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Científicos afirman no hay nexos entre vacunas y autismo


La condición está en aumento en Estados Unidos.

La investigación con 95.000 niños confirma lo que otros estudios similares han validado desde hace 15 años: Que no tiene relación con la vacuna triple viral.

Un nuevo estudio en 95.000 niños demostró que vacunar a menores de edad contra el sarampión, paperas y la rubeola no aumenta el riesgo de autismo, a pesar de la suposición de algunos padres de que existe una correlación entre ambos.

Los resultados de esta investigación, publicada en la revista especializada JAMA (de la Asociación Médica Estadounidense), confirman lo que ya muchos otros estudios del mismo tipo han estado validando desde hace 15 años.

En estos 95.000 niños, las vacunas no tuvieron ninguna relación con el autismo, incluso si en la familia ya había un hermano mayor diagnosticado con esta condición. Cabe resaltar que todos los niños estudiados tenían hermanos mayores, algunos de los cuales padecían autismo.

"Al igual que otros estudios publicados en otras revistas especializadas, observamos que no hay ninguna asociación entre la triple viral y el aumento de riesgo de autismo", señaló el estudio liderado por Anjali Jain, médica en Falls Church, Virginia, y financiado en gran parte por los institutos estadounidenses de salud (NIH).

Pero, a pesar de la enorme cantidad de evidencia científica, muchos padres continúan suponiendo que existe una correlación entre la vacuna triple viral y el riesgo de padecer trastornos de espectro autista (TEA).

El autismo está en aumento y afecta a uno cada 68 niños en Estados Unidos, pero aún no se comprenden sus causas, lo cual abre el terreno a las especulaciones.

Los temores de que las vacunas y el autismo estuvieran vinculados comenzaron a propagarse luego de la publicación en 1998 de un artículo de Andrew Wakefield, quien afirmó haber hallado una relación entre la triple viral y la aparición de este trastorno en 12 niños.

Luego se descubrió que este supuesto estudio era fraudulento y la revista que lo publicó se retractó. El Reino Unido incluso le quitó al autor, Wakefield, su licencia médica por haber divulgado una información sanitariamente irresponsable.

"Al menos una docena de estudios han mostrado ya que la edad en que se manifiesta el TEA no cambia entre los niños vacunados y los que no están vacunados", escribió Bryan King, médico del hospital de niños de la Universidad de Washington, en un editorial que acompañó el estudio.

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