EEUU demanda a la ONU acciones contra la violencia sexual

Mona Mohamed, una refugiada sudanesa que huyó de Al-Fashir, durante una entrevista con Reuters en el campamento de refugiados de Iridimi en el este de Chad.

A continuación, un editorial que refleja la postura del Gobierno de los Estados Unidos:

El presidente Donald Trump lidera los esfuerzos para poner fin a los conflictos en todo el mundo. Al mismo tiempo, allí donde los conflictos persisten, "es imperativo que tomemos medidas, tanto individual como colectivamente, para proteger a los más vulnerables —que, con mayor frecuencia, son mujeres y niñas—", declaró la embajadora Tammy Bruce, representante adjunta de Estados Unidos ante las Naciones Unidas.

La violencia sexual sigue siendo una lacra tanto en situaciones de guerra como en la vida doméstica. "Lamentablemente, el último informe del Secretario General de la ONU sobre la violencia sexual relacionada con los conflictos no respalda acciones tangibles", señaló la embajadora Bruce. "En su lugar, se centra en palabras —retórica vacía, a menudo en pos de posturas ideológicas que socavan la soberanía nacional—".

Informes como este demuestran hasta qué punto la Oficina de la Representante Especial sobre la Violencia Sexual en los Conflictos se ha alejado de su propósito original y refuerzan la razón por la cual Estados Unidos ha dejado de participar en las actividades de dicha oficina.

Estados Unidos condena la violencia sexual como táctica de guerra y está dispuesto a utilizar todas las herramientas a su alcance, incluidas las sanciones selectivas, para imponer costos a los autores de estos actos y a sus redes, afirmó la embajadora Bruce. Y así lo ha hecho.

En febrero, el Departamento del Tesoro anunció sanciones contra tres comandantes de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés) por sus acciones en El Fasher, Sudán. Desde el inicio de la guerra civil en Sudán, las RSF han cometido atrocidades generalizadas, incluidas violaciones y otros actos de violencia sexual contra mujeres y niños.

El mes pasado, el Departamento del Tesoro también anunció sanciones contra dos comandantes de los grupos armados M23 y las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), quienes cuentan con historiales documentados de violaciones de los derechos humanos —incluida la violencia sexual— en el este de la República Democrática del Congo.

La embajadora Bruce instó a todos los Estados miembros de las Naciones Unidas a unirse a Estados Unidos para fortalecer sus propios mecanismos de rendición de cuentas, a fin de garantizar que los autores de violencia sexual relacionada con conflictos respondan por sus actos.

Estados Unidos seguirá cumpliendo sus compromisos y reclamando medidas concretas para proteger a las personas más vulnerables.

"La violencia contra mujeres y niños, ya sea sexual o de otra índole, socava el potencial de la propia humanidad. No puede considerarse un rasgo inherente a la condición humana. Como personas civilizadas, podemos superar esto, y debemos hacerlo", declaró Bruce.