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Doi Moi o la "renovación vietnamita"


El presidente estadounidense, Barack Obama (d), conversa con el presidente de Vietnam, Truong Tan Sang, durante la reunión que mantuvieron en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington, Estados Unidos.
En 1986, el Partido Comunista de Vietnam resolvió adoptar unas reformas económicas de gran alcance conocidas como Doi Moi (renovación) orientadas abiertamente hacia el libre mercado, las inversiones extranjeras y la empresa privada, sin ocultar con ridículas metáforas las implicaciones capitalistas de estas medidas. La decisión no implicaba en lo absoluto una renuncia del régimen vietnamita a su sistema de gobierno, pero si el comienzo de una transformación que inexorablemente le quitará el mono marxista de la espalda.

Hoy en día, Estados Unidos figura entre los principales socios comerciales de Vietnam, país emergente en franco desarrollo agrícola e industrial, miembro de la Organización Mundial de Comercio y segundo exportador mundial de arroz después de la India. Tras un periodo de dificultades económicas por la reducción del crecimiento de China, el Fondo Monetario Internacional (FMI) afirma que Vietnam ha recuperado su estabilidad macroeconómica, lo cual se refleja en su producto interno bruto (PIB) que en 2011 era de 1,327 dólares mientras que hoy asciende a 3,400 dólares.

El especialista en asuntos asiáticos, Mark E. Manyin, señala en el Congressional
Research Service que Estados Unidos es el mayor mercado de exportación de Vietnam y en algunos años la mayor fuente de inversión directa extranjera . El intercambio bilateral se calcula en 27,000 millones de dólares y según la Cámara de comercio de Estados Unidos en Vietnam (AmCham) llegará a más de 33,000 millones de dólares en 2015.

Vietnam es el primero en el Sudeste de Asia y el octavo en el mundo por el número de estudiantes en Estados Unidos y recibió el año pasado unos 400,000 turistas estadounidenses. No son pocos los que ignoran el extraordinario proceso de asociación integral de Estados Unidos y Vietnam, notable resultado del esfuerzo y la buena voluntad de ambas partes para "cerrar el pasado y mirar al futuro". A pesar de estar bien informado, Fidel Castro, por ejemplo, elaboró en fecha reciente unos recuerdos sobre su visita a Vietnam en 1973, pero hilvanó la historia como si el mundo se hubiese detenido en aquella fecha y se trajo a Siria por los pelos a punto de ser víctima inocente de las "mortíferas armas" estadounidenses. Sin embargo, no dijo ni media palabra del Doi Moi, el crucial papel de Estados Unidos en su desarrollo y las declaraciones del presidente vietnamita en cuanto a que Vietnam considera a Washington socio principal de su política exterior.

Mientras Vietnam avanza, Cuba retrocede. Al primero lo impulsa el Doi Moi, la renovación, con el trabajo de su pueblo y la colaboración de Estados Unidos. Al segundo lo frena la pesada ancla de la actualización del socialismo, los lineamientos de Raúl Castro, decretos que a juicio de muchos especialistas no son suficiente, serios ni profundos para fortalecer la economía y recuperar los valores cívicos y morales perdidos después de más de medio siglo de moral socialista Un periodista cubano independiente, Elías Amor Bravo, resume con absoluta nitidez por qué no es posible adoptar el modelo vietnamita en Cuba, "Doi Moi es una estrategia de ruptura con el pasado", algo que los presentes gobernantes de Cuba no parecen dispuestos a emular.

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