Sumario
- EEUU reafirmó en la reunión anual de CANTO, en República Dominicana, su compromiso con una infraestructura digital segura en el Caribe.
- Washington lanzó nuevas iniciativas para fortalecer la conectividad regional, incluyendo proyectos de cables submarinos, financiamiento para 5G, conectividad satelital y preparación en inteligencia artificial, además de asistencia legal y técnica para proteger infraestructuras críticas.
- Cuba queda fuera de estos programas regionales. en la isla impera un “autoritarismo digital”, donde el monopolio estatal ETECSA opera con tecnología china que le permite una vigilancia férrea sobre los usuarios.
Estados Unidos reafirmó esta semana su compromiso con una infraestructura digital segura y “de confianza” en el Caribe durante la reunión anual de la Asociación Caribeña de Organizaciones Nacionales de Telecomunicaciones (CANTO), celebrada en Punta Cana, República Dominicana.
Funcionarios estadounidenses se reunieron con gobiernos, reguladores y líderes de la industria de naciones caribeñas para promover la exclusión de proveedores no confiables de los ecosistemas de tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y adoptar enfoques modernizados y seguros de redes, dijo en un comunicado la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.
Antes de la conferencia, el Departamento de Estado organizó el evento, el 7 y 8 de agosto, Acelerador de Transformación Digital EEUU-Caribe, que conectó a reguladores caribeños con empresas y socios estadounidenses para avanzar proyectos concretos en cables submarinos, financiamiento de 5G, conectividad satelital y preparación en inteligencia artificial.
Washington anunció además una nueva iniciativa significativa de cables submarinos para el Caribe y Centroamérica, orientada a ampliar la conectividad de alta velocidad confiable y construir redes resilientes. El Departamento de Estado complementará este esfuerzo con asistencia legal y técnica, a través del Programa de Desarrollo del Derecho Comercial del Departamento de Comercio, para ayudar a los gobiernos a redactar legislación sobre proveedores de confianza y proteger la infraestructura crítica.
El objetivo declarado es que las redes digitales del hemisferio permanezcan confiables y apoyen el crecimiento económico y la seguridad a largo plazo. Estados Unidos felicitó a la República Dominicana por su liderazgo en esta materia y se comprometió a seguir ofreciendo asistencia técnica, herramientas de financiamiento y compromiso diplomático para que la transformación digital del Caribe genere oportunidades para empresas estadounidenses y caribeñas.
Por qué Cuba no forma parte de esta iniciativa
Este impulso regional coordinado —que abarca a la mayoría de las naciones del Caribe y Centroamérica—, no incluye a Cuba, donde prevalece un autoritarismo digital que ha generado preocupación entre opositores y observadores internacionales.
La isla no forma parte de estos mecanismos de cooperación ni de las iniciativas de cables submarinos, financiamiento de 5G o asistencia técnica impulsadas por Estados Unidos. Las restricciones y sanciones estadounidenses vigentes limitan la participación del régimen cubano en este tipo de proyectos de infraestructura digital “de confianza”, consolidando su exclusión de una iniciativa que busca modernizar y asegurar las redes del resto de la región.
Expertos señalan que el monopolio estatal de las comunicaciones, ETECSA, utiliza tecnologías chinas que le permiten afianzar el control sobre las redes digitales a través de la vigilancia del tráfico de datos. Por ejemplo, Cuba usa Huawei para las redes móviles y los puntos de acceso, y ZTE para el enrutamiento del tráfico de datos a nivel nacional y la gestión de la conexión al cable submarino ALBA-1.
En medio de la crisis electroenergética más grave de su historia reciente, Cuba también vive un escenario de baja conectividad. Aunque la penetración de internet rondaba el 71 % a finales de 2025 (unos 7,79 millones de usuarios), casi tres de cada 10 cubanos permanecen desconectados.
Las velocidades son de las más bajas del mundo: la mediana de descarga de banda ancha fija se sitúa en torno a los 3,5-3,8 Mbps y la móvil en cifras similares o inferiores, según mediciones de Ookla y otros índices globales, situando a Cuba consistentemente entre los últimos puestos a escala mundial y regional.
La infraestructura doméstica es limitada, con alrededor del 50% de la población conectada a la red 4G, y sin servicio comercial de 5G. El monopolio estatal de ETECSA concentra el servicio, los precios de los datos resultan elevados respecto a los ingresos medios y la crisis energética provoca apagones frecuentes que afectan a las radiobases y degradan aún más la calidad del servicio.
A pesar de la existencia de cables submarinos como el ALBA-1 y Arimao, los cuellos de botella internos y la falta de inversión impiden aprovechar plenamente el ancho de banda disponible. Mientras el resto de la región avanza hacia redes de alta velocidad y confiables, Cuba permanece en una situación de aislamiento tecnológico y de conectividad deficiente.