Los nombres de Enrique Ros, Pedro Roig y la Brigada de Asalto 2506 quedaron inscritos en tres espacios de la Oficina de Transmisiones a Cuba, una institución cuya historia también se encuentra estrechamente vinculada con las luchas políticas, los testimonios y las aspiraciones de varias generaciones del exilio cubano.
La biblioteca de OCB, el Estudio Multimedia C de Radio Martí y el Estudio A de TV Martí fueron designados en honor a esas figuras e instituciones durante una ceremonia celebrada en la sede de Martí Noticias, en Miami.
El homenaje buscó preservar tres legados diferentes, pero unidos por un propósito común: documentar la historia de Cuba, llevar información independiente a la isla y mantener viva la aspiración de un país libre.
“Este edificio lleva el nombre de Jorge Mas Canosa hace más de 20 años, y qué mejor que honrar a quienes han contribuido a la lucha del exilio”, dijo Álvaro Alba, subdirector de OCB.
Alba recordó que Pedro Roig fue miembro de la Brigada 2506 y posteriormente dirigió Radio y Televisión Martí.
Enrique Ros, por su parte, participó en la lucha clandestina dentro de Cuba durante la época del desembarco de Bahía de Cochinos y dedicó buena parte de su vida a investigar y escribir sobre la historia cubana.
Las designaciones convierten los espacios cotidianos de la organización, en lugares de memoria. Los nombres elegidos representan distintas etapas de la historia contemporánea de Cuba: la oposición clandestina, el desembarco de abril de 1961, la consolidación del exilio y la creación de medios dirigidos a romper el monopolio informativo del régimen cubano.
Una biblioteca para preservar la historia
La biblioteca de OCB recibió el nombre de Enrique Ros, escritor, historiador y activista que consagró gran parte de su vida a recopilar documentos y narrar episodios de la historia política cubana.
Ros escribió cerca de 20 libros sobre Cuba y mantuvo durante años una relación estrecha con Radio Martí, donde tuvo un programa semanal. Su obra abordó figuras, acontecimientos y movimientos políticos que marcaron a la isla y a su comunidad exiliada.
A la ceremonia asistieron su hija, la excongresista federal Ileana Ros-Lehtinen, y otros integrantes de la familia Ros-Lehtinen.
Para la exlegisladora, regresar a la sede de la organización significó volver a un lugar que formó parte de la vida profesional e intelectual de su padre.
“Me siento muy honrada de regresar a mi segundo hogar, porque Radio y TV Martí siempre han tenido un espacio muy especial en mi corazón y en mi mente”, expresó.
Ros-Lehtinen aseguró que la designación representa un reconocimiento que trasciende el vínculo familiar.
“Que hayan nombrado la biblioteca con el nombre de mi padre es un honor excepcional, porque mi padre era historiador sobre Cuba, escribió casi 20 libros sobre Cuba y tenía un programa aquí en Radio Martí todas las semanas. Él formaba parte de la familia de Radio y TV Martí”.
La selección de una biblioteca para recordar a Enrique Ros guarda una relación directa con el trabajo al que dedicó gran parte de su vida: conservar la memoria escrita de Cuba. En un país donde el relato histórico ha permanecido durante décadas bajo el control del Estado, su obra buscó documentar acontecimientos y protagonistas que quedaron fuera de la versión oficial.
El homenaje también subrayó el papel del exilio como depositario de archivos, testimonios y experiencias que difícilmente habrían encontrado espacio dentro de las instituciones controladas por el régimen cubano.
“Su vida era Radio Martí”
El Estudio Multimedia C de Radio Martí fue dedicado a Pedro Roig, abogado, historiador, veterano de la Brigada 2506 y exdirector de Radio y Televisión Martí.
Roig dedicó décadas a promover el acceso de los cubanos a información independiente y sin censura. Su trayectoria combinó la experiencia directa de la lucha contra el régimen cubano con el trabajo intelectual y la dirección de medios de comunicación.
El reconocimiento ocurrió poco más de dos meses después de su fallecimiento, por lo que la ceremonia tuvo un significado particularmente emotivo para su familia.
Su compañera de vida, Alina Roig, asistió al acto a pesar del dolor reciente por su pérdida.
“Él falleció hace dos meses y pico y todavía estoy muy afectada, pero no me quería perder este acto porque su vida era Radio Martí”, dijo.
En esa frase, breve y personal, quedó resumida una trayectoria estrechamente vinculada con la misión de la organización. Para Roig, Radio Martí no fue únicamente un lugar de trabajo. Fue una extensión de una causa política y personal que comenzó mucho antes de su llegada a la institución.
Su hijo, Gustavo Roig, agradeció que el nombre de su padre quedara unido a uno de los estudios desde los cuales se producen y transmiten contenidos para Cuba.
“Es un gran honor poder estar aquí y que todo el mundo reconozca la labor que hizo durante toda su vida por una Cuba libre”, expresó.
La designación permitirá que periodistas, productores y técnicos recuerden diariamente la trayectoria de Roig mientras trabajan en el estudio que ahora lleva su nombre. Es también una forma de enlazar a las nuevas generaciones de comunicadores con quienes ocuparon esos espacios en otros momentos de la historia de la institución.
Un estudio dedicado a la Brigada 2506
El tercer reconocimiento fue para la Brigada de Asalto 2506, integrada por cubanos que participaron en el desembarco de Bahía de Cochinos en abril de 1961.
El Estudio A de TV Martí llevará desde ahora el nombre de la Brigada 2506, uno de los símbolos más reconocidos de la oposición armada al régimen de Fidel Castro durante los primeros años de la revolución.
Más de seis décadas después de aquellos acontecimientos, el desembarco continúa ocupando un lugar central en la memoria política del exilio cubano. Para sus veteranos y familiares, el episodio representa no solo una operación militar fallida, sino también el sacrificio de quienes intentaron cambiar el rumbo político de la isla.
Eduardo Zayas-Bazán, presidente de la organización de veteranos de la Brigada 2506, agradeció que el reconocimiento procediera precisamente de Radio y Televisión Martí.
“Muy honrado, sobre todo porque es Radio y TV Martí la que está honrando a la Brigada”, señaló.
El veterano Carlos León Acosta describió la relación de Martí Noticias con los cubanos dentro y fuera de la isla mediante una imagen que se repitió como una de las ideas centrales de la ceremonia.
“La admiración es inmensa porque ustedes son y han sido un faro toda la vida”, afirmó.
La palabra “faro” adquirió una relevancia especial durante el acto. Para los participantes, describió la función de un medio que intenta llegar a una audiencia sometida a censura y restricciones informativas, pero también representó la continuidad de una causa transmitida entre generaciones.
La información como forma de libertad
Jennifer DeMaster, asesora legal especial de la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales, participó en la ceremonia en representación de USAGM, la entidad federal a la que pertenece OCB.
DeMaster destacó el trabajo de quienes han defendido durante años la posibilidad de que los cubanos tengan acceso a información e ideas que el Gobierno de la isla limita o censura.
“Ha sido un evento maravilloso para ver a tanta gente que ha luchado duro para que la voz del pueblo cubano sea escuchada y para que pueda acceder a la información, a las ideas y a todo lo que representa la libertad que el régimen cubano no le permite tener”, expresó la funcionaria.
Sus palabras situaron el homenaje más allá del recuerdo individual de los tres nombres seleccionados. La ceremonia también sirvió para reafirmar el papel de Martí Noticias como un medio creado para informar a una audiencia que no dispone de una prensa libre dentro de su país.
A lo largo de los años, las vías utilizadas para llegar a Cuba han cambiado. Las transmisiones tradicionales de radio y televisión han tenido que convivir con páginas digitales, videos, redes sociales y otras plataformas diseñadas para responder tanto a los avances tecnológicos como a los obstáculos impuestos por el régimen cubano.
También han cambiado los hábitos de la audiencia y las formas de censura. Pero los directivos de la organización insistieron en que el principio fundamental continúa siendo el mismo: que los cubanos puedan contrastar versiones, conocer hechos silenciados por los medios oficiales y formarse sus propias opiniones.
Una advertencia para las nuevas generaciones
El acto no estuvo dedicado exclusivamente al pasado. Varios de los asistentes presentaron la preservación de la memoria histórica como una responsabilidad frente a las nuevas generaciones.
La senadora estatal de Florida Ana María Rodríguez llamó la atención sobre la necesidad de que los niños y jóvenes conozcan las consecuencias de los sistemas comunistas.
“Con respecto a la educación de nuestros hijos aquí en la Florida, es importante que aprendan los peligros del comunismo”, afirmó. “Tenemos el socialismo tocándonos la puerta aquí en Estados Unidos y no podemos permitir que esto venga a nuestro país”.
Dariel Fernández, recaudador de impuestos de Miami-Dade, también describió la ceremonia como un mensaje dirigido a quienes no vivieron personalmente los acontecimientos que obligaron a miles de cubanos a abandonar la isla.
“Significa, sobre todas las cosas, un mensaje para las nuevas generaciones: que no podemos olvidar nuestras raíces, pero tampoco podemos olvidar lo que el comunismo y el socialismo han hecho, en especial en la isla de Cuba”, dijo.
El paso del tiempo se ha convertido en uno de los principales desafíos para las organizaciones históricas del exilio. Muchos de los protagonistas de sus primeros años han fallecido y una parte considerable de los cubanos que viven hoy en Estados Unidos nació después de 1959 o fuera de la isla.
“Benditos los pies de aquellos que traen la buena nueva”
La ceremonia incluyó una invocación del padre José Joaquín Espino, párroco de la Ermita de la Caridad, uno de los principales centros religiosos y simbólicos de la comunidad cubana en Miami.
El sacerdote recurrió a una frase de un salmo para reconocer a quienes llevan mensajes de esperanza.
“Recordé una frase: ‘Benditos los pies de aquellos que traen la buena nueva’”, explicó.
La referencia religiosa vinculó la misión informativa de Martí Noticias con una idea que ha acompañado a buena parte del exilio: la esperanza de regresar algún día a una Cuba libre o, al menos, de contribuir desde fuera a su transformación.
Para numerosas familias cubanas, las transmisiones hacia la isla han significado durante décadas una conexión con información que no aparece en los medios estatales. En otros casos, han servido para visibilizar a presos políticos, activistas, familiares de detenidos y ciudadanos que denuncian las condiciones dentro del país.
Un mensaje para Cuba
Al concluir su participación, Ileana Ros-Lehtinen dirigió un mensaje a los cubanos dentro de la isla. La excongresista reconoció la gravedad de la situación que enfrenta el país, pero sostuvo que la lucha por sus derechos continúa tanto dentro como fuera de Cuba.
“Aunque sean momentos sumamente difíciles, de los peores que ha pasado nuestra patria, vienen momentos de alegría y de celebración”, afirmó.
Ros-Lehtinen dijo que las transmisiones de Radio y Televisión Martí llevan “un mensaje de esperanza y optimismo” y permiten que la población conozca la verdad sobre lo que ocurre en Cuba y en el resto del mundo.
La exlegisladora reclamó justicia para el pueblo cubano, libertad para los presos políticos, pluralidad partidista y libre expresión de ideas.
“¿Por qué el pueblo cubano no merece esas libertades básicas?”, cuestionó.
La pregunta quedó como una síntesis del significado político que los organizadores atribuyeron al homenaje. Los nombres de Enrique Ros, Pedro Roig y la Brigada 2506 no fueron presentados únicamente como recuerdos de una historia terminada, sino como símbolos de una causa que sus familiares y compañeros consideran todavía inconclusa.
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