A continuación, un editorial que refleja los puntos de vista del Gobierno de los Estados Unidos:
En el reciente Diálogo de Shangri-La, celebrado en Singapur, el Secretario de Guerra Pete Hegseth habló sobre el futuro de la región del Pacífico, que, según dijo, "será definido por nuestros esfuerzos colectivos para salvaguardar y asegurar nuestros intereses nacionales más vitales", afirmó.
La estrategia de EE. UU. consiste en un retorno al realismo. Eso significa que "estamos trazando un nuevo rumbo para nuestras alianzas y asociaciones; un rumbo fundamentado en las realidades del poder y de los intereses", explicó el Secretario Hegseth.
"Es un rumbo que dejará a Estados Unidos más fuerte, a nuestros aliados y socios más capaces, y a la región del Pacífico más estable y segura".
El fundamento de este nuevo enfoque radica en alejarse de un modelo de dependencia para avanzar hacia uno de verdadera asociación.
"Nuestros socios en Asia han comprendido desde hace mucho tiempo que la base de una asociación duradera no se sustenta en valores idealistas, sino en la alineación concreta de los intereses nacionales", señaló el Secretario Hegseth.
"Cuando nuestros intereses coinciden, actuamos juntos... Cuando nuestros intereses divergen, nos ajustamos de manera pragmática".
Esta región tiene profundas implicaciones para la seguridad y la prosperidad de los Estados Unidos. "Es por ello que nuestra estrategia de defensa nacional instruye al Departamento de Guerra a establecer las condiciones militares necesarias para lograr un equilibrio de poder duradero y favorable en la región del Pacífico", destacó el Secretario Hegseth.
"Al observar la región hoy en día, existe una alarma justificada con respecto al histórico rearme militar de China y a la expansión de sus actividades militares tanto dentro de la región como más allá de ella. Compartimos una evaluación lúcida de ese entorno de seguridad, así como el entendimiento mutuo de que un Pacífico dominado por cualquier potencia hegemónica desestabilizaría el equilibrio de poder regional", afirmó el Secretario Hegseth.
"No abordamos este desafío con una confrontación innecesaria, sino con una postura de fortaleza mesurada y deliberada", afirmó. Estados Unidos ofrece "una fortaleza disciplinada, una determinación inquebrantable y un liderazgo lo suficientemente seguro de sí mismo como para hablar y actuar con suavidad, pero portando un gran garrote".
Estados Unidos busca un equilibrio de poder en el que ningún Estado —incluida China— pueda imponer su hegemonía ni poner en riesgo la seguridad o la prosperidad de los EE. UU. y sus aliados, declaró el Secretario Hegseth.
Estados Unidos aspira a la paz, a un comercio justo y a mantener relaciones respetuosas con China. El presidente Donald Trump y el presidente Xi Jinping mantuvieron conversaciones directas en Pekín que reforzaron estos cimientos. Acordaron que Estados Unidos y China deben construir una relación basada en la equidad y la reciprocidad, reafirmando que, si bien ambas naciones protegerán sus respectivos intereses, pueden alcanzar acuerdos prácticos y mutuamente beneficiosos allí donde sus intereses coincidan.
"Y aunque una paz digna es nuestro objetivo —señaló el Secretario Hegseth—, que no quepa duda: Estados Unidos es una nación del Pacífico; por ello, insistimos en que China respete nuestra posición histórica en la región, y no solo insistimos, sino que mantenemos la manifiesta fortaleza militar necesaria para respaldarla".
"Cualquier adversario potencial —subrayó el Secretario Hegseth— se verá obligado a juzgar [a Estados Unidos] por nuestro poder duro, nuestra preparación colectiva y nuestra inquebrantable determinación".