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Ted Cruz le propinó una paliza a Donald Trump


Ted Cruz hace campaña en New Hampshire.

Por supuesto que Trump tiene una cómoda ventaja en el número de delegados que tiene acumulados.

Como en las carreras de caballos, los punteros en las primarias republicanas y demócratas ven con preocupación a los que vienen tratando de alcanzarlos.

El más preocupado tiene que ser el magnate y líder en las primarias republicanas para la candidatura a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump.

Hasta el martes por la noche, en las primarias de Wisconsin, Trump se las había arreglado con decir que él era el mejor, y sin dar muchos detalles de sus propuestas, él iba a recobrar para Estados Unidos la grandeza que una vez había tenido. Dijo que iba a construir un enorme muro en la frontera entre México y Estados Unidos y que México pagaría por el mismo.

Cuando a principios de semana explicó en un documento de dos páginas, los analistas políticos y los expertos en la materia se quedaron atónitos.

¿Cómo va a hacer que los indocumentados presenten papeles mostrando que su estadía en este país es legal? ¿Cómo va a impedir que le pida a un amigo con papeles que le mande el dinero a su familia?

Las preguntas eran muchas y, además, Trump tiene la manía de insultar a las mujeres.

Como resultado, el martes en la noche el senador Ted Cruz le propinó una paliza y de las grandes. Cruz sacó 155.000 votos más que Trump y, a la vez, ganaba 36 de los 42 delegados que otorga en Partido Republicano. Trump sólo pudo ganar seis. Y de esos, por lo menos tres, con aprietos.

Por supuesto que Trump tiene una cómoda ventaja en el número de delegados que tiene acumulados. El problema es que cada día se le hace más difícil llegar a los 1.237 delegados que necesita para ganar en primera votación la candidatura a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Republicano a celebrarse en julio.

Y esto quiere decir que en una de las subsiguientes votaciones, los delegados pueden decidir elegir a cualquier otra persona para el cargo de candidato a la Presidencia de Estados Unidos. Es más, pueden hasta elegir a cualquier republicano aunque este no haya aspirado en las primarias.

Trump ha dividido a los republicanos y eso a quien único que beneficia es al candidato o la candidata de Partido Demócrata.

Por cierto que la exsecretaria de Estado Hillary Clinton también está teniendo problemas en descartar por completo al senador Bernie Sanders, quien ha ganado siete de las últimas ocho primarias y es un candidato con mucho apoyo entre los jóvenes.

Pero la ventaja de Clinton es grande y a ella la respaldan una gran mayoría de los electores hispanos, los afroamericanos y las mujeres.

Con esto va a ser difícil que Sanders le pueda ganar los estados del noreste; Nueva York, en dos semanas, y California, en junio. Sanders debe ganar el sábado en Wyoming. Pero el estado con poca población tiene sólo cinco delegados para el ganador.

Vamos por más de la mitad de las primarias en el país.

Entre los republicanos puede haber sorpresa. A Clinton le está costando más trabajo que lo que ella creía al principio de las primarias. Pero ella todavía tiene casi todas las papeletas para ganar la nominación demócrata.

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