Sumario
- La medida genera una mezcla de esperanza y escepticismo entre la sociedad civil independiente.
- Denuncian la exclusión de más de mil presos políticos y la falta de transparencia en el proceso.
La Sociedad civil cubana independiente sigue con atención y escepticismo el proceso de indulto que se lleva a cabo en el país, en el cual, hasta el momento y a pesar del discurso oficial que lo define como un “gesto humanitario y soberano”, no ha sido liberado ninguno de los más de 1,000 presos políticos.
“Dista mucho de ser un gesto humanitario o soberano, como ha proclamado el gobierno”, indicó, en conversación con Martí Noticias, Miryorly García Prieto, una de las promotoras de la campaña que aboga por la amnistía de los presos políticos, en relación con el indulto anunciado el 2 de abril.
“Si bien es cierto que, con esta decisión, 2,010 presos serán perdonados y excarcelados, que es lo que significa un indulto, lo que lleva a Cuba a tomar esta decisión es, en primer lugar, el hacinamiento en que se encuentran las cárceles en un país que tiene una población penal de alrededor de 90,000 prisioneros, cifra escandalosa para nuestra pequeña isla. Es la segunda mayor del mundo por índice poblacional”, recalcó la intelectual.
“Los presos están en estos lugares en condiciones infrahumanas por el colapso político y económico en que el Partido Comunista ha sumido a nuestro país, lo que ha provocado protestas que cada vez son mayores en los establecimientos penitenciarios”, detalló García Prieto.
La medida de las autoridades cubanas requiere del recluso una serie de requerimientos que no se han visto en muchos de los indultados que la prensa ha mostrado: se analizaría la causa judicial, el comportamiento mantenido durante el cumplimiento de la sanción, el tiempo que el recluso ya ha cumplido de su sentencia y el estado de salud.
“Nos alegramos por los presos y sus familias que serán beneficiados con el indulto y que logren escapar a este trato inhumano, pero es una cifra ínfima que será fácil y rápidamente sustituida, muy posiblemente, por personas que en el ejercicio de sus derechos salgan a protestar, porque cada día hay más protestas y más presos como consecuencia de la represión del pueblo en estas protestas”, añadió García Prieto.
En un comunicado la semana pasada, el grupo coordinador de la Campaña ¡Amnistía Ya! señaló la inhumanidad de marginar a quienes ejercieron libertades ciudadanas, agrupándolos en “delitos contra la autoridad", en un país en que la sedición, la propaganda contra el orden constitucional, el desacato o la resistencia son utilizados para castigar el disenso.
A principios de febrero, la campaña depositó una petición de amnistía para los presos políticos en la Asamblea Nacional. Más adelante se entregó también ante autoridades municipales.
La ex presa política Aniette González, con apenas cuatro meses de liberada, fue la designada para llevar, el 13 de marzo, la solicitud a la Asamblea Municipal de Nuevitas, en Camagüey.
“Siento que es mi deber como cubana hacer eso por los hermanos que aún quedan en las cárceles de la dictadura. Es mi deber y es mi derecho, y aunque no hagan caso, aunque nos nieguen ese derecho, lo ejercí”, dijo a nuestra redacción.
La disposición de gracia se produce bajo una intensa presión internacional que cuestiona la falta de justicia y humanidad en los sistemas judicial, carcelario y de gobierno de Cuba.
“Esta medida lo primero que hace, y es lo que queremos denunciar, es formar parte del sistema represivo en Cuba, liberando a presos comunes en su mayoría o en su totalidad, aún no lo sabemos, para crear espacio para las personas que están encarcelando por motivos políticos. Y digo en su mayoría o en su totalidad, presos comunes, porque hasta el momento ese ha sido el comportamiento que han monitoreado las organizaciones independientes de las primeras personas que han sido indultadas. El gobierno no ha sido transparente como debiera, y nunca ha sido tampoco, en dar un listado de las personas indultadas y de sus delitos”, subrayó García Prieto.
La falta de transparencia es una de las principales quejas. Las autoridades no han publicado una lista oficial y detallada de los beneficiarios, lo que impide a la ciudadanía verificar quiénes han sido liberados y confirmar la exclusión de los presos políticos.
“El indulto se da en un contexto de incertidumbre de quiénes son los beneficiados. Esto, es una práctica común dentro del Sistema Penitenciario Cubano. También pone a la prensa internacional y a todas las organizaciones de la sociedad civil a la expectativa de si realmente están cumpliendo con el número y si las víctimas de distintas vulneraciones de derechos son beneficiados”, destacó Leduán Ramírez, investigador principal de Justicia 11j, que documenta las detenciones por motivos políticos en Cuba.
Agregó que el Gobierno cubano ha sido señalado por ejercer mecanismos de presión psicológica contra el entorno familiar de los reclusos y la falta de transparencia en los criterios de selección para beneficios carcelarios mantiene en vilo a los allegados, una situación que se agrava con la práctica de notificar las excarcelaciones a última hora que eleva los niveles de incertidumbre y control social dentro de la población penal.
“Hay un elemento adicional que es el hecho de que desconocemos cuáles son las condiciones que se les imponen a estos presos para obtener el beneficio: si se convierten en colaboradores con las distintas autoridades en escenarios de protestas ya que la liberación de estos presos obedece a una reducción del número de prisioneros, esperando nuevas protestas”, puntualizó el especialista de Justica 11J.