Crisis humanitaria en las cárceles cubanas: denuncian alimentos con gusanos y desnutrición extrema

Preso politico cubano Daril Ochoa Manresa.

Sumario

  • Gusanos en la comida, enfermedades en aumento y un racionamiento extremo de calorías que roza la tortura.
  • A través de la denuncia del preso político Daril Ochoa Manresa, se evidencia una vez más la realidad de Kilo 8, en Camagüey, una de las prisiones de máxima seguridad en Cuba.
  • Su caso no es un hecho aislado, sino el reflejo de una realidad generalizada en el sistema penitenciario cubano.

El preso político Daril Ochoa Manresa, quien se encuentra bajo prisión preventiva en la cárcel Kilo 8 de Camagüey, denunció las infrahumanas condiciones de reclusión a las que son sometidos los internos.

Según las declaraciones del prisionero a su madre, Marisel Manresa Viltres, la comida proporcionada en el centro penitenciario llega frecuentemente en mal estado y con gusanos, una situación que ocurre bajo la mirada indolente y la total pasividad de las autoridades del penal.

“Esa es la comida que le dan a ellos y eso es mañana y tarde. Ahora, en esta visita que pasó, me la sacó en unos pozuelitos ¡21 gusanos en la comida de él!, imagínate tú como estaban los otros”, refirió la madre a Martí Noticias.

“Llamó a los guardias, llamó a los pasilleros, que son los que le entregan la comida, y le dijo que iba a llamar al jefe. De ahí vino el jefe y le dijo, dame la bandeja esa para cambiártela. Mi hijo le contestó: ‘Yo no voy a darte la bandeja, porque esto lo voy a publicar, lo voy a denunciar’”.

“El jefe le dijo que se estuviera tranquilo, que no hiciera nada, pero tampoco hubo variación en la alimentación. ‘Tengo que comérmela así mismo, le saco los gusanitos y me la como. Nos estamos muriendo de hambre, hay que comérselo, es una gota y aunque esté echada a perder, hay que apartarle los bichos y comerla’”, relató Maresa Viltres a su madre.

La denuncia de Ochoa Manresa no es un hecho aislado, sino el reflejo de una realidad generalizada. Las condiciones alimentarias en el sistema penitenciario de Cuba se han caracterizado, consuetudinariamente, por una escasez extrema, raciones insuficientes y alimentos en avanzado estado de descomposición o de pésima calidad.

Un reciente informe de la ONG Prisoners Defenders reveló cifras alarmantes: los reclusos en la isla reciben apenas entre 250 y 353 calorías diarias. Esta cantidad representa solo un porcentaje mínimo de los requerimientos nutricionales básicos para la supervivencia humana.

Expertos advierten que esta ingesta calórica tan deficiente provoca un deterioro físico acelerado. Entre las consecuencias más visibles y graves en miles de personas privadas de libertad se reportan la pérdida extrema de masa muscular, casos graves de anemia e incluso daños neurológicos y cognitivos irreversibles.

El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) ha reportado constantes brotes de enfermedades directamente asociadas a la malnutrición y a la falta de higiene como la hepatitis A, la tuberculosis y cuadros de diarreas constantes.

Para agravar aún más el panorama de hambre, las autoridades penitenciarias han endurecido las políticas de control hacia el exterior. En los últimos meses, se han incrementado las prohibiciones y limitaciones para que los familiares ingresen comida, medicamentos o suplementos nutricionales desde el exterior.

Esta medida deja a los reclusos en un estado de total vulnerabilidad y dependencia absoluta de la precaria y peligrosa alimentación estatal, convirtiendo el cumplimiento de las penas en una sentencia de desgaste físico y de riesgo mortal.

Ochoa Manresa fue encarcelado el 7 de diciembre de 2024. La Fiscalía y la policía política le imputan un presunto delito de sabotaje, bajo la acusación de haber cortado cables de fibra óptica de la empresa de telecomunicaciones ETECSA en el municipio camagüeyano Sierra de Cubitas.