Escasez de alimentos, apagones y falta de recursos complican el regreso a clases en Cuba (VIDEO)

El inicio de clases será un reto para padres y niños en medio del colapso económico y social en Cuba. (REUTERS/Norlys Pérez/Archivo)

Sumario

  • Madres cubanas denuncian graves dificultades para el inicio del curso escolar por la escasez de alimentos, agua potable, electricidad y otros recursos básicos.
  • Señalaron que el gobierno debería replantear el modelo educativo ante la crisis actual, incluyendo opciones como clases virtuales y escuelas privadas.

La escasez de alimentos y agua potable, la falta de electricidad e internet y el cansancio de un verano colmado de privaciones, constituyen las principales barreras de los estudiantes cubanos que iniciarían el curso escolar a principios de septiembre.

Las madres, en toda la Isla, sufren la angustia de no poder enviar a sus hijos con meriendas, uniformes y zapatos apropiados, y los útiles escolares necesarios para que los estudiantes tengan las condiciones básicas que exige el aprendizaje.

“El nuevo curso escolar impacta a las madres negativamente, ya que ni nosotras las madres, ni los niños, ni el sistema fallido de educación aquí en Cuba estamos preparados para iniciar el curso nuevamente. No tenemos ningún tipo de recursos para enviar a los niños a la escuela, ni las escuelas están aptas para recibir a los niños, porque tampoco tienen recursos”, dijo Yaremis Buquerije a Martí Noticias desde la provincia de Guantánamo, en el extremo oriental de la isla.

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Yaremis Buquerije opina sobre el regreso a clases desde Guantánamo

De acuerdo con el testimonio de esta madre cubana, los problemas más graves que enfrentan son de alimentación, por los altos precios y la escasez de alimentos que enfrenta el país, tanto en el hogar como en las escuelas seminternadas.

“En las escuelas que hacen media sesión, que deben darle merienda a los niños, eso tampoco lo hay. La base material de estudio tampoco existe, para tú mandar al niño a la escuela tienes que conseguírsela por tu cuenta”, agregó.

Por su parte, Yadisley Rodríguez Ramírez, madre de cuatro niños y periodista independiente en Camagüey, compartió su preocupación sobre el inicio del nuevo curso escolar en la Isla.

“Los padres estamos preocupados por el tema de la corriente, de la comida, de que la mayoría no tenemos cómo comprarles zapatos, medias, calzoncillos, mochilas nuevas para comenzar el curso”, afirmó.

Rodríguez Ramírez considera además que el régimen cubano está utilizando este regreso a clases con un objetivo político.

“El régimen cree que comenzando el nuevo curso escolar le va a dar un golpe al imperialismo, como dicen ellos. No, el régimen nos está demostrando una vez más que no le importa las condiciones en las que los niños van a la escuela, que no le importa las condiciones en las que están las escuelas, y que no le importa para nada si aprenden o no aprenden en las escuelas”, subrayó.

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Yadisley Rodríguez Ramírez opina sobre el regreso a clases desde Camagüey

Según la periodista independiente y exprisionera política, los maestros van a las escuelas sin deseos de trabajar porque “no les pagan un salario digno, porque lo que cobran no les alcanza para nada”.

Ambas madres consideran que no debe comenzar el curso escolar en Cuba en las condiciones actuales en las que se encuentran los niños, los padres, los maestros y las escuelas.

“El gobierno cubano debería replantearse el método educacional de hoy en día, dada la crisis que está pasando el país. Deberían tomar otras opciones, ya sean las clases como cuando el COVID, online, o dejar que abran escuelas particulares, donde hayan las condiciones para uno mandar a sus hijos”, afirmó Buquerije.

A todas luces, no solamente la situación económica y social que vive Cuba afecta el regreso a clases, también la crisis de la infraesrtuctura de los centros de estudio, la escasez de maestros y la falta de motivación de los profesionales de la educación para trabajar en las escuelas.

El sistema comunista de educación, uno de los pilares del régimen de la Isla, se resquebraja, abriendo preguntas esenciales sobre la libertad educativa y la imposibilidad del estado para mantenerlo.