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Colocar cámaras en la línea de gol para determinar si una pelota entró al arco o no, en jugadas que a simple vista y en tiempo real resultan difíciles de sancionar por los árbitros.

Si el empleo de la tecnología ha contribuido a derrocar déspotas –verbigracia teléfonos celulares, twitters… --ahora el suizo Joseph Blatter, presidente de la FIFA, es optimista en cuanto a la introducción de los adelantos “para evitar goles fantasmas" a partir del Mundial de fútbol en 2014.

"En Brasil tendremos la tecnología, cámaras que determinen si la pelota cruza la línea en jugadas polémicas", sostuvo Blatter ante la revista Kicker, mostrándose entusiasmado por lo que sería uno de los cambios de reglas más importantes en la historia del universal deporte.

"Cuando lo vi quedé como paralizado. No podemos permitir otro desastre como aquel", reflexiona Blatter sobre el partido entre Alemania e Inglaterra, en el Mundial de Sudáfrica 2010. Entonces Frank Lampard anotó desde afuera del área y el asistente uruguayo Mauricio Espinosa no levantó su bandera para convalidar el gol inglés.

La innovación en cierne será colocar cámaras en la línea de gol para determinar si una pelota entró al arco o no, en jugadas que a simple vista y en tiempo real resultan difíciles de sancionar por los árbitros. Con ello “el principal recibirá una señal acústica en el momento en que la pelota remonte la línea de gol, no habrá dudas ni habrá que esperar repeticiones, como no sean para el disfrute de los televidentes”, apostilló el suizo.

Se descarta por ahora el empleo de la tecnología para otras situaciones porque "el error del árbitro es parte del juego", ha dicho en varias ocasiones el jerarca de la FIFA.

¿Habrá criterios en contra? Aunque la meta es que prevalezca la justicia, no me atrevo a afirmar que la aprobación va a ser unánime, porque también en la viña del deporte hay de todo.

La historia registra otros hitos, como si en las lides del músculo se pretendiera despojar a la justicia de la venda que le cubre los ojos. Si en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 Bob Hayes marcó 10 segundos en los 100 metros planos, y a sus espaldas el cubano Enrique Figuerola archivó un 10,2, en pocos años el cronometraje hurgaría más hondo, hasta las centésimas de segundo.

En la natación, con el contacto de las manos al cabo de la última brazada, el tiempo llegó a dividirse en fragmentos infinitos, y algunos echaron de menos épocas más románticas, cuando los finalistas parecían irremediablemente igualados en el esfuerzo, y se procedía, salomónicamente, a entregar más de una medalla de idéntico valor.

No ha quedado atrás el béisbol, por lo menos en el apartado de los jonrones, y allá se van los umpires, al abrigo de las cuevas, para escudriñar los receptores de televisión, tomar un cafecito… y finalmente decidir si la pelota se fue o no se fue.

Venga entonces su majestad el fútbol, e instale sus cámaras. Las lentes, lo sabemos, no alteran ante nada su frío pulso, pero los Messi y Ronaldo seguirán ofrendando alma y corazón, para que el deporte palpite más allá de la tecnología y nos abrase eternamente con su fiebre.

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