Miles de estudiantes venezolanos regresan esta semana a las aulas para comenzar el período escolar 2026-2027, en un escenario condicionado por las dificultades que ya enfrentaba el sistema educativo y por los daños que dejaron los terremotos del pasado 24 de junio.
El nuevo ciclo académico contempla la apertura de más de 27.000 escuelas y liceos, señala el Ministerio de Educación, aunque el estado de algunos planteles ha obligado a buscar otros espacios para recibir a estudiantes cuyas instituciones resultaron afectadas por los sismos.
La Federación Venezolana de Maestros (FVM) advierte que el deterioro de la infraestructura educativa continúa siendo uno de los principales obstáculos, sin embargo a los daños provocados por los terremotos se suman problemas anteriores relacionados con el mantenimiento de los edificios y las fallas en servicios como agua y electricidad.
Leyla Escobar, secretaria general de la organización gremial, señaló que también existen diferencias entre las cifras que han ofrecido las autoridades interinas sobre el número total de instituciones y la cantidad de planteles que han recibido reparaciones.
“Cuando da la cifra de sitios reparados no llegan siquiera a 10 mil centros. Entonces hay una cantidad de centros que no están siendo atendidos desde el punto de vista de reparaciones”, afirmó.
La preocupación del gremio está centrada especialmente en las condiciones de los espacios alternativos seleccionados para los alumnos que no pueden volver a sus escuelas. La FVM considera necesario comprobar previamente que esas instalaciones puedan recibirlos sin exponerlos a riesgos.
La situación se vuelve más compleja en zonas afectadas por los terremotos, donde algunos centros educativos fueron utilizados para albergar temporalmente a personas que perdieron sus viviendas. “Creo que es lo mínimo que se podía exigir después de lo que pasó, que haya un mínimo de seguridad, que haya revisión técnica de los sitios donde estos niños van a asistir”, señaló.
Las autoridades sostienen que esos espacios están siendo recuperados progresivamente para permitir la actividad académica, mientras continúan las reubicaciones en aquellos casos donde no es posible regresar a las originales.
Otra posibilidad planteada para las comunidades que todavía no pueden retomar las clases presenciales es recurrir temporalmente a herramientas virtuales. Sin embargo, las interrupciones prolongadas del servicio eléctrico y las dificultades de conectividad hacen que esta alternativa tampoco pueda aplicarse de la misma manera en todo el país.
Escobar explicó que la educación a distancia podría servir provisionalmente mientras se encuentran instalaciones adecuadas, pero advirtió que las fallas eléctricas dificultan su aplicación. “En Venezuela no se puede porque no hay electricidad en una gran parte del día, seis, siete horas”, aseguró.
El inicio del nuevo año escolar también encuentra al magisterio reclamando una revisión de sus condiciones laborales. La FVM solicita una actualización de los ingresos, la recuperación de beneficios contractuales y la reanudación de conversaciones formales con las autoridades educativas..
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