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Elección de travesti o voto de castigo


El transexual cubano José Agustín Hernández González (Adela), se observa en un espejo en su casa en la ciudad de Caibarién, en la provincia de Villa Clara (Cuba).

La elección, más que tolerancia ante la homosexualidad, puede significar que la población repudió a los otros dos oponentes, que eran bien conocidos o demasiado gastados.

Sorprendió a muchos y abrió interrogantes la elección del travesti José Agustín Hernández (conocido por Adela, ya que es natural del central que llevaba ese nombre) como delegado municipal en Caibarién, en el mismo centro de la isla, contra dos oponentes que ya eran funcionarios de la Asamblea Municipal del Poder Popular y además, militantes del Partido Comunista, siendo incluso uno de ellos, de nombre Rafael, encargado de la agricultura del Consejo Popular.

Él se declara homosexual, que siente como mujer y se inyecta hormonas femeninas, pero también es un ciudadano corriente, que vive en condiciones precarias en la calle 18 y Final en el barrio La Ranchería donde la mayoría de las casas están en malas condiciones. Él trabaja como enfermero en el hospital municipal María del Carmen Sozaya.

Su simple postulación, en un país que repudió y persiguió a los homosexuales, indica que no se podía impedir algo como eso ante las prédicas semioficiales de repudio de esas prácticas; pero su elección por la población (en segunda vuelta) con más de cien puntos de ventaja, debe haber causado perplejidad a los que lo permitieron, confiando en que no sería escogido.

Su elección, más que tolerancia ante la homosexualidad, puede significar que la población repudió a los otros dos oponentes, que eran bien conocidos o demasiado gastados.

Si algo está cambiando en Cuba, no es en la dirección a que el régimen aspira.

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