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Una vez más Venezuela peca de ingenua


Ramiro Valdés y Nicolás Maduro en La Habana.
Ramiro Valdés y Nicolás Maduro en La Habana.

Dicen que el hombre es el único ser humano que tropieza dos veces con la misma piedra.

Los venezolanos lo han hecho varias veces en el curso de su historia, pero nunca tan seguido como después de la ascensión al poder de Hugo Chávez, quien trajo consigo planes específicos para apoderarse indefinidamente de esa nación y sus riquezas.

Chávez se entregó con toda su alma a lo que le dictaba Fidel Castro, a quien sirvió hasta su muerte en los proyectos de adueñarse de Venezuela.

El pueblo venezolano, ingenuamente, tomó parte en un plebiscito y en elecciones hechas por Chávez, quien quiso dar un tinte de democracia a las maniobras que acaparaban y compartían el patrimonio de la nación con el gobierno cubano.

Ningún cabo quedó suelto en las operaciones de robo de los chavistas. La fuerza armada, especialmente los altos oficiales recibieron constantes alzas en sus sueldos y numerosas prebendas que los dejaron atados a los planes del gobierno.

Pero donde se vio la previsión a futuro para la continuidad del chavismo, fue en la manipulación de las máquinas de votación.

Una y otra vez se ha advertido que las máquinas están arregladas para alterar los resultados electorales.

El comandante cubano Ramiro Valdés personalmente viajó a Caracas en febrero del 2010 invitado por Chávez, quien explicó que era para asesorar y buscar solución al problema energético que sufría el país: “Ellos (los cubanos) lo han tenido (el problema eléctrico) muy grave en otras épocas (...) Está con nosotros al frente de esa comisión uno de los héroes de la revolución cubana, el comandante Ramiro Valdés...”

Pero el problema era que precisamente el manejo de la energía eléctrica en Cuba era y es un desastre. Los cubanos tenían (y tienen) “apagones”, la mayoría del tiempo están sin luz y lo extraño es que tengan energía. ¿Entonces, qué podía enseñar Valdés de electricidad a los venezolanos?

A lo que fue realmente fue Valdés a Venezuela era para manipular las máquinas de votación y dejarlas listas para futuras consultas electorales.

En agosto de este año Smartmatic, la empresa encargada del recuento de votos en Venezuela, denunció que hubo "manipulación" del dato de participación en las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente. Su consejero delegado, Antonio Múgica realizó esas declaraciones en una rueda de prensa celebrada en Londres, después de que las autoridades electorales cifraran el número de votantes en 8,1 millones de personas.

Smartmatic explicó que gracias a la existencia de un "robusto sistema automatizado de votación" se pudo saber que "sin lugar a dudas, en las pasadas elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente, hubo manipulación del dato de participación".

"Una auditoría permitiría conocer la cifra exacta de participación. Estimamos que la diferencia entre la cantidad anunciada y la que arroja el sistema es de al menos un millón de electores", agregó la compañía.

Esa firma ha sido la encargada de proporcionar la plataforma tecnológica de votación y servicios para las elecciones en Venezuela desde 2004, incluyendo la polémica elección de agosto para la Asamblea Constituyente.

Hoy "el trabajo" de Ramiro Valdés sigue dando sus frutos en las elecciones regionales.

El Consejo Nacional Electoral anunció “tendencias irreversibles” en 22 de los 23 estados. Aseguró que el chavismo ganó 17 gobernaciones, 5 la oposición y una permanece en disputa.

La opositora MUD denunció que el régimen manipuló los resultados.

Un Maduro eufórico incluso quiere apropiarse de todo y advierte que la Asamblea Constituyente hará una auditoria del proceso electoral "a ver si no sacamos también esas 5 gobernaciones".

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