Sumario
- El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, condenó las declaraciones de Daniel Ortega sobre no volver a celebrar elecciones en Nicaragua y las calificó como una muestra del carácter autoritario del gobierno.
- Rubio afirmó que Ortega y Rosario Murillo han abandonado incluso la apariencia de legitimidad democrática y reiteró que los nicaragüenses tienen derecho a elegir a sus líderes mediante elecciones libres.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, condenó enérgicamente las declaraciones del presidente nicaragüense Daniel Ortega sobre la posibilidad de que Nicaragua no vuelva a celebrar elecciones, señalando que esas afirmaciones evidencian el carácter autoritario del gobierno encabezado por Ortega y su esposa, Rosario Murillo.
En una declaración difundida este martes por el Departamento de Estado, Rubio afirmó que las palabras de Ortega, quien aseguró que bajo su administración no habrá más elecciones, demuestran que la pareja gobernante ha abandonado incluso la apariencia de contar con el respaldo democrático de la población.
Lee también
Opositores reaccionan al discurso de Daniel Ortega: Quiere el modelo de partido único de China o Cuba“Las declaraciones de Daniel Ortega de que, bajo la dictadura de su familia, Nicaragua nunca volverá a celebrar elecciones dejan al descubierto su verdadera naturaleza autoritaria”, señaló Rubio. El jefe de la diplomacia estadounidense sostuvo además que el pueblo nicaragüense tiene el derecho de elegir a sus líderes mediante procesos democráticos.
El secretario de Estado también hizo un llamado a la comunidad internacional para que adopte una postura conjunta frente al gobierno de Managua. Según Rubio, la administración de Ortega y Murillo no puede esperar mantener relaciones normales con otras naciones mientras socava principios fundamentales de la democracia en el hemisferio.
Las declaraciones ocurren después de que Ortega afirmara durante un acto oficial en Managua que no volverían a celebrarse elecciones que permitieran a la oposición acceder al poder, una postura que ha generado críticas internacionales y renovado el debate sobre el estado de la democracia en Nicaragua.
La posición de Washington se suma a las crecientes preocupaciones expresadas por diversos actores internacionales sobre el deterioro de las instituciones democráticas y las libertades políticas en el país centroamericano.