Sumario
- Abelardo de la Espriella ganó la segunda vuelta presidencial en Colombia con el 49,66% de los votos, superando por un estrecho margen a Iván Cepeda.
- El abogado y empresario centró su campaña en políticas de “mano dura” contra el crimen, reducción del tamaño del Estado y fortalecimiento de la cooperación con EEUU.
- La victoria generó reacciones inmediatas en Colombia y el extranjero, con felicitaciones de líderes de derecha y advertencias de prudencia por parte del presidente saliente Gustavo Petro, mientras Cepeda anunció impugnaciones.
El abogado y empresario Abelardo de la Espriella se impuso en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas este domingo en Colombia, en una contienda marcada por el voto reñido y alta polarización.
Según los resultados preliminares de la Registraduría Nacional del Estado Civil, con el 99,99% d elas mesas informadas, el candidato de la derecha, del movimiento Defensores de la Patria, obtuvo cerca del 49,66 % de los votos, superando por un margen estrecho de alrededor de 250.000 sufragios a su rival, el candidato de izquierda Iván Cepeda, quien alcanzó cerca del 48,70 %.
Aunque el escrutinio definitivo aún debía confirmar oficialmente el resultado, De la Espriella se proclamó presidente electo y celebró la victoria como el inicio de una nueva etapa para el país, asegurando que su gobierno será respetuoso de las instituciones y orientado a garantizar la libertad y el orden.
De la Espriella, de 47 años, es un abogado penalista y empresario nacido en Bogotá y criado en Montería, sin experiencia previa en cargos públicos. Se dio a conocer por su participación en casos judiciales de alto perfil y por su fuerte presencia mediática, lo que le permitió construir una base política propia como figura independiente y outsider frente a los partidos tradicionales. Su candidatura, impulsada por un discurso crítico contra la izquierda, logró capitalizar el descontento de sectores preocupados por la inseguridad y la situación económica.
Durante la campaña, centró sus propuestas en una política de "mano dura" contra el crimen y el narcotráfico, incluyendo el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, la construcción de megacárceles y la erradicación de cultivos ilícitos mediante diversas estrategias, como la fumigación aérea. Propuso además una profunda reducción del tamaño del Estado, la disminución de impuestos para incentivar la inversión privada y una gestión pública basada en criterios empresariales. En materia internacional, ha planteado estrechar la cooperación con países como Estados Unidos para enfrentar el crimen organizado.
En su primer discurso tras conocerse los resultados, De la Espriella envió un mensaje de conciliación, afirmando que gobernará para todos los colombianos, incluidos quienes no votaron por él, y garantizando que no habrá persecuciones por diferencias políticas.
"Ha triunfado la dignidad nacional, ha triunfado la esperanza. La de hoy es una noche maravillosa en la que brilló la democracia y Colombia demostró su grandeza. Esta es la noche que marca el inicio de una nueva historia para la nación, la noche en la que comienza una nueva era, un cambio de orden: la Patria Milagro", dijo a sus seguidores desde una jaula de cristal blindado.
Reacciones al triunfo de De la Espriella
La victoria generó reacciones inmediatas tanto dentro como fuera de Colombia.
El presidente saliente, Gustavo Petro, llamó a la prudencia y subrayó que el resultado definitivo depende del escrutinio oficial, al tiempo que insistió en la necesidad de mantener la calma en un país profundamente dividido. Por su parte, Cepeda reconoció el preconteo, aunque anunció la impugnación de miles de mesas electorales y pidió esperar la verificación completa de los votos.
En el ámbito internacional, varios mandatarios reaccionaron con rapidez. El presidente de Argentina, Javier Milei, celebró el triunfo como una señal del avance de la "libertad económica" en la región, mientras que el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa sostuvo que Colombia optó por el "orden sobre la impunidad".
Otras figuras políticas del continente también felicitaron al presidente electo y destacaron el resultado como un cambio de rumbo en América Latina, en línea con posiciones de centroderecha y derecha.
Desde Estados Unidos, donde De la Espriella residió durante varios años hasta convertirse en ciudadano naturalizado, funcionarios expresaron su disposición a fortalecer la cooperación bilateral con el nuevo gobierno colombiano.
El presidente Donald Trump, que había manifestado su apoyo al candidato de la derecha desde antes de la segunda vuelta electoral, celebró el triunfo de De la Espriella en un post en su red social Truth Social: "Ganó, en grande", escribió.
El Secretario de Estado, Marco Rubio, felicitó a De la Espriella por su triunfo: "La Administración Trump espera trabajar estrechamente con su próxima administración para impulsar la cooperación en materia de seguridad regional, poner fin a la inmigración ilegal hacia los Estados Unidos y fortalecer nuestros lazos económicos", escribió en un post en redes sociales.
El jefe de la diplomacia estadounidense añadió que "los mejores días de Colombia están por venir".
Congresistas cubanoamericanos en el sur de la Florida también felicitaron a los colombianos y a De la Espriella por el resultado electoral.
"¡Felicidades al pueblo colombiano! ¡Hoy salvaron a su país de un catástrofe!", escribió en X el representante republicano Mario Díaz-Balart.
"Felicidades al presidente electo, Abelardo de la Espriella. Veo un país fuerte, libre y lleno de oportunidades, listo para convertirse en una de las grandes historias de éxito del hemisferio occidental. Ahora llegó la hora de demostrarle al mundo todo lo que Colombia puede llegar a ser", señaló, por su parte la congresista republicana María Elvira Salazar.
El también cubanoamericano y representante republicano por la Florida Carlos Giménez, se unió a las congratulaciones.
La elección de De la Espriella marca un giro político significativo tras el gobierno de Gustavo Petro y abre un escenario de incertidumbre en un país dividido casi en mitades. El nuevo mandatario asumirá el poder el 7 de agosto de 2026, enfrentando desafíos clave como la seguridad, la reactivación económica y la construcción de consensos en medio de una fuerte polarización política