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Entre luces y sombras la misión de Benedicto


La misa en La Habana

“Ha sido una visita transcendental pero contradictoria, porque contradictoria es la vida y el panorama de todo el pueblo cubano”, afirmó Dagoberto Valdés.

La visita de tres días a Cuba que el papa Benedicto XVI concluyó el miércoles sirvió para fortalecer las relaciones entre la Iglesia y el Estado que comenzaron a mejorar 15 años antes cuando su predecesor Juan Pablo II, abrió una brecha en el muro cubano del castrismo, agrietado por el fracaso del marxismo, pero que todavía se resiste a aceptar su demolición.

Enmarcada como visita pastoral y peregrinaje papal en el marco del año jubilar por el 400 aniversario del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad, patrona de Cuba, Benedicto XVI fue recibido por las autoridades cubanas con el protocolo correspodiente a su condición de Jefe de Estado del Vaticano.

Caricaturas de Garrincha
Caricaturas de Garrincha
Esa dualidad de Obispo de Roma, cabeza de la Iglesia Católica y soberano de un pequeño pero influyente Estado a escala universal, estuvo presente en las ceremonias litúrgicas y en los mensajes de Benedicto XVI, dirigidos a una sociedad que en opinión de reconocidos laicos católicos cubanos, como Dagoberto Valdés, está signada por la contradicción.

“Ha sido una visita transcendental pero contradictoria, porque contradictorio es la vida y el panorama de todo el pueblo cubano”, afirmó Valdés a martinoticias, y citó como ejemplo por una lado, la represión, las detenciones, y “el apagón telefónico” que aisló a los opositores; y por el otro, ese clima de entendimiento, de respeto, de decir públicamente que las relaciones entre la Iglesia y el Estado cubano son “crecientes, afectuosas, normales”.
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"Y lo que no se puede venir es a buscar a un país que no es normal, que está en una situación de tránsito, una visita como se puede hacer a un país que está en la vida normalizada de la democracia”, indicó Valdés. “Siempre hay aspectos lamentables, oscuros, en una visita como esta, que tuvo sus luces y sus sombras”, agregó.

Oscuras son las retenciones que la policía política impuso a muchos opositores y auténticos cristianos que fueron impedidos de asistir a las misas ofrecidas por el papa, y también lamentable la golpiza propinada por un “exaltado”camillero de la Cruz Roja, a un joven que gritó “abajo el comunismo” y “libertad” en la Plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba, poco antes de que Benedicto XVI comenzara a oficiar la misa el pasado lunes.

Todavía se ignora su identidad y su destino, las autoridades cubanas no han hecho mención del incidente y en las esferas eclesiásticas se guarda el mismo silencio.

“Desconozco eso, no, yo no sé de eso, no, no”, fue la respuesta que obtuvo martinoticias cuando llamó el jueves al Arzobispado de Santiago de Cuba, tratando de buscar información sobre el tema. La persona que respondió al teléfono, dijo que el Arzobispo, Dionisio García, presidente de la Conferencia de Obispos de Cuba estaba de viaje, tampoco estaba su secretaria, y nadie pudo responder la pregunta.

Cuestionable ha sido también la visita que Benedicto XVI aceptó en la Nunciatura Apostólica, del ex gobernante Fidel Castro y miembros de su familia, a quienes dedicó media hora de su tiempo, fuera de la agenda oficial; cuando la diplomacia vaticana rechazó “por falta de tiempo” unos minutos pedidos por las Damas de Blanco.

Las luces del mensaje de Benedicto XVI, quedaron un tanto difusas, opacadas por la generalidades conceptuales acerca de la ¨libertad, la justicia, la reconciliación y la paz”, y la oración por los presos y los marginados, cuya dimensión universal del mandato evangélico dificulta, su identificación particular del contexto cubano.

“Muy general como todos los discursos de los papas…los discursos de este Papa teólogo son de altísimo vuelo y muy generales, porque un Papa no puede mencionar específicamente las circunstancias…eso corresponde a la Iglesia local”, afirmó Valdés.

Más concretos fueron los llamados que Benedicto XVI hizo a las autoridades al reclamar más espacio para la Iglesia y los católicos “en el ámbito público” y el acceso a tener sus propios centros de enseñanza.

Esos llamados concretos, que incluyeron también un claro reclamo a Estados Unidos para que suspenda las sanciones económicas al régimen cubano, le dieron a la visita papal el tínte politico que algunos indican como señal de un pacto de conveniencia entre la Iglesia Católica y el Estado cubano, que vino a confirmar el Papa.

“Pensar que la Iglesia, como institución, va a ser una alianza con un gobierno transitorio, que está además al final de su etapa histórica es confundir los planos”, indicó Valdés. ¨Este período se me parece mucho al final de la colonia española, donde algunos pastores estuvieron en contra de los mambises, le llamaron fascinerosos incluso, sin embargo inmediatamente que terminó la colonia española y cambió la jerarquía que comenzó a cubanizarse”, agregó.

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