El tatuador y activista Oscar Echevarría Rubio y su esposa, Cleidys García, fueron internados en prisión provisional en la cárcel Nieves Morejón, en Sancti Spíritus, luego de la protesta que el artista protagonizó el pasado 10 de octubre.
La Fiscalía y la Instrucción Penal acusan al activista de desacato, una figura legal que, de acuerdo con organizaciones defensoras de los derechos humanos, se emplea de manera recurrente como mecanismo de control político para castigar la disidencia en espacios públicos y digitales.
Los hechos se desencadenaron cuando Echevarría Rubio subió al techo de su vivienda, ubicada en el Reparto Escribano de la capital espirituana, para gritar consignas contra el régimen tales como "Abajo la dictadura", "Abajo Raúl Castro" y "Abajo el comunismo".
La manifestación fue interrumpida por un operativo de la Seguridad del Estado que irrumpió en el domicilio sin notificación previa y culminó con la detención tanto del manifestante como de su esposa.
En relación con el operativo, su hermana María Echevarría relató que el artista no opuso resistencia ni ofendió a los uniformados, limitándose a exhibir la frase "Patria y Vida" escrita en su abdomen como parte de una protesta pacífica.
Respaldado por un video captado desde otra perspectiva, el testimonio familiar detalla que un agente empujó de forma injustificada al detenido contra un vehículo oficial. Ante esta situación, la familia cuestionó la validez de los cargos.
“¿Dónde está el desacato de mi hermano?, ¿en qué parte? Cada día más se desprestigian los agentes de la Seguridad del Estado... se observa simplemente a un hombre haciendo uso de su derecho, la protesta pacífica; pero, lógicamente, enérgica”, expresó María Echevarría.
Tras su arresto inicial, la pareja fue conducida a la Unidad Provincial de Investigaciones Criminales y Operaciones (UPICO), conocida como el Vivac, sitio donde Gladys Varinia Fernández Echevarría confirmó el posterior traslado al penal tras indagar por su paradero.
Desde el exilio, Lidia Echevarría, hermana residente en Estados Unidos, denunció el trasfondo político del proceso judicial: “Lo quieren acusar de desacato para no demostrarle al mundo que en Cuba hay presos políticos”.
No obstante, la postura del activista se mantiene inquebrantable dentro del penal. Según confirmó la familia tras una visita efectuada el pasado 16 de octubre por su sobrina Aitana Echevarría, “se mantiene con la misma postura firme, anticomunista y que no quiere abogado”.
Hasta el momento, las autoridades no han detallado de forma pública los cargos específicos que pesan sobre Cleidys García.
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