Sumario
- Durante el juicio a Ana Sofía Benítez Silvente (Anna Bensi) y su madre Caridad Silvente en La Habana del Este, cristianos de varias denominaciones se reunieron fuera del tribunal para orar por ellas y expresar apoyo.
Mientras sucedía el juicio a la joven Ana Sofía Benítez Silvente (Anna Bensi) y su madre Caridad Silvente este 1 de octubre de 2026, en las afueras del Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este, un numeroso grupo de cristianos de distintas denominaciones se aglutinó en la calle para orar por la joven y su madre.
“Señor, sabemos que no hay nadie por encima de ti, y aunque hay deseos de hacer daño sobre la vida de Anna y de Cari, te rogamos que seas tú quien tome la última palabra”, rogaba un joven bautista en plena calle, rodeado de pastores, religiosas, sacerdotes y fieles.
Al salir del tribunal, Anna Benítez expresó su certeza de que “Dios está en control”.
El 29 de septiembre de 2026, el sacerdote católico Rolando Montes de Oca manifestó públicamente su solidaridad con la joven. También lo hizo Sor Nadieska Almeida Miguel, quien pertenece a la congregación Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en La Habana. Ella estuvo entre los presentes en las afueras del tribunal junto a los sacerdotes católicos Jorge Luis Pérez Soto y Léster Rafael Zayas.
Anna Sofia Benitez Silvente y su madre Caridad Silvente
Ese mismo día, la Convención Bautista de Cuba Occidental, congregación a la que pertenecen Benítez y su mamá, la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba Asambleas de Dios, la Liga Evangélica de Cuba y la Iglesia Metodista de Cuba realizaron declaraciones independientes respaldándolas.
¿Qué ha ocurrido en Cuba a pesar de la fuerte represión religiosa?
A partir de 1961, el régimen comunista de Cuba comenzó la represión religiosa contra católicos y protestantes. El 18 de abril de 1961, jóvenes católicos murieron frente al paredón de fusilamientos gritando “Viva Cristo Rey”, entre ellos Virgilio Campanería y Alberto Tapia Ruano.
Virgilio Campanería y Alberto Tapia Ruano, fusilados en abril de 1961 en La Habana.
El 6 de junio el régimen canceló todas las escuelas religiosas, nacionalizando la enseñanza. Los templos fueron cercados, desacralizados, los sacerdotes, religiosas y pastores fueron perseguidos, expulsados, incluso encarcelados, las procesiones fueron eliminadas, y se implantó el ateísmo en Cuba.
El 10 de septiembre de ese mismo año asesinaron en plena calle al joven Arnaldo Socorro, durante una procesión por la Virgen de la Caridad en La Habana. Y una semana después expulsaron a 130 sacerdotes y religiosas de la Isla a bordo del barco Covadonga.
El Pastor presbiteriano ya fallecido Reverendo Martí Añorga relató en una entrevista para Voces de Cuba el terror que se sembró entre los cristianos:
“En la época del dolor en Cuba, yo vi muchas personas que dejaron la Iglesia pero fortalecieron su fe. Parece una paradoja, una contradicción, pero efectivamente, no podían exhibir su militancia cristiana, pero nadie podía evitar que la sintieran en su corazón. Y aparecieron entonces una serie de cristianos sacrificados, dignos, valientes, que merecieron todos mis respetos, y se expusieron a riesgos y peligros, pero no renunciaron a su fe. Yo no puedo, de manera alguna, criticar la Iglesia en Cuba, tanto la católica como la protestante, porque cuando fueron atacadas, no pudieron defenderse. No tenían el arma con la que contestar un ataque armado, tenían la palabra de Dios, la consagración y el valor espiritual, y mantuvieron esa identidad en las circunstancias más difíciles del mundo”.
El propio Añorga narró la muerte en condiciones extrañas del Pastor Agustín González Seisdedos, quien lideraba la Segunda Iglesia Bautista de Santiago de Cuba, y al que el propio Fidel Castro trató de convencer para que aceptara la nueva cartilla revolucionaria, un nuevo currículo creado por la naciente revolución que iniciaba el adoctrinamiento comunista para los estudiantes de primaria, secundaria y preuniversitario. González Seisdedos murió el 27 de marzo de 1962.
“Después vino la nueva cartilla revolucionaria, González Seisdedos renunció a utilizarla. Había una lección que decía ‘f de Fidel, f de fusil, defiende a Fidel con tu fusil’, y me dijo González Seisdedos, ‘yo voy a renunciar, ¿tú quieres seguir?’ y le dije ‘no, dondequiera que usted vaya, yo estoy a su lado’, y presentó la renuncia […] como a los seis meses, en un accidente de avión murió Agustín González Seisdedos”.
Ya desde la época de fuerte represión, los cristianos se unieron en Cuba manteniendo la independencia de sus iglesias.
“La Iglesia evangélica y la católica se unieron. No voy a decir que se confundieron en una, cada cual mantuvo su identidad, pero dentro de la diferente identidad de cada una, se creó un puente de cordialidad y de comunión y de realidad que hasta hoy perdura”, agregó el Reverendo Añorga en la mencionada entrevista.
Hoy esa unidad se manifiesta de forma creciente en las calles y en las redes en testimonios como los de Anna Benítez y los jóvenes pertenecientes a la Convención Bautista de Cuba Occidental, muchos de ellos llamados influencers, y que no solamente han publicado comentarios críticos sobre la realidad cubana, sino también han convocado a ayunos de oración por Cuba como ocurrió el 23 de mayo del presente año.
La visibilidad lograda por muchos de ellos en las redes, no se ha quedado en el mundo virtual y, como se demostró el día de ayer, ha pasado al plano físico en las calles de La Habana.
De acuerdo con la organización Solidaridad Cristiana Internacional en su informe de mayo de 2025:
“El gobierno cubano ha continuado empleando medidas represivas para mantener el control sobre la población, en el marco de una campaña de hostigamiento que se prolonga desde 2021. En 2024, CSW registró 624 incidentes distintos relacionados con ataques a la libertad de religión o de creencias (LdRC), casi todos ellos involucrando múltiples tipos de transgresiones. El número total de vulneraciones documentadas ascendió a 1898”.
Al salir Anna Benítez y su mamá del tribunal, el grito de los que las esperaban en plena calle fue “Cuba para Cristo”.