Sumario
- A los potreros la noticia llega tarde: golpeados por la inflación, la falta de insumos básicos y la corrupción burocrática; los ganaderos advierten que una ley en el papel no basta para devolver la carne a las mesas cubanas.
El Ministerio de la Agricultura de Cuba oficializó la Resolución 162 del 2026, con la que flexibiliza las regulaciones para el sacrificio, autoconsumo y comercialización de ganado bovino y équidos.
La norma deroga la antigua Resolución 139 de 2021 e introduce cambios clave como la eliminación de la obligación de hacer crecer el rebaño en tres cabezas por cada animal sacrificado y desvincula el proceso del cumplimiento previo de entregas estatales de carne y leche.
Asimismo, la normativa permite la ceba de animales a personas sin tierra, siempre que tengan inscripción en el Registro Pecuario y licencia sanitaria, y quita la tasa de extracción obligatoria para équidos.
También reajusta las tasas y pesos mínimos para bovinos autorizando el sacrificio de toros, toretes y vacas de acuerdo a determinados parámetros. Tras saldar los costos de faenado, los ganaderos mantendrán la propiedad total de derivados como carne, cuero, vísceras y sangre para uso personal o venta autorizada.
A pesar de los cambios legislativos, el escepticismo predomina en los ganaderos entrevistados por Martí Noticias, ante la escasez de animales, la inflación y los insumos indispensables.
"Yo veo bastante positivo eso. Lo único malo es que hay pocos animales ya todos se los han comido. Para tú lograr una ganadería tiene que pasar 10, 12 o 15 años, porque sin un pie de cría, ¿cómo es posible que tú puedas recuperar una ganadería de hoy para mañana? ¿Cuándo se recupera la ganadería otra vez? Dentro de 30 años se recuperará otra vez. Una recuperación lenta como es porque no hay alambre, no hay grampa, la ganadería no se recupera en 2 días", indicó Pedro Manuel Dorado, campesino de la provincia de Guantánamo.
"Sí, la ley sí, está muy buena, positiva, pero un poco tarde. El problema no es que tú puedas aumentar el rebaño, es cómo lo haces si un rollo de alambre vale 38,000 pesos. Para cercar una hectárea, un ejemplo, para una cría de ovejo [carneros] te sale en más de medio millón de pesos, el combustible está a 260 pesos el litro, un desastre. Es muy difícil".
Aunque valora de forma positiva la flexibilización de las trabas burocráticas, Dorado advirtió que la recuperación del sector tomará al menos una década debido a la falta de masa pecuaria y a los elevados precios del ganado.
"¿Qué animal vas a cebar? Si es que no hay, están muy escasos: Una yuntica de buey vale 250,000 o 300 000 pesos", señaló añadiendo que alternativas como la cría de búfalos resultan inviables para muchos.
“Yo quería criar búfalos, pero se me hizo imposible porque lleva muchos requisitos: tiene que dar un lugar que tenga agua porque el búfalo necesita agua. Es un animal muy salvaje que necesita una cerca con muchos pelos de alambre”, enfatizó.
Más allá de la falta de insumos, el descontento de los productores apunta a la corrupción endémica y a las trabas administrativas que asfixian el trabajo en el campo. Desde la provincia Granma, el ganadero Andrés Manuel Sosa cuestionó la efectividad de las nuevas normas y aseguró que, en la práctica, los intermediarios y funcionarios terminan quedándose con el fruto del esfuerzo campesino.
"Eso debe ser más de lo mismo. Hay que sobornar al veterinario, hay que sobornar al delegado [del Poder Popular], hay que hacer veinte trámites y cuando matas la vaca y la vendes no te da ni para comer tú", dijo Sosa.
“Desde que sales de la casa hasta que llegues a la losa y vengas de la losa tienes que pagarle a todo el mundo. El sacrificio tuyo lo coge otro. Años de cría para otro que no hace nada ni sabe cuál es el color de una vaca”, recalcó.
Para quienes llevan décadas enfrentando el abandono estatal y la falta de garantías, los anuncios oficiales generan más dudas que esperanzas. Sosa, con 30 años de experiencia, recibe las medidas con marcado escepticismo tras afirmar que lleva más de una década sin licencia sanitaria por presiones de las autoridades y sin acceso a tierras.
"Todo eso que han publicado en la Gaceta, lo voy a ver cuando esté vigente de verdad", subrayó al cuestionar cómo se pretende autorizar la ceba a personas sin tierra mientras a los criadores tradicionales se les niega la atención básica.
Las reacciones en redes sociales ante la nueva normativa reflejan división entre la esperanza, la apatía y la crítica abierta. Por un lado, un sector minoritario de usuarios percibe la flexibilización como un paso necesario para proteger la propiedad privada, reducir la burocracia y frenar el mercado negro o los arrestos por este delito.
Sin embargo, la gran mayoría de los comentarios expresa un marcado escepticismo, puntualizando que la medida llega décadas tarde, cuando la masa ganadera se encuentra prácticamente extinta debido a años de prohibiciones.
Asimismo, abundan los cuestionamientos irónicos sobre la narrativa del "bloqueo", apuntando que las mayores trabas han sido históricamente impuestas por el propio gobierno, al tiempo que se alerta sobre los altos precios inaccesibles para los salarios promedio, la falta de electricidad para conservar los alimentos y el peligro constante que representa la delincuencia desenfrenada para los campesinos.