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¿Es Cuba un destino seguro para el turismo?


Un grupo de turistas observa varias camisetas entre las que destacan varias con la imagen del Che Guevara, en La Habana, Cuba.

Aunque no tan insegura como México, Venezuela, Sudáfrica o India, la violencia creciente, las vías destruidas, las traicioneras corrientes y la omisión de información pueden ser trampas en espera de incautos.

Con excepción de la muerte del turista italiano Fabio di Celmo, al estallar en el hotel Copacabana de La Habana un petardo que luego se atribuyó al anticastrista Luis Posada Carriles, la prensa oficial cubana no publica informaciones sobre incidentes violentos contra vacacionistas en la isla, ni siquiera sobre muertes accidentales de turistas.

Sin embargo, periódicamente se conoce que la cancillería de tal o cual país se interesó por las circunstancias en que murió uno de sus nacionales de vacaciones en Cuba. Y el número parece ir en aumento.

En Cubanet, esta semana, el periodista independiente Carlos Ríos Otero informó, citando a fuentes el Ministerio del Turismo que pidieron el anonimato, que al menos medio centenar de turistas foráneos han encontrado la muerte en Cuba, y una cantidad similar resultaron heridos, en los primeros meses de 2013.

Las principales causas de muerte son, según la fuente del comunicador, asaltos u
homicidios para robarles; ahogamiento en el mar, generalmente en estado de embriaguez; accidentes de tránsito, en muchos casos por desconocimiento de las malas condiciones viales; y sobredosis de drogas o infartos provocados por consumo de Viagra, entre los que van a la isla buscando hacer turismo sexual.

CUBA, DESTINO SEGURO

Muchas empresas internacionales de turismo recomiendan a la Mayor de las Antillas como un destino seguro o al menos más seguro que otros entre los más visitados. Algunas razones podrían ser que en Cuba no se publican datos sobre los índices de criminalidad ni tampoco existe la crónica roja. Y ciertamente las autoridades de la isla dictan sanciones ejemplarizantes contra quienes atenten contra los turistas. En 1999 condenaron a la pena de muerte a dos cubanos que asesinaron a cuatro turistas -dos italianos, un canadiense y una alemana--. En todos los casos, el móvil de los crímenes fue el robo.

Pero a pesar de que la prensa independiente y la católica han alertado sobre el aumento progresivo de la delincuencia y la violencia en los últimos tres años, el gobierno, que tiene en el turismo una de sus principales entradas de divisas, procura no asustar a los turistas, y estos terminan entrando como corderos en la boca del lobo. En su nota para Cubanet, Ríos Otero reporta que hace unos días un turista canadiense fue apuñalado en el Parque Martí, en pleno Vedado habanero, y que un adolescente de 13 años participó en el crimen.

PERCEPCION IRREAL

En un foro de internet acerca de por qué hay tantos crímenes contra los turistas en México y no en Cuba algunos participantes citaron entre otras razones que en Cuba no hay drogas ni armas, que los estándares de “prueba”, “juicio justo” e “inocencia hasta que se pruebe lo contrario” son mucho menos aplicados en la isla, cuando se aplican, y si en Cuba por matar una vaca uno puede recibir diez años de prisión, imagínese el que mate a un turista.

Pero otro participante apuntó que el problema es que el delito es en Cuba un secreto de Estado. Contó como la madre de un amigo cubano, que es abogada criminalista, sonreía y movía la cabeza en negación cada vez que él decía que en Cuba no había delincuencia. “Te sorprenderías si supieras las cosas que pasan aquí”, le dijo la señora. “¿Acaso creen ustedes que las cárceles cubanas están vacías?”, preguntaba el joven en el foro. Según la independiente Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional la población penal de la isla oscila alrededor del 1 por ciento de la población de la isla.

SEGURIDAD RELATIVA
Canadá es el primer emisor mundial de turismo hacia Cuba, con más de un millón de vacacionistas en 2011. En un reportaje titulado “¿Cuán seguros están los canadienses en el extranjero?” la Canadian Broadcasting Corporation citó una tabla confeccionada por el Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio Internacional del gobierno de Ottawa basándose en asaltos y muertes de turistas canadienses reportados al gobierno en los 10 destinos turísticos más populares.

El gráfico ofrece el promedio de asaltos y muertes por cada mil visitas en un período de 5 años

El promedio mundial es de 0,5 incidentes, aunque en países como Estados Unidos y el Reino Unido es menor, con 0,03 y 0,3 respectivamente. Luego aparece Italia con 0,8, y a continuación Cuba con 1,5, ligeramente por encima de República Dominicana, con 1,6 y muy por encima de Sudáfrica, con 5, o la India con 7.5.
Si tomamos como base este promedio, la seguridad de los turistas en Cuba parece ser relativamente alta, pero si en 2012 viajaron a la isla más de 2 millones 800 mil vacacionistas de diversos orígenes, debieron haberse producido no menos de 40 muertes o asaltos reportados a las autoridades. NI esta información hipotética ni la real están a disposición de quienes eligen a la isla para sus vacaciones.

ALGUNOS QUE NO REGRESARON

En 1998 Fabio Usubelli, de 31 años, y Michele Niccolai, de 30, fueron encontrados muertos con un tiro cada uno en la nuca en Guanabo. Los dos italianos fueron víctimas de los cubanos condenados a muerte mencionados más arriba.
En octubre del 2005 medios israelíes reportaron la muerte de un turista de esa nacionalidad que fue robado a punta de cuchillo tras salir del hotel con su esposa.
El hombre fue llevado a un callejón donde al parecer se resistió y fue muerto a puñaladas.

La nota de IsraelNN.com señalaba que muchos israelíes habían "descubierto" a Cuba como un lugar ideal de vacaciones, pero que el país comunista también tenía una alta tasa de pobreza y delincuencia.

En agosto del 2004 el periodista independiente Juan Carlos Linares reportó que un extranjero -presumiblemente alemán-- amaneció tendido en el piso y sin vida en el número 123 de Jovellar entre Espada y Hospital, en el municipio Centro Habana, Vecinos del lugar refierieroen que la víctima tendría unos cincuenta años y una estatura tan alta que, la camilla no alcanzaba para todo su cuerpo.

MUERTES EN EL VACÍO

En la historia todavía breve de los turistas muertos en Cuba hay al menos tres casos que tienen un denominador común: murieron en circunstancias misteriosas al despeñarse desde pisos elevados.

En enero del 2000 la argentina Manuela García, de 21 años, que se encontraba en La Habana con una amiga de la infancia, murió cuatro días antes de su regreso a Buenos Aires al caerse, por razones que se desconocen, desde lo alto del piso 26 de un edificio en torre, en pleno centro de la capital cubana.

El 14 de febrero del 2012 Roberto Avelli, de 41 años, "falleció a causa del trauma craneoencefálico" que sufrió al caer desde el segundo piso de la Oficina de Inmigración y Extranjería de Holguín,

En agosto del 2012 Horace Odaine Lumley, canadiense de origen jamaicano, apareció muerto tras aparentemente caer del tercer piso del Hotel Barceló Solymar Arenas Blancas de Varadero.
La última vez que fue visto con vida, sus compañeros lo dejaron en el hotel con una joven que había conocido. La familia se preguntó entre otras cosas el paradero de la joven y por qué la tarjeta SIM del teléfono celular de Lumley parecía haber sido vaciada cuando les fue devuelta.

OTROS PELIGROS ACECHAN

Como señala Ríos Otero, la violencia no es el único peligro. Otro que sigue cobrando víctimas es el peligro en la carretera. El ruinoso estado de las vías, generalmente estrechas, la insospechada presencia de animales debido a las dificultades para cercar, y la inseguridad de los transportes a que recurren los cubanos, y muchas veces también los turistas acostumbrados al auto-stop, amenazan más directamente a los menos avezados.

La quebecense Ginette Sénécal, casada con el cubano Maikel Mendoza, de 29 años viajó a Cuba con él para festejar su cumpleaños 50.

Ginette y Maikel arribaron a un hotel de Cayo Santamaria, en el norte de Ciego de Avila. Tras acomodar los equipajes alquilaron un automóvil para visitar a los amigos de Mendoza en la vecina Morón. Sobre las 9 y 40 de la noche, dos camiones chocaron en la carretera de Morón y uno de ellos impactó mortalmente el auto donde viajaban los turistas quebecenses.

En el mar, las playas cubanas pueden ser engañosas, sobre todo las de la costa norte cercanas a las peligrosas corrientes del Golfo. La tragedia más reciente se reportó hace apenas unos días. El pasado 1ro de marzo el Departamento de Asuntos Exteriores de Canadá informó que un ciudadano canadiense, del que se desconocía hasta entonces su identidad o su ciudad natal, murió en la Playa de Varadero.

Kirk Nesbitt, un empresario canadiense, fue testigo de que el hombre estaba en el agua agitando los brazos y gritando, pero los tres socorristas que acudieron a rescatarlo no lo lograron. En el incidente murió también ahogado un cubano que trató de ayudar al extranjero.

NI INFIERNO, NI PARAÍSO

Las playas de arenas blancas y finas, la contagiosa música, la hospitalidad proverbial de la gente, más el ocultamiento u omisión de datos inconvenientes por parte del gobierno, pueden prometer, a cualquiera que no la conozca a fondo, unas vacaciones paradisíacas en Cuba. Pero cuidado: en cualquier paraíso puede estar acechando una serpiente.
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    Rolando Cartaya

    Rolando Cartaya (La Habana, 1952) Graduado de Periodismo, Universidad de La Habana 1976. Ha trabajado en la página cultural de Juventud Rebelde, la agencia UPI, el servicio Worldnet y como editor de las revistas “Newsweek”, “Discover” y “Motor Trend” en español. Ha traducido más de 20 libros para la editorial cristiana Thomas Nelson, Inc. Con Radio Martí desde 1989, ha sido editor, redactor, reportero, y director y guionista del programa “Sin Censores ni Censura”. Actualmente trabaja en martinoticias.com. Fue vicepresidente en la isla del Comité Cubano Pro Derechos Humanos.

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