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El viaje interior del balsero inspira al cubano Sardiñas en Nueva York


El artista cubano afincado en Nueva York Leslie Sardiñas presenta su exposición "Aguas Malas", un viaje interior, simbólico y casi onírico que encalla a medio camino entre La Habana y Florida.

"Esta exposición no es sobre migración, pero habla del momento en el que el cubano se va de la isla a Estados Unidos, que está él solo en el agua en el estrecho de la Florida".

Conquistó Times Square hace dos años con su instalación de vídeo Watching You y ahora el artista cubano afincado en Nueva York Leslie Sardiñas presenta su exposición Aguas malas, un viaje interior, simbólico y casi onírico que encalla a medio camino entre La Habana y Florida.

"Esta exposición no es sobre migración, pero habla del momento en el que el cubano se va de la isla a Estados Unidos, que está él solo en el agua en el estrecho de la Florida. Él, Dios y la naturaleza. Un proceso de transformación", explica el artista, que hoy inaugura su exposición monográfica en el espacio 8th Floor de Manhattan.

Aguas malas, además de su significado universal, también es como se llama a las medusas en Cuba, y en la exposición Sardiñas convierte sus lienzos en piezas cartográficas abstractas salpicadas de estos gelatinosos animales marinos, que simbolizan la belleza urticante.

"Es hermoso, pero no me toques que te mato", resume el artista, nacido en La Habana en 1974 y criado en España.

Yandro Miralles y Anjuli Nanda han sido los encargados de comisariar la muestra, que estará abierta desde hoy hasta el 1 de febrero de 2015, y que está compuesta por lienzos con los bordes rotos, carcomidos, como para encontrar un galeón perdido.

En realidad, conducen al balsero "a la búsqueda de uno mismo. Es el viaje entre el pasado y el futuro. Eres tú el viajero, el que está en la marea alta o la marea baja", dice el artista, que recibió el Premio Lorenzo de Medici en la Bienal de Florencia de 2001.

La soledad, entonces, se expresa de la manera más bella, y los sueños quedan representados como flotando en ese "norte" de los lienzos en los que a veces está Dios, a veces está un rostro de mujer, a veces almas que quedaron en el camino o, a veces, simplemente, dinero. Sueños que pueden ser barridos por la marea.

"No he querido retratar la tragedia, porque creo que no puedes hablar de la tragedia y de la muerte de la gente con algo hermoso.

Tendría que ser un garrotazo en la cabeza. Tendría que hacerlo todo
negro", asegura Sardiñas.

Todo comienza con nueve piezas tituladas Metamorfosis. El cambio que se produce al abandonar cualquier lugar y dirigirse a otro. Un cascarón que se abre. Luego llegan Marea baja y Marea alta. Sobre el lienzo hay pintura acrílica, también laca, creando un juego de texturas y de capas que produce piezas "muy orgánicas", dice Sardiñas.

Siguen cuadros como Diáspora, basada en la experiencia de sus abuelos, que viajaron a Cuba en plena II Guerra Mundial, o Sal de Cuba, un sutil papel de China sobre el que Sardiñas secó sal traída de su último viaje a la isla, pero que juega, lógicamente, con el doble sentido de la palabra: el cloruro sódico y el imperativo de irse del país.

Sardiñas estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes de La Habana y completó su formación en el Parsons The New School for Design en Nueva York, donde cursó un máster en animación y diseño.

Su carrera periplo vital internacional, así como su talento, ha favorecido que su obra se haya visto en España, Cuba, México, Italia y Estados Unidos.

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