Sumario
- UN Watch publicó un informe que denuncia la politización de relatores especiales de la ONU, citando a Cuba como ejemplo de alineación con narrativas autoritarias.
- El reporte señala que mandatos como el derecho a la alimentación y medidas contra sanciones fueron impulsados por Cuba y usados para atacar a países occidentales, minimizando violaciones internas.
- Se mencionan casos de relatores como Alena Douhan, George Katrougalos, Tlaleng Mofokeng e Irene Khan, acusados de vínculos estrechos con regímenes autoritarios, lo que comprometería su independencia y objetividad.
Un informe publicado este mes por la organización UN Watch incluye múltiples referencias a Cuba entre las críticas al funcionamiento del sistema de relatores especiales del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
El reporte titulado From Watchdogs to Ideologues: How Politicezed UN Rapporteurs are Subverting Human Rights (De guardianes a ideólogos: Cómo los relatores politizados de la ONU están subvertiendo los derechos humanos) no se centra exclusivamente en la isla, pero la incluye para argumentar cómo algunos expertos independientes han adoptado posiciones que coinciden con las narrativas de gobiernos considerados autoritarios, como caso asociado a regímenes señalados por la organización.
Las referencias a Cuba sirven también para ilustrar la erosión de los estándares de objetividad dentro del sistema de procedimientos especiales de la ONU, sobre todo cuando las evaluaciones se perciben como alineadas con posiciones gubernamentales.
"Más allá de los derechos civiles y políticos fundamentales, el Consejo ha creado numerosos mandatos centrados en los derechos económicos y sociales, así como en los derechos de tercera generación, que se presentan como supuestas obligaciones entre Estados, en lugar de protecciones para los individuos. Muchos de estos mandatos fueron impulsados por el régimen comunista de Cuba junto con el Movimiento de Países No Alineados", acota el informe.
En relación con este punto, el informe menciona el caso de Michael Fakhri, Relator Especial sobre el derecho a la alimentación desde mayo de 2020. "Oficialmente, su tarea en la ONU es informar y formular recomendaciones sobre el “derecho a la alimentación”. En realidad, el mandato fue concebido como un proyecto antioccidental, y esa ha sido su historia. Fue establecido por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en el año 2000, por iniciativa de la dictadura comunista de Cuba", señala.
Según el reporte de UN Watch, esta tendencia formaría parte de un patrón más amplio de politización dentro de los mecanismos de derechos humanos del organismo internacional.
El informe cuestiona cómo algunos relatores adoptan marcos narrativos que coinciden con la posición oficial de La Habana, en particular al describir el impacto de las sanciones de EEUU como eje central de la situación de derechos humanos.
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Relatora de ONU pide fin del embargo a Cuba sin abordar crisis interna ni presos políticosUna de las referencias al respecto menciona a la Relatora Especial sobre el impacto negativo de las medidas coercitivas unilaterales, Alena Douhan. El reporte sostiene que sus evaluaciones sobre el embargo estadounidense a la isla reflejan argumentos similares a los presentados por el gobierno cubano, en particular al enfatizar los efectos de las sanciones sobre la población sin profundizar en las responsabilidades internas del Estado.
"Douhan se ha esforzado por exonerar al Estado policial cubano. En febrero de 2025, condenó a Estados Unidos por reinstaurar a Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, y en noviembre de 2025 realizó un viaje propagandístico a la isla. El objetivo principal de la visita era atacar las sanciones estadounidenses, a las que culpó de todo, desde la escasez de alimentos hasta la migración. En sus conclusiones preliminares, no criticó las políticas autoritarias de Cuba", afirma el reporte.
El documento señala que el caso de Cuba ilustra lo que describe como una "normalización de narrativas autoritarias" dentro de algunos mandatos de la ONU. De acuerdo con UN Watch, determinados relatores priorizan factores externos al analizar la situación de derechos humanos, lo que, a su juicio, puede distorsionar la evaluación de las violaciones internas.
Por otro lado, el informe apunta que algunos expertos de ONU tienden a minimizar o evitar críticas a países autoritarios, entre ellos Cuba, mientras concentran sus señalamientos en Estados occidentales. En este sentido, subraya UN Watch, existiría un patrón de tratamiento desigual y una supuesta politización en la labor de estos mecanismos.
Uno de los casos señalados es el de George Katrougalos, experto independiente sobre el orden internacional democrático y equitativo. El documento sostiene que mantiene una postura indulgente hacia gobiernos autoritarios, y lo incluye entre los relatores que mostrarían una especie de "preferencia" por países como Cuba, China, Irán y Rusia.
"Katrougalos ha cuestionado abiertamente la legitimidad de la gobernanza democrática occidental, afirmando que el derecho internacional perpetúa el colonialismo y el racismo. Ha cultivado estrechas relaciones con regímenes autoritarios, como China, Rusia, Irán y Cuba, y ha abogado por cambios estructurales en la gobernanza global que disminuirían el papel de los estados democráticos", cita el documento.
UN Watch denuncia, además, que los vínculos de los relatores de ONU con regímenes autoritarios, incluido el de La Habana, socavan la independencia de su trabajo.
"Las relaciones documentadas entre varios relatores y gobiernos autoritarios comprometen su independencia. Antes de su nombramiento, Irene Khan visitó repetidamente China y elogió su Iniciativa de la Franja y la Ruta. Tlaleng Mofokeng alabó una reunión con el embajador de Cuba ante la ONU. George Katrougalos ha mantenido estrechas relaciones con Cuba, China, Irán y Rusia. Ashwini K.P. tuvo palabras elogiosas para el representante antisemita de Qatar ante la ONU, mientras que Alena Douhan aceptó 1,3 millones de dólares en financiación de China, Rusia y Qatar, y realizó visitas exclusivamente a estados autoritarios, en condiciones que se asemejan a propaganda estatal", detalla el reporte.
Mofokeng, Relator Especial sobre radicalización ideológica y normalización de la violencia, se reunió en julio de 2025 con el embajador cubano ante la ONU y elogió el encuentro como "un momento estupendo". UN Watch incluye el detalle en su informe y señala que "el régimen cubano tiene un historial nefasto en la protección del derecho a la salud de su población, mientras exporta a sus médicos
al extranjero en condiciones de trabajo forzoso". Mofokeng, sin embargo, "nunca ha condenado las graves y sistemáticas violaciones del derecho a la salud por parte de Cuba".
UN Watch recalca que, por el contrario, Mofokeng veneraba a uno de los líderes violentos de la revolución marxista cubana, Ernesto Che Guevara, retuiteando su afirmación de que Estados Unidos es "el perpetrador de la explotación y la opresión contra los pueblos del mundo", y refiriéndose a él cariñosamente como "abuelo".
Katrougalos, por su parte, se reunió con Miguel Díaz-Canel en la Conferencia Equilibrio del Mundo, celebrada en La Habana en enero de 2025, y publicó fotos con el dictador cubano.
"El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba [Bruno Rodríguez] dio a conocer la visita, y Díaz-Canel agradeció personalmente a Katrougalos su asistencia. Katrougalos incluso retuiteó elogios, presentando su visita como prueba de la "cooperación" de Cuba con el sistema de derechos humanos de la ONU. Como era de esperar, Katrougalos posteriormente condenó la nueva designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo por parte de Estados Unidos", puntualiza el reporte.
El informe también incluye a Cuba en su análisis más general sobre la influencia política en el sistema de designación de relatores. En este apartado, plantea que países con historiales cuestionados en materia de derechos humanos participan en los procesos que inciden en la selección de expertos, lo que, según la organización, contribuye a la pérdida de imparcialidad del sistema.