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Wimbledon se somete a un lavado de cara


El tenista suizo Roger Federer (arriba) y el escocés Andy Murray (abajo) durante la final del Torneo de Wimbledon que disputaron en el All England Lawn de Londres, Reino Unido, el 08 de julio de 2012. EFE/PAUL GILHAM

Un torneo corto como el Olímpico, que está condensado en poco más de una semana, dispone de un cuadro de 64 jugadores, la mitad del de Wimbledon y los partidos olímpicos, excepto la final masculina, se celebran al mejor de tres sets y no de cinco

Cuando Roger Federer regrese al All England Club dentro de menos de tres semanas para iniciar la competición olímpica, el siete veces campeón de Wimbledon verá como la que considera su segunda casa se ha sometido a una profunda renovación.

Apenas tuvo tiempo Federer el pasado domingo de guardar sus raquetas, tras su victoria sobre Andy Murray, cuando el personal de Wimbledon comenzó a trabajar para transformar el All England Club en un colorido escenario para la competición olímpica.

Los Juegos regresarán a Wimbledon por primera vez desde 1908 y la experiencia supondrá un choque cultural para los habituales del club, situado en el suroeste de la capital británica, señala la agencia AFP.

Además de la alta calidad del tenis que se puede ver, una buena parte del carisma de Wimbledon reside en su ambiente tranquilo y tradicional: desde las enredaderas y flores que cubren la parte exterior de la cancha central, hasta la insistencia de sus responsables en que todos los jugadores vistan de blanco. Es la magia que hace de Wimbledon un torneo único.

Pero entre el 28 de julio y el 5 de agosto todo cambiará. El verde oscuro que domina la quincena de Wimbledon se cambiará por el púrpura que invadirá todos los espacios olímpicos y el logo de los cinco aros olímpicos presidirán las pistas de tenis.

Y quizás lo más novedoso: no existirá la obligatoriedad de que los tenistas vistan de blanco. Al contrario, los espectadores pueden presenciar un auténtico arco iris, cuando los deportistas vistan los colores de sus respectivos países, lo que dará un nuevo ambiente a las gradas de las canchas tenísticas más famosas del planeta.

A pesar de esas diferencias, una cosa no cambiará: la hierba. Eso supondrá un trabajo extra para el cuidador de las canchas, Eddie Seaward, y su equipo de 28 personas.

Seaward prevé jubilarse este verano, tras más de 20 años cuidando de las canchas de Wimbledon, pero antes del retiro debe devolver a la hierba a su mejor condición en un tiempo récord.

"Hemos tenido eliminatorias de la Copa Davis poco después del campeonato (de Wimbledon), pero solo afectaba a una cancha y durante los Juegos habrá 10 partidos en cada pista", comentó el jardinero.

"Hay menos partidos durante los Juegos que durante un Grand Slam y los partidos son más cortos, pero va a ser un gran desafío", agregó.

Su equipo no podrá seguir el habitual programa de renovación posterior a Wimbledon, que tarda 12 meses en completarse, pero Seaward confía en que lo conseguirán.

"Disponemos de 20 días entre 'The Championships' (el torneo de Wimbledon) y los Juegos Olímpicos y confiamos en que la hierba estará a su nivel habitual". explicó.

"Entre ambos eventos, vamos a sembrar hierba que está pre-germinada, es decir, que ya ha empezado a crecer. Eso llevará alrededor de tres días".

"En las canchas de entrenamiento, la solución es diferente porque los jugadores comenzarán a entrenarse una semana después del final de Wimbledon y no vamos a poder hacer mucho en ese tiempo", reconoció Seaward.

Un torneo corto como el Olímpico, que está condensado en poco más de una semana, dispone de un cuadro de 64 jugadores, la mitad del de Wimbledon y los partidos olímpicos, excepto la final masculina, se celebran al mejor de tres sets y no de cinco.

Para los jugadores, un rápido regreso a Wimbledon rompe con su rutina habitual de giras por todo el mundo y apreciarán regresar para ver el lavado de cara de unas instalaciones de 144 años de antigüedad.

"Esta vez, Wimbledon será diferente", aventuró la china Peng Shuai. "Es la primera vez que no deberemos jugar de blanco. No me puedo imaginar lo que va a parecer".

"Quizá todo el mundo debería tomar fotos para la historia, en el caso de que algo así no vuelta a suceder", añadió divertida.
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