Sumario
- Habitantes de Maracaibo, en el occidente de Venezuela, denuncian que los prolongados cortes eléctricos están provocando un grave deterioro de sus condiciones de vida, con consecuencias sobre el descanso, la alimentación y la salud física y mental.
- La ONG Aula Abierta advierte que la crisis ocurre en el Zulia, un estado con abundante riqueza petrolera en ese país.
Habitantes de sectores populares de Maracaibo aseguran que están sacando camas y colchones a las calles para poder dormir ante los prolongados cortes de electricidad y las altas temperaturas que afectan a la capital del estado Zulia, una de las principales regiones petroleras de Venezuela.
La situación representa, según la organización Aula Abierta, un retroceso en las condiciones de vida de la población que va más allá de las fallas de un servicio público y comienza a tener consecuencias sobre la salud física y mental, el descanso, la conservación de alimentos y la atención de personas enfermas.
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Maracaibo: la capital petrolera de Venezuela está a oscuras
“Pues mire, aquí tengo mi cama. Esta la pongo aquí, le pongo una media colchoneta que tengo y aquí duermo”, relató una habitante de Maracaibo al mostrar el lugar donde pasa las noches.
La necesidad de buscar refugio del calor fuera de las viviendas se repite en diferentes comunidades, según los testimonios recabados.
Vicente Muñoz, habitante de Maracaibo, explicó que permanecer dentro de las viviendas sin electricidad durante la noche puede resultar insoportable.
“Porque no tienen luz y entonces el calor sofoca, húmedo, y lo que hace es que se acuesten entonces en la acera; te da fresco, pero los zancudos no te dejan dormir, que viene siendo lo mismo. Entonces las personas se mantienen prácticamente trasnochados, los que están enfermos, que sufren de la tensión”, relató.
Zozobra e impacto sobre la salud
Aula Abierta advierte que la incertidumbre provocada por los cortes eléctricos también está teniendo consecuencias sobre la salud mental de los habitantes.
David Gómez Gamboa, director de la organización, señala que uno de los principales problemas es la falta de información que permita a las familias conocer con anticipación cuándo se producirán las interrupciones y cuánto tiempo podrían durar.
“La gente está padeciendo una afectación a la salud mental al vivir prácticamente en zozobra. Primero porque hay una opacidad completa en el manejo de la información. Nadie sabe cuándo se va a ir justamente la electricidad”, afirmó.
Gómez Gamboa pidió mayor transparencia sobre el manejo de los cortes para que los ciudadanos puedan, al menos, organizar sus actividades ante las interrupciones del servicio.
La situación resulta particularmente compleja para hogares donde viven personas enfermas, con discapacidad o adultos mayores. Domitilia Diago asegura que tanto ella como su esposo enfrentan problemas de salud y que las fallas eléctricas han agravado las dificultades de la familia.
“Yo soy una de las más afectadas porque tengo a mi esposo discapacitado, tengo a mi esposo enfermo. Yo estoy sufriendo del corazón”, relató.
Diago asegura que también ha terminado durmiendo fuera de su vivienda. “¿Hasta cuándo vamos a estar así? No podemos. Yo duermo en la calle, en el frente”, agregó.
Millones destinados a proyectos eléctricos inconclusos
El deterioro del servicio contrasta con las cuantiosas inversiones anunciadas durante años para ampliar y modernizar el sistema eléctrico venezolano.
El inventario de obras inconclusas elaborado por Transparencia Venezuela identifica en el sector energético proyectos de centrales hidroeléctricas y termoeléctricas, sistemas eólicos y otras infraestructuras que fueron anunciadas pero no concluidas.
De acuerdo con los cálculos de la organización, los proyectos energéticos incluidos en ese registro representan inversiones anunciadas por miles de millones de dólares.
Inventario de obras inconclusas tras una investigación de la ONGTransparencia Venezuela.
La crisis adquiere un significado particular en el Zulia, estado históricamente asociado al desarrollo de la industria petrolera venezolana y cuya capital, Maracaibo, fue durante décadas uno de los principales centros económicos del país.
Para Gómez Gamboa, el contraste entre esa historia y las actuales condiciones de vida resulta dramático.
“Imagínate una ciudad como Maracaibo, segunda ciudad en importancia de Venezuela, por cierto, la capital petrolera del país completamente a oscuras y llegar a una caverna donde ya se promete que no va a tener electricidad quizás hasta las siguientes siete horas”, afirmó.
A esto se suma una característica que hace especialmente difíciles las interrupciones: Maracaibo registra habitualmente temperaturas elevadas y una fuerte sensación térmica.
“El calor de la ciudad, una de las más calientes del país, sin duda alguna, es duro”, agregó Gómez Gamboa.
Aula Abierta teme que las consecuencias sociales y sanitarias se profundicen si persisten las fallas del sistema eléctrico y la falta de información sobre las interrupciones.