De Bejucal al 11J: cómo China amplió su influencia militar y tecnológica sobre el régimen cubano

Una puerta improvisada bloquea el paso hacia la base militar cubana cerca de Bejucal, Cuba, el 12 de junio de 2023. (REUTERS/Dave Sherwood)

Sumario

  • La creciente cooperación entre China y Cuba va mucho más allá de las ayudas con arroz, paneles solares o financiamiento.
  • Documentos, imágenes satelitales y reportes de inteligencia apuntan a una relación mucho más estratégica entre ambos gobiernos.
  • China ha facilitado al régimen cubano tecnología para la vigilancia digital. Críticos advierten que estas herramientas podrían reforzar el control social por parte del estado cubano, siguiendo modelos desarrollados por Pekín.
  • Además, EEUU ha denunciado en varias ocasiones la presencia de bases chinas de inteligencia en la isla, algo que La Habana insiste en negar.


A fines de agosto el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, publicó un post en la red social X en el que acusaba al gobierno de EEUU de “continuar con su campaña de calumnias contra Cuba”.

“Contrataron ahora”, decía el segundo de Bruno Rodríguez, “a otro mentiroso llamado Gordon Chang, quien publicó en la revista The Hill una columna preñada de los mismos infundios disparatados sobre supuestas bases militares extranjeras en Cuba”.

Gordon H. Chang no es un advenedizo contratado por EEUU, sino un columnista de The Hill, profesor de Humanidades de la Universidad de Stanford, investigador de las relaciones entre Estados Unidos y China, la diáspora china y las conexiones transpacíficas y autor de libros como “Plan Rojo: El proyecto chino para destruir a Estados Unidos”.

Este experto advertía en su reciente columna “No dejen que China rescate a Cuba” que Washington no debe permitir que Beijing rescate ahora de su debacle al régimen castrista, el cual ─dice─ ha servido “como un multiplicador de fuerzas para una coalición antiamericana que integran China, Rusia e Irán”.

Un poco de arroz, y más...

En 2026, Beijing ha lanzado algunos salvavidas al régimen presidido por el dictador designado Miguel Díaz-Canel en medio de la crisis multisistémica que enfrenta la isla. El presidente Xi Jinping autorizó a inicios de año una ayuda de 80 millones de dólares y 60.000 toneladas de arroz, el mayor envío de ese cereal ─ básico en la dieta cubana─ que China ha concedido a Cuba en años recientes, y que se ha venido entregando en partidas de 15.000 toneladas.

En paralelo, el gigante asiático entregó a La Habana un segundo donativo de 5.000 paneles solares, algo de lo que China es el primer productor mundial, tras otros 5.000 enviados en noviembre de 2025 tras el huracán Melissa. La cooperación también incluye triciclos eléctricos para la recogida de basura en La Habana.

Cuba importa paneles solares de China.

El flujo de arroz, dólares y equipos solares no resuelve por sí solo el desabastecimiento ni el deterioro de las termoeléctricas, pero confirma a China como el aliado que sostiene, aunque de forma dosificada, muy visible, al régimen de La Habana en su momento más frágil.

Hay otro aspecto de la cooperación reciente que se mantiene oculto: en agosto, como reportó Martí Noticias, la Ley del Sistema de Identidad Personal y Domicilio, aprobada a finales de julio, autorizó al Ministerio del Interior de Cuba a recopilar voz, iris, rostro y firma digital, y creó una identidad digital certificada que facilita el monitoreo de la actividad en internet sin un control judicial independiente. Analistas advirtieron que, en un país sin tribunales autónomos, esa concentración de datos biométricos apunta a un control social masivo, no a una simple modernización administrativa.

¿Y de dónde vienen los equipos y la experticia? Pues de China, cuya experiencia en el control digital de las masas es la más avanzada, estructurada y profunda del mundo, consolidando lo que diversos expertos y académicos describen como un modelo de autoritarismo o distopía digital.

Human Rights Watch ha denunciado cómo el gobierno chino ha integrado la inteligencia artificial, el análisis de datos masivos y la infraestructura de telecomunicaciones para monitorear, moldear y corregir el comportamiento de su población en tiempo real. Algunas bases del sistema son videovigilancia con miles de cámaras y reconocimiento facial, férreo control ideológico del ciberespacio, y vigilancia predictiva, o sea, utilizar IA para analizar patrones de comportamiento y predecir posibles focos de protesta, disturbios o delincuencia antes de que ocurran, permitiendo la intervención policial preventiva.

Por otra parte, un análisis del Council on Foreign Relations sobre la Ruta de la Seda Digital explica la estrategia de Beijing para financiar e implantar tecnologías de inteligencia artificial, telecomunicaciones y redes de vigilancia en decenas de países no desarrollados.

China y el 11J

La colaboración de los órganos represivos de China con los de Cuba no es nueva. En agosto de 2021, The Epoch Times ─un medio de comunicación internacional fundado por inmigrantes chinos en Estados Unidos─ publicó un reportaje al respecto. El medio citó a fuentes del Partido Comunista Chino que revelaban que los Boinas Negras del Ministerio del Inrerior de Cuba, que reprimieron luego las protestas del 11 de julio de 2021, recibieron entrenamiento “antiterrorista” de la Policía Armada Popular (PAP), el cuerpo paramilitar de China especializado en sofocar disturbios internos.

Los Boinas Negras, cuyo nombre oficial es Brigada Especial Nacional también se especializan en acciones antidisturbios, como han podido comprobar los manifestantes que a lo largo de 2026 han hecho arder las calles de Cuba con cacerolazos, fogatas y gritos de “Libertad”, y que han sufrido en varios casos sus golpizas y sus arrestos.

La cooperación de seguridad entre Beijing y La Habana documentada por The Epoch Times, y corroborada por imágenes que aporta el investigador cubano Luis Domínguez, dataría de al menos 2008 y fue patente en las detenciones masivas y golpizas perpetradas por los Boinas Negras contra manifestantes que pedían libertades y mejores condiciones de vida en julio del 2021.

El primer programa documentado de cooperación tuvo lugar en La Habana, en noviembre de 2008, y duró unos dos meses. Cuatro instructores chinos formaron a más de 90 participantes: dos tercios de ellos efectivos de los Boinas Negras y el resto oficiales militares. El temario incluyó combate cuerpo a cuerpo, rescate de rehenes y control de “disturbios masivos”. Al terminar, el MININT otorgó a los instructores su máxima distinción por “contribuciones especiales”.

El primer programa documentado de cooperación de las fuerzas represivas chinas con el régimen cubano tuvo lugar en La Habana, en 2008.

En abril de 2016, seis oficiales de la PAP impartieron un curso de un mes en la Escuela Nacional de Entrenamiento de Operaciones Especiales, el llamado Punto Cero de Guanabo, en La Habana del Este. Enseñaron 161 habilidades en seis categorías —tiro táctico, artes marciales chinas, taichí y control de violencia— y recibieron la Medalla de Contribución Especial. Fotografías difundidas por medios chinos muestran a los entrenadores junto a efectivos cubanos de uniforme negro.

Entrenadores chinos capacitaron a Boinas Negras y otros oficiales militares.

El general José Luis Mesa Delgado, jefe de la Brigada Especial Nacional del MININT (Boinas Negras) entrega un diploma a entrenadores chinos.

Trece años después del primer curso en La Habana, los antimotines entrenados por China recibieron la “orden de combate” para aplastar la mayor protesta popular en décadas. Cuando decenas de miles de cubanos salieron a la calle el 11 de julio de 2021, el régimen respondió con estas unidades de élite.

Por la violencia, Washington sancionó el 22 de julio a los Boinas Negras y al todavía hoy ministro de las FAR Álvaro López Miera, responsable de la Brigada de Prevención de las FAR o Boinas Rojas. que también participaron en la represión.

Las bases SIGINT chinas no son infundios, se ven por Google Earth

Las bases de inteligencia de Señales (SIGINT) chinas en Cuba que el viceministro Fernández de Cossío llamó “infundios” son hoy en día uno de los principales puntos de conflicto entre Estados Unidos y el régimen castrista. De que no son infundios ha dado cuenta en varias ocasiones, a lo largo de 2026, el secretario de Estado Marco Rubio.

“Albergan una presencia de los servicios de inteligencia rusos y chinos en su país, no muy lejos de donde estamos ahora mismo”, dijo en mayo 21 de 2026, hablando con la prensa, en el Aeropuerto de Homestead, en el sur de la Florida.

“Cuba sigue albergando una colección bastante considerable de sitios de inteligencia a nombre de los chinos y los rusos”, señaló el 2 de junio de 2026, en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Washington D.C.

“El régimen comunista cubano (...) sirve como base de operaciones para que otros adversarios estadounidenses como Rusia, China e Irán lleven a cabo operaciones contra Estados Unidos.... Como ha dicho el presidente Trump (…) Estados Unidos no tolerará un estado rebelde que albergue operaciones militares, de inteligencia y terroristas extranjeras hostiles a solo noventa millas del territorio estadounidense”, advirtió el 6 de agosto de 2026, en una declaración oficial del Departamento de Estado.

La vista desde el cielo

En junio de 2018, dos semanas después de que de la revista The Diplomat, dedicada a asuntos de geopolítica, defensa e inteligencia, publicara una serie de fotos satelitales sucesivas (marzo 2017-mayo 2028) sobre la construcción de una antena parabólica en la base de Inteligencia de Señales de Bejucal, desde Martí Noticias solicitamos a un equipo de colaboradores en Cuba que viajara hasta las proximidades del lugar.

Fotos satelitales de la nueva construcción en la base de Bejucal tomadas entre marzo de 2017 y mayo de 2018 y publicadas por The Diplomat.

The Diplomat apuntaba que, en 2016, el entonces senador por Florida, Marco Rubio, miembro del Comité de Relaciones Exteriores y el Comité Selecto de Inteligencia del Senado, identificó a China como activa en Cuba en la vigilancia electrónica a Estados Unidos, al referirse públicamente a "esta estación de escucha china en Bejucal".

Los colaboradores de Martí Noticias reportaron que el acceso al lugar por Santiago de las Vegas llevaba hacia una comunidad militar y luego un camino conducía a la entrada de una instalación militar. Por la calle 7 de Bejucal, en las afueras del pueblo, estaba cerrado el paso por otra entrada a la entidad militar.

El complejo estaba rodeado de unidades militares, puntos de control y altos muros. El sitio exacto del emplazamiento estaba en lo alto de una loma, lo que impedía la visualización desde los edificios de vivienda de la comunidad militar.

Era imposible el acceso a las azoteas de cualquiera de los edificios circundantes, según comprobaron los enviados de Martí Noticias. En la comunidad residía el personal del complejo militar junto a sus familiares.

Pero los reporteros enviados si tomaron numerosas fotos del lugar, que publicamos sobre una foto satelital de la zona captada vía Google Earth por Luis Domínguez. En esta imagen también aparecía claramente ─en el cuadrante superior derecho, con el número 1─ la nueva construcción, con un domo de protección.

Vistas obtenidas por Martí Noticias en 2018, en la unidad militar donde radica el centro de inteligencia de señales de Bejucal y sus entornos. En el cuadrante superior derecho puede observarse la ubicación de la nueva antena protegida por un domo.

La revista estadounidense aseguraba que la nueva antena, con su cúpula de protección y su montaje elevado, era la primera de su tipo entre las numerosas antenas de obtención de inteligencia mediante interceptación de señales (SIGINT), erigidas a través de los años en Bejucal, y mayormente utilizadas para interceptar las comunicaciones electrónicas de los Estados Unidos.

Agregaba que el sitio SIGINT de Bejucal mantuvo un número relativamente estable de antenas parabólicas (aproximadamente dos docenas) desde 2010 hasta 2016, y solo una de ellas, considerablemente más pequeña que la nueva, estaba cubierta. El área de construcción de esta última tenía entre 6 y 7 metros de diámetro, y se encontraba encima de un edificio cuadrado de unos 11 a 12 metros de ancho.

La publicación explicaba que se han empleado antenas similares a esta para la interceptación de señales, seguimiento de misiles, enlaces satelitales ascendentes y descendentes, comunicaciones por radio, seguimiento de objetos en el espacio y en algunos casos para interrumpir comunicaciones via satélite.

La poderosa antena protegida por un domo en Bejucal fortalece la capacidad de Cuba para interceptar las comunicaciones satelitales de EEUU. (Victor Robert Lee and Digital Globe)

Cuando publicamos en Martí Noticias el reportaje sobre la nueva antena en la base de Bejucal, el coronel retirado de la contrainteligencia estadounidense Chris Simmons, alertó: "Se deben esperar continuas mejoras” a ese complejo SIGINT.

Simmons señaló que la nueva instalación "proporciona capacidades de interceptación únicas contra los satélites de Estados Unidos, ya que se encuentra justo al pie de nuestros enlaces descendentes".

Desde 1998

Domínguez ha conocido por desertores de la inteligencia cubana que personal chino comenzó a operar desde 1998 en esa base situada en el límite entre las provincias de La Habana y Mayabeque. El personal cubano, mientras tanto, pertenece a la Brigada de Exploración Radio Electrónica (BERE), una dependencia de la Dirección de Inteligencia Militar.

Según Domínguez, la instalación de Bejucal se dedica, con al menos 10 antenas, a interceptar las comunicaciones telefónicas y el tráfico de datos de Estados Unidos, mientras que otra en Santiago de Cuba parece estar dirigida a los satélites militares estadounidenses.

Imágenes satelitales captadas en diciembre de 2024 por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) identifican en Cuba, además de la de Bejucal, otras instalaciones clave vinculadas a China para monitorear comunicaciones y datos de EEUU. Entre una docena de sitios, los expertos marcaron las siguientes, que tenían equipos SIGINT visibles y características de seguridad.

-El Salao: al este de Santiago de Cuba, cerca del barrio El Salao. Allí se ha estado construyendo un gran conjunto de antenas desde 2021.Con un diámetro proyectado de 130 a 200 metros, la instalación podría ser capaz de detectar señales a cualquier distancia desde 3.000 hasta 8.000 millas náuticas una vez que esté terminada.

- El Wajay: El complejo en la periferia sur de La Habana se ha ido expandiendo gradualmente en los últimos 20 años, pasando de contar con solo una antena y varios edificios pequeños en 2002 a convertirse en un robusto complejo hoy en día. Actualmente alberga 12 antenas de diversos tamaños y orientaciones, operaciones y instalaciones de apoyo significativas, e incluso una pequeña planta solar, que potencialmente ofrecería un seguro frente a la cada vez más poco fiable red eléctrica de Cuba.

- Calabazar: También al sur y en el municipio habanero de Boyeros, presume de antenas parabólicas, verticales y horizontales, probablemente recopilando inteligencia variada. Como en Bejucal, las antenas parabólicas parecen estar orientadas principalmente hacia el sur, potencialmente destinadas a captar transmisiones de satélites en órbita geoestacionaria sobre el ecuador. Sin embargo, cambios en el número y la orientación de las antenas muestran que Calabazar está diversificando la inteligencia que recopila. A diferencia de los tres sitios anteriores, Calabazar no fue identificada en ningún registro público como vínculada a China, lo cual tampoco prueba nada.

¿Una cancha de fútbol?

Vista satelital de una minicancha de fútbol con porterías y bandas bien marcadas (izq.) en la comunidad militar de Tirabeque, donde vive el personal de la base de Bejucal. El área cuenta además con dos canchas de baloncesto, piscina y cancha de tennis.

Si bien es cierto que en las últimas décadas los cubanos han desarrollado una pasión por el fútbol que lleva a algunos a organizar “motivitos” para ver con amigos y familiares partidos de las ligas europeas o de la Copa Mundial, esa afición no alcanza aún a competir en los terrenos con el deporte nacional.

En una comunidad cubana, si hay algún terreno deportivo, es un diamante de béisbol, quizás hoy cubierto de maleza o usado como vertedero de basura, pero de pelota, de la redonda con costuras que viene en caja cuadrada.

Por eso, mientras mirábamos las fotos satelitales de la base de Bejucal en las que aparecían los edificios de vivienda del personal y sus familias, Domínguez se preguntó: “Y si la base es operada por cubanos, ¿qué pinta al lado de los edificios donde viven una minicancha de fútbol?”.