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J.J. Almeida: Venezuela sigue copiando hábitos cubanos


Billetes de 100 bolívares.

En Venezuela suben el precio de la gasolina, hay devaluación de su moneda y anuncian drásticos recortes en el servicio eléctrico.

Del pasado viernes para acá, como final de una ilusión, el país petrolero va cuesta abajo. Los venezolanos se levantaron obligados a pagar un 1000% más por la gasolina regular, 600% más por la premium y comenzaron a sufrir de tres a cuatro horas de apagón diario.

Las acciones siempre tienen consecuencias. Y esta crisis parece haberse generado no sólo porque el precio del crudo cayó de forma dramática, también porque, debido a la burocracia estatal, la corruptela, la incapacidad de gestión, las mal trazadas prioridades y el "automareo" estratégico, el Gobierno bolivariano ha reinvertido un porcentaje mínimo, de las ganancias millonarias obtenidas durante años por el mercado del petróleo, en la logística que sostiene su industria petrolera.

Educación, infraestructura y legislación. Si no se tiene un Estado responsable de Derecho, no puede avanzar un país. Y la cúpula gobernante en Venezuela, no ha sabido delinear, mucho menos poner en práctica un plan concreto para superar la tan dañina, pero muy frecuente en Latinoamérica, política de "cortoplacismo" que parece inspirada en el refrán "Comida p'a hoy, y hambre para mañana".

El nuevo plan del Gobierno para sortear esta crisis coincide con una nueva devaluación de la moneda.

A mi juicio, esto hace ver que la politocracia bolivariana, acostumbrada a pasar por encima de las instituciones, de los ministerios y de sus ciudadanos, pretende enfrentar el problema sin ajustarse el cinturón, sino castigando al país.

Esperemos que en algún momento, ojalá y sea pronto, la sesera del presidente Maduro tenga brochazos o flechazos de lucidez, que lo lleven a tomar la decisión correcta, y renunciar; pues, como dijo un hombre muy sabio que no murió de cara al sol: "Los políticos, cuando se retiran, adquieren sensatez".

Resulta curioso para unos, insólito para otros y molesto para mí, que a mediados de enero de 2011, informes públicos dicen que las reservas de petróleo en Venezuela ascendían a 297.000 millones de barriles. Esto hacía al país el de mayores reservas petroleras a nivel mundial, por encima de Arabia Saudita.

La pregunta con filo es ¿cómo se hace para que un país, de acuerdo a sus recursos naturales, donde sus ciudadanos deberían disfrutar los estándares de Dubai, haga todo lo posible para emparejar con Haití?

La Asamblea Nacional acusa de mal manejo de la economía al Gobierno y gestiona una posible enmienda constitucional para recortar el período presidencial de Nicolás Maduro. Por otro lado, el Presidente pide apoyo y comprensión popular, justificando la devaluación monetaria y el aumento del precio de la gasolina como una respuesta estatal a la guerra económica desatada por empresarios y políticos de la oposición.

Se avecinan tiempos peores para los venezolanos y para todo un país. Es lo que permite adivinar, sin consultar a pitonisas, la caída del bolívar. De continuar por donde va, el país apunta, con tiro certero, al desastre.

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    Juan Juan Almeida

    Licenciado en Ciencias Penales. Analista, escritor. Fue premiado en un concurso de cuentos cortos en Argentina. En el año 2009 publica “Memorias de un guerrillero desconocido cubano”, novela testimonio donde satiriza  la decadencia de la élite del poder en Cuba.

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