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Ucrania, Rusia y Occidente logran acuerdo para intentar desactivar la crisis


Reunión en Ginebra sobre la crisis de Ucrania

Una misión de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) ayudará a las autoridades de Kiev al respecto.

Rusia, Ucrania, Estados Unidos y la Unión Europea (UE) alcanzaron este jueves un acuerdo para intentar desactivar la crisis ucraniana, por etapas, con el desarme de los grupos armados irregulares como primer paso.

El pacto supone un rayo de esperanza para una situación muy tensa en los últimos días en el este de Ucrania, donde grupos no identificados tomaron edificios públicos, el ejército mandado por Kiev mostraba indicios de caos y algunos incidentes acabaron con muertos.

"Todos los grupos armados ilegales deben ser desarmados, todos los edificios invadidos ilegalmente deben ser devueltos a sus propietarios legítimos, todas las calles, plazas y lugares públicos deben ser liberados", estipula el documento, firmado por los jefes de la diplomacia rusa, ucraniana, estadounidense y Unión Europea.

El acuerdo señala también que arrancará un proceso constitucional en Ucrania que será "transparente" y en base a "un amplio diálogo nacional para incluir a todas las regiones ucranianas y a todas las entidades políticas".

Tras varios fracasos humillantes, Kiev anunció el jueves la muerte de tres asaltantes y el arresto de otros 63 durante un ataque contra una unidad de su Guardia Nacional en Mariupol, en el sur del país. "Todas la partes deben evitar la violencia, la intimidación o las acciones provocadoras", pidió el texto de Ginebra.

A cambio del desarme de los grupos armados, Kiev se comprometió a conceder una amnistía. Pero el pulso diplomático entre Moscú y los países occidentales continúa.

Si Rusia, que según la OTAN tiene concentrados unos 40.000 soldados en la frontera, no contribuye a serenar la situación "habrá sanciones adicionales", advirtió el secretario de Estado norteamericano, John Kerry. Estados Unidos y la UE han impuesto sanciones a responsables políticos y empresas rusas.
Kerry aseguró igualmente que Estados Unidos y sus aliados no olvidarán el caso de Crimea, la península ucraniana anexionada por Moscú en marzo.

La crisis ucraniana es la peor en Europa desde el fin de la Guerra Fría, y ha supuesto para Rusia la salida del G8 y la suspensión de numerosos proyectos de colaboración con Estados Unidos y la UE.

Para Ucrania, a su vez, el conflicto amenaza directamente el vital suministro de gas ruso, y por extensión lo mismo le sucede a Europa. Putin le dio a Kiev un mes de plazo para saldar su deuda con el gigante ruso del gas, Gazprom.
En el este de Ucrania empezaron a producirse otros hechos inquietantes, a tenor de la declaración de los cancilleres y de Kerry.

Los participantes en la reunión de Ginebra condenaron por ejemplo "cualquier expresión de (...) intolerancia religiosa, incluido el antisemitismo".
Kerry aludió a unas informaciones que señalaban que judíos ucranianos debían inscribirse como tales en una ciudad del este del país, sin más detalles. "No es sólo intolerable, sino también grotesco. Va más allá de lo inaceptable", denunció Kerry.

Ucrania, que acusa a Moscú de haber infiltrado a espías y militares de fuerzas especiales sin insignias en su territorio, anunció que prohibía la entrada vía aérea a los hombres rusos de entre 16 y 60 años.
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