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El camino de Venezuela


Marcha en Venezuela
“Hay un camino!” Esas fueron las palabras más escuchadas dentro de la calle Elice, Chacao ese domingo. Mujeres, hombres y niños se congregaron impacientemente en las calles. Las canciones motivadoras que clamaban progreso,tambores y bailes que prosiguieron, se convirtieron en el llamado de unidad que era inevitable escuchar y sentir.

La marcha acompañaba a Henrique Capriles a ser formalmente inscrito como candidato a la presidencia contra el actual presidente venezolano Hugo Chavez en las elecciones del 7 de Octubre.

Alrededor de las 11 de la mañana, los miembros de la oposición cubrieron cada centímetro de las calles de Caracas. Fue en ese momento cuando Capriles comenzó la marcha, y la concentración de 10.4 kilómetros se transformó en movilización. Capriles empezó a caminar desde el Parque Francisco de Miranda para culminar en el Consejo Nacional Electoral en Plaza Caracas.

La multitud de diversas edades llenó las calles de color. Camisas naranjas, amarillas, blancas y verdes fueron las más observadas dentro del rango de niños de 5 años hasta mayores de 80. Todos gritaban, “hay un camino.”

Para los que estaban entre la marcha, la vista estaba obstruida por la cantidad de banderas naranjas, amarillas, blancas y verdes que las personas orgullosamente ondeaban con palabras como “Caminando por el progreso”, “Voluntad Popular”, y “Primero Justicia”.

Grupos familiares y de amigos sonreían, cantaban y bailaban con la música creada para la campaña de Capriles. Mucha de la música la proveían varios camiones asentados del lado de las calles o mientras transitaban lentamente con la población. Los que no marcharon con la aglomeración, ondeaban sus banderas venezolanas desde las ventanas de sus apartamentos y otros lanzaban papelillo desde sus balcones.

Aunque no se trajera un grupo grande, se iba conociendo a gente nueva en el camino queriendo expresar su emociones y opiniones.

“Sabes que hay gente de Ciudad Bolívar que vino sólo para esto? Hay gente de todas partes del país,” dijo una mujer sorprendida por la cantidad de personas dispuestas a mostrar su apoyo.

Para Capriles, esta demostración no fue solo una marcha, fue un trote arduo. No solo tenía que caminar rápido, pero debía resistir la continua ola de gente que empujaba para poder verlo de cerca.

En casi dos horas Capriles llegó al CNE. Su cita para inscribirse legítimamente como candidato para las elecciones finales, estaba apuntada para la 1 de la tarde. Sin embargo, fue a esa hora en la que tocó Plaza Venezuela para dar su discurso. Capriles se encontraba sin aliento y con sudor derramando de su cara.

“Que viva Venezuela!,” fueron las palabras que exaltó cuando puso pie en la tarima, seguido poco después por un eufórico, “Como te quiero Venezuela!”

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