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“Yo soy aquel”, recuerda Raphael medio siglo después


El cantante Raphael.

Los fans de Raphael en Cuba, o han fallecido o están en otro país, y las nuevas generaciones digamos que están en otra onda.

Han pasado 50 años, medio siglo, que suena más fuerte. Raphael era un jovencito trajeado, con estilo flamenco, medio torero y a la vez fino en el escenario. Era Eurovisión en el año 1966. En Cuba fue un ídolo de masas gracias al programa Nocturno, de Radio Progreso. ¿Lo fue o lo sigue siendo?

De cualquier manera, casi seguro será un éxito su concierto programado en La Habana para el 20 de octubre, Día de la Cultura Nacional, según se dio a conocer esta semana a través de un despacho de la agencia EFE.

Octubre queda muy lejos, pero al parecer ya están calentado los motores, a tal punto que diversas publicaciones de asuntos cubanos se han hecho eco de la noticia y reproducen las palabras del promotor Julio Gutiérrez, productor musical responsable de la empresa malagueña Galas Metropolitanas, que es la que lleva al cantante a Cuba.

El anuncio se realizó en Marbella y el productor Gutiérrez calificó el evento de “hito musical”, semejante al que ha supuesto el concierto de los Rolling Stones en la isla.

¿De verdad? Bueno, sin restarle méritos a Raphael (el mes entrante cumplirá 73 años), nos parece que el responsable del evento ha exagerado, aunque sin duda se trata de una deuda con la Historia.

Los fans de Raphael en Cuba, o han fallecido o están en otro país, y las nuevas generaciones digamos que están en otra onda. Si se hubiera suministrado el dato de la sala de concierto donde se presentará, podríamos sacar cuentas de la cantidad de personas que irán a verlo. Pero hasta ahora no lo hallamos en internet.

En España, Raphael es un respetado artista que forma parte del pasado, una figura pública que se ha cuidado mucho de caer en chanchullos y programas de chismes. Sí aparece a menudo en televisión pero no es ni mucho menos el equivalente de Mick Jagger, que todavía arrastra multitudes. Si salvamos distancias, pues sí lo es.

¿Qué estaba sucediendo en España mientras Raphael se hacía famoso? Llegaba el final de una larga dictadura de 40 años que, como en Cuba, le imponía un memorando a los artistas: O estás conmigo o estás contra mí.

En 1972, Raphael se casó en Venecia con la aristócrata Natalia Figueroa, mediante una ceremonia religiosa. Franco moriría en la cama y "con las botas puestas" tres años más tarde. Con la muerte del caudillo terminaría una España oscura y reprimida y llegaría otra tan liberal que dejó cientos de muertos por la droga. Llegaría una “movida” tan fuerte sexualmente que el cine y la televisión bautizaron como “el destape”.

Ahora en la isla también corren aires de “fin de la historia”. El momento es propicio y la nostalgia no es un mal elemento para remover la sociedad, para movilizar a la gente que pueda quedar.

Para quienes hayan perdido la memoria, por el cansancio o por lo que sea, queda la canción que el artista podría utilizar de entrada: “Yo soy aquel”, por si acaso alguien no lo sabe.

Por cierto, el tema no lo escribió Raphael, sino de Manuel Alejandro, uno de los autores más prolíficos de habla hispana.

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    Jorge Ignacio Pérez

    Nació en La Habana en 1965. Luego de ser tanquista en el servicio militar obligatorio, se graduó en la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana, en 1992. Trabajó como redactor y fotógrafo de prensa, columnista de teatro y editor en varias publicaciones de la isla. En 2001 se exilió en Barcelona, hasta el año 2012 en que se afincó en Miami, donde reside actualmente. Fue editor del portal on line de asuntos cubanos Cubanet.org. Desde 2007 lleva el blog personal Segunda Naturaleza. Además del libro de memorias Historias de depiladoras y batidoras americanas (Neo Club Press Ediciones, 2014), tiene otro inédito titulado Pasajeros en tránsito.

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