi dos décadas transmitió a Cuba información clasificada sobre operaciones y capacidades militares de EEUU. Fue arrestada en 2001 y sentenciada a 25 años de prisión.

Walter Kendall Myers era funcionario del Departamento de Estado y junto a su esposa Gwendolyn enviaba información sensible a La Habana. Fueron arrestados en 2009 y ambos se declararon culpables: él fue sentenciado a cadena perpetua y ella a más de seis años de prisión.

Entretanto, Víctor Manuel Rocha fue embajador de EEUU en Bolivia y sirvió como funcionario en la entonces Sección de Intereses de EEUU en La Habana en los años ‘90. Arrestado en 2023, se declaró culpable de conspiración para actuar como agente extranjero ilegal y fue condenado a 15 años de prisión.

Los analistas afirmaron durante el episodio, que en el caso particular de la inteligencia cubana, se trata de un aparato estatal sofisticado, con recursos ilimitados, entrenamiento y experiencia. “Cuba recibió apoyo y formación de la Unión Soviética y ha mantenido fuertes capacidades de inteligencia”.

“Incluso en momentos de crisis económica, como el ‘Período Especial’, perdieron todos sus subsidios soviéticos y, aun así, sus servicios de inteligencia siguieron financiados”. Una de sus fortalezas ha sido reclutar personas desde jóvenes, antes de que entren al gobierno, evitando así los indicadores tradicionales de espionaje”, aseveraron.

Al compartir en sus redes sociales el episodio “Cuba, el espía del vecindario”, el FBI asegura que “una pequeña nación insular, situada a 90 millas de Estados Unidos, utiliza estrategias eficaces de contrainteligencia para frustrar a los activos estadounidenses”.