“En Cuba no hay garantías para invertir”, advierte el economista Elías Amor

Un hombre viaja en un carro tirado por caballos mientras otro conduce un bicitaxi por una calle de La Habana, el 29 de julio de 2026.

Sumario

  • Cuba comenzó a aplicar un paquete de reformas económicas para enfrentar la crisis, ampliando el espacio para la iniciativa privada, flexibilizando sectores estratégicos y buscando atraer inversión extranjera.
  • El economista Elías Amor sostiene que las reformas no implican una transición hacia una economía de mercado porque la Constitución de 2019 mantiene un marco marxista-leninista y permite expropiaciones y confiscaciones.

En medio de la peor crisis económica que ha enfrentado Cuba en décadas, el régimen comenzó a implementar el paquete de reformas aprobado recientemente por la Asamblea Nacional. Las medidas amplían el espacio para la iniciativa privada, flexibilizan algunos sectores de la economía y buscan atraer inversión extranjera, en un intento por dinamizar un país marcado por la escasez, la inflación y el deterioro de los servicios.

Entre los cambios anunciados figuran una mayor participación de empresas privadas en el turismo, la flexibilización para importar y comercializar combustibles y medicamentos, nuevas facilidades para la inversión extranjera y modificaciones en la agricultura, incluyendo el uso de tierras. También se abrirán de forma gradual actividades que durante años permanecieron reservadas exclusivamente al Estado.

Sin embargo, para el economista Elías Amor, estas medidas no representan una transición hacia una economía de mercado, sino ajustes que continúan sujetos al marco político y constitucional vigente.

“Estas medidas que están tomando no llevan a una economía de mercado, porque para que lleven a una economía de mercado, lo primero que hay que asegurar es que la Constitución que rige la actividad económica y privada del país permita ir hacia una economía de mercado. Y la Constitución de 2019 es una Constitución marxista-leninista”, afirmó.

Una apertura con límites

Las reformas permitirán que actores privados participen en sectores como la extracción de petróleo y gas, la pequeña minería, la producción de productos químicos y medicamentos, la construcción de embarcaciones y el ensamblaje de vehículos.

En el turismo, el Gobierno prevé autorizar el alquiler privado de vehículos, agencias de viajes, servicios de guías turísticos e iniciativas vinculadas al ecoturismo, áreas que hasta ahora permanecían bajo un fuerte control estatal.

No obstante, las nuevas disposiciones mantienen un elemento que, según analistas, limita el alcance de la apertura: la necesidad de autorizaciones estatales para desarrollar estas actividades. En la práctica, el Estado sustituye la prohibición absoluta por un sistema de permisos condicionados, conservando el control sobre quién puede operar y bajo qué condiciones.

El economista sostiene que el principal obstáculo para atraer capital extranjero sigue siendo la falta de garantías jurídicas para proteger las inversiones. “Yo les digo a los inversionistas: ustedes no pongan ni un céntimo de euro en Cuba porque no tienen garantías. La Constitución cubana tiene tres artículos dedicados a las expropiaciones y a las confiscaciones”, advirtió.

El economista considera que mientras esas disposiciones permanezcan en la Constitución, cualquier inversión seguirá expuesta a la posibilidad de ser confiscada por el Estado.

“Ese potencial de expropiación que tiene el Estado supone que una persona en Cuba invierte y se puede quedar sin su negocio porque se lo quitan, porque se lo confiscan. Hasta que eso no desaparezca literalmente del texto constitucional, cabe la posibilidad de que el Estado cometa esas atrocidades, porque las ha hecho”, señaló.

En medio de este nuevo escenario económico, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, dijo en una entrevista con The New York Times, que Cuba no excluiría inversiones del presidente Donald Trump o de empresas vinculadas a él si existieran las condiciones para hacerlo.

Las declaraciones llamaron la atención porque contrastan con décadas de confrontación política entre ambos gobiernos y reflejan la necesidad del régimen de captar capital extranjero en medio de la profunda crisis económica que atraviesa el país.

En La Habana, algunos residentes reaccionaron con sorpresa ante estas reformas. “Será un golpe, algo chocante, porque estamos acostumbrados a tener las cosas, a los productos subsidiados, a tener las cosas en un lugar”, comentó un habanero consultado.

Reformas anunciadas en otras crisis

Para Elías Amor, este no es el primer intento del Gobierno cubano por introducir reformas económicas en momentos de dificultad.

Recuerda que en el 2008 se autorizó la entrega de tierras ociosas en usufructo; posteriormente, durante el gobierno de Raúl Castro, se aprobaron los Lineamientos de la Política Económica para ampliar el trabajo por cuenta propia; y en el 2021 se legalizaron las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES).

Sin embargo, sostiene que varias de esas aperturas han terminado restringidas posteriormente mediante nuevas regulaciones o un mayor control estatal, por lo que considera que las reformas actuales deberán evaluarse por su aplicación práctica y no únicamente por los anuncios oficiales.