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Trump en contacto con "halcones" y "palomas" para formar gabinete


Donald Trump posa junto a General James Mattis (centro) y el vicepresidente electo Mike Pence en el Trump International Golf Club.

Entre los halcones el general James Mattis, conocido por su apodo de "Mad Dog", Perro Loco, y el teniente general Michael Flynn, quien en julio pasado relacionó a Cuba con el terrorismo islamista. Entre las palomas el ex candidato presidencial republicano Mitt Romney.

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, preparaba este lunes un nuevo paquete de nombramientos para su futuro Gobierno, en medio de una interminable serie de reuniones con candidatos a ocupar un cargo en el gabinete.

El asesor de política exterior más cercano de Trump es el teniente general Michael Flynn, un ex jefe de la Agencia de Inteligencia de Defensa que fue nombrado como asesor de Seguridad Nacional el viernes. El general Flynn ha lanzado fuertes críticas a la conducción de la guerra contra el terrorismo bajo la Administración Obama.

"Estamos en una guerra mundial, frente a una alianza enemiga que va desde Pyongyang, Corea del Norte, a La Habana, Cuba, y Caracas, Venezuela. En el camino, esa alianza recoge a los países musulmanes radicales como Irán y organizaciones tales como Al Qaeda, los talibanes y el Estado Islámico", declaró Flynn en julio de este año a New York Post.

Tras un fin de semana de actividades en su club de golf en las afueras de Nueva York, Trump volvió a mantener encuentros con posibles candidatos a su Gabinete en su rascacielos en Manhattan, aunque deberá viajar esta semana a Miami.

"Podrá haber (anuncios) esta semana. Podría haber hoy mismo, pero no queremos apresurarnos a anunciar nombres sólo porque todo el mundo quiere saber", dijo a la prensa Kellyanne Conway, quien fue jefa de campaña de Trump y ahora es asesora del presidente electo.

Fiel al estilo que marcó su campaña electoral, Trump volvió a utilizar la red Twitter, tanto para quejarse de los abucheos a su vicepresidente durante una obra de teatro, como para hacer comentarios sobre las reuniones con candidatos a un cargo en su administración.

Fue el caso del general retirado James Mattis, conocido por su apodo de "Mad Dog" (Perro Loco), cuyo nombre suena como una posibilidad para un lugar en el área de seguridad en el futuro gobierno.

"Un posible ministro de Defensa", comentó Trump en Twitter, haciendo desatar una nueva oleada de rumores.

Uno de los más influyentes pesos pesados del Partido Republicano, el excandidato presidencial John McCain -quien siempre tuvo una relación sumamente tensa con Trump), aplaudió esa posibilidad.

McCain dijo que Mattis era "uno de los más brillantes oficiales militares de su generación" y expresó su esperanza de que el general ahora retirado "tenga la posibilidad de servir al país nuevamente".

Mattis es considerado un ácido crítico de la actual política estadounidense en Siria, y se tornó famoso por una orientación dada a sus soldados en Irak: "Sean corteses, sean profesionales, pero estén listos para matar a todos los que encuentren".

Trump, publica por otro lado este martes el New York Times, se está gastando una gran cantidad de su tiempo con los famosos y condecorados generales retirados, y los de una especie en particular: los comandantes del Ejército que, cuando servían, estuvieron a menudo en desacuerdo con el presidente Obama por su conducción de la guerra y por esa razón muchos de ellos fueron despedidos. En cuanto a los oficiales retirados refleja la preferencia del señor Trump por tener fuertes, incluso arrogantes, hombres de armas a su alrededor.

Conway, en tanto, dijo este lunes que el uso que el presidente electo hace de la red Twitter, en lugar de los canales formales, es válido porque se trata de una forma de hacerse oír "en medio del ruido".

"¿Quién ha dicho que él (Trump) no puede hacer eso, hacer un comentario, pasar cinco minutos con un tweet, y volver a ser el presidente electo?", expresó Conway en una entrevista con la cadena CNN. Trump, añadió, tiene 25 millones de seguidores en las redes sociales.

La agenda de Trump este lunes incluyó reuniones con Tulsi Gabbard, una legisladora del Partido Demócrata que también critica la actual política estadounidense hacia Siria.

Gabbard -que en las primarias demócratas evitó apoyar a Hillary Clinton- llegó a la reunión con Trump apoyada en rumores sobre una posible plaza como embajadora ante la ONU, aunque se desconoce si Trump efectivamente le hizo esa oferta.

El presidente electo se encontró también con Rick Perry, un ultraconservador exgobernador de Texas y también excandidato presidencial republicano.

La reunión más misteriosa, sin embargo, fue la conversación privada que Trump mantuvo en sus oficinas con representantes de seis de las mayores redes estadounidenses de televisión, a las que el ahora presidente electo criticó duramente durante la campaña por su parcialidad a favor de Hillary Clinton.

El encuentro de Trump con la prensa y la entrevista con Gabbard también pueden ser interpretados como una tentativa del presidente electo de tender puentes con sectores moderados dentro del espectro conservador. El paso más evidente en este sentido fue dado el sábado, cuando se reunió con el ex candidato presidencial republicano Mitt Romney, que lo había calificado de "fraude" durante la campaña y que ahora se erige como potencial candidato a ser secretaria de Estado.

Por ahora, Trump designó al senador ultraconservador Jeff Sessions al frente del Departamento de Justicia y al congresista por Kansas Mike Pompeo --integrante del Tea Party, ala ultraconservadora del Partido Republicano-- al mando de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

También ha nombrado al ultraderechista Steve Bannon --jefe del portal de extrema derecha Breitbart-- como su principal estratega y asesor, una elección que también despertó críticas.

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