A continuación, un editorial que refleja la postura del Gobierno de los Estados Unidos:
Estados Unidos mantiene su compromiso de lograr la paz y poner fin al desplazamiento de personas mediante el fomento de las condiciones necesarias para que los refugiados regresen a sus hogares.
En la República Democrática del Congo, Estados Unidos medió en los Acuerdos de Washington, los cuales permitieron que los refugiados desplazados regresaran a sus hogares. La embajadora Jennifer Locetta, representante alterna de Estados Unidos para Asuntos Políticos Especiales, instó a las partes a demostrar su compromiso con el cumplimiento de dichos acuerdos.
En cuanto a Sudán, Estados Unidos sigue abogando por una tregua humanitaria y exhorta a las partes a proteger a la población civil y a negociar de buena fe. La ayuda humanitaria debe poder llegar a quienes la necesitan.
"También hemos renovado nuestros esfuerzos para lograr un fin rápido y duradero a la guerra entre Rusia y Ucrania mediante un alto el fuego y una solución negociada", afirmó la embajadora Locetta. "Seguimos apoyando el regreso de todos los civiles, especialmente los niños, que han sido desplazados o trasladados por la fuerza como consecuencia de este conflicto".
Argelia ha acogido a refugiados saharauis durante 50 años, lo que convierte a esta situación en la segunda más prolongada del mundo en materia de refugiados. Existe una oportunidad para poner fin a esta disputa política enquistada y ofrecer a estos refugiados la posibilidad de un futuro digno y libre.
En todos estos casos, "el objetivo debe ser prevenir y poner fin al desplazamiento, en lugar de limitarse a gestionarlo año tras año", declaró la embajadora Locetta.
En 2025, Estados Unidos aportó más de 1.400 millones de dólares en ayuda humanitaria a diversos organismos de las Naciones Unidas para hacer frente a las crisis de refugiados en todo el mundo. Además, Estados Unidos ha aportado miles de millones de dólares a través de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.
El sistema internacional no puede seguir tratando el desplazamiento forzado como una carga que recae únicamente en los Estados de acogida y los donantes, señaló la embajadora Locetta.
"Los actores de los países de origen deben, por fin, rendir cuentas". Esto significa que sus gobiernos deben crear las condiciones para el retorno y aceptar sin demora a sus nacionales repatriados.
"También consideramos que el [Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados] desempeña un papel fundamental a la hora de fomentar el retorno de los refugiados... Instamos al ACNUR a mantenerse a la vanguardia de estos esfuerzos mundiales de apoyo a los refugiados, para que finalmente puedan regresar a sus hogares".
"Sin embargo, el sistema mundial de refugiados y asilo no puede sostenerse sin reformas significativas. La prioridad más urgente del ACNUR debería ser impulsar cambios que frenen el abuso de los mecanismos de asilo por parte de migrantes económicos; factor que constituye, tal vez, el principal motor de la migración masiva", advirtió Locetta.
Estados Unidos espera con interés la implementación de reformas —largamente postergadas— destinadas a defender la soberanía nacional y eliminar los incentivos para el uso fraudulento del sistema de protección internacional.