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¿Sólo el 25 por ciento de los cubanos vive en la pobreza?


Desamparados en Colon reciben ayuda de exiliados y activistas que se han unido en proyecto Lanza Flores

Investigadores afirman que un 25 por ciento de cubanos vive en la pobreza, pero algunos ciudadanos creen que es una cifra muy modesta.

El libro Algunas claves para pensar la pobreza en Cuba desde la mirada de jóvenes investigadores, y que fuera presentado el pasado 12 de septiembre en La Habana revela que, en el caso cubano, la pobreza se ha caracterizado por la invisibilidad de políticas para contrarrestarla y la poca divulgación de información sobre su persistencia y tendencia al incremento, según reporta la agencia IPS que tuvo acceso al documento.

El libro fue publicado conjuntamente por el Centro Félix Varela y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales con una conclusión, que si bien es estremecedora contra lo que el gobierno de la isla considera “las conquistas del socialismo”, pudiera encender la polémica entre estudiosos y el pueblo en general.

El informe investigativo afirma que “un 25 por ciento de los 11,2 millones de habitantes están sumidos en la pobreza” y ubica a los afectados en zonas suburbanas y rurales.

Además establece que ancianos solos, mujeres, personas con nivel educacional primario y medio, enfermos crónicos e incapacitados, desocupados, trabajadoras del hogar, empleados del sector estatal tradicional y personas negras y mestizas, son los grupos más propensos a vivir en la miseria.

La selección está a cargo de la académica María del Carmen Zabala, prólogo de Juan Valdés Paz y epílogo de Mayra Espina, sin que podamos precisar quiénes son los “jóvenes investigadores” aludidos en el título y el artículo de IPS.

Cifras, índices y conceptos

Los investigadores citados por el articulista refieren que el gobierno cubano no ofrece políticas visibles con las que se pudieran contrarrestar la pobreza debido a “la poca divulgación de información sobre su persistencia”.

Un aspecto importante del análisis indica que las desigualdades sociales se han agudizado en 20 años de profunda crisis del llamado Periodo Especial, debido al movimiento demográfico –probablemente de la zona oriental hacia el occidente- así como las divisiones clasistas, ocupacionales y generacionales, entre otras.

El epígolo de Mayra Espina citado en el reporte apunta a “la falta de una valoración crítica sobre la posibilidades de participación de la población afectada en la construcción de una agenda de cambio social", en clara referencia a la voluntad del aparato estatal para remediar la pobreza.

El estudio habla de una pobreza "con protección y garantías" o con "amparo", apuntando a las ya escasas subvenciones estatales vigentes en algunos servicios de seguridad social y considerando aunque con grandes dificultades “los servicios de salud y educación son gratuitos", señalan los autores citados.

No obstante, el estudio asegura que una parte significativa de la población permanece bajo el umbral de la subsistencia.

La verdad pura y dura

Un plato de comida en la mesa, el camino enrevesado para viajar de un lado a otro de la isla, el uniforme escolar o calzar un par de zapatos lejos de ser un acto cotidiano se convierte en una meta. Los índices y porcientos de los académicos parecen no encajar con lo que piensan algunos cubanos.

Roberto Barthelemy Cobas dijo que cada semana recorre los mapas de la pobreza en Cuba, es reportero de la independiente Palenque Visión y con un equipo de realizadores rastrea lugares recónditos de la isla como Maisí y Baracoa. “Vemos como personas se alumbran con mechones, niños que van a la escuela en chancletas, personas que duermen sin apenas tener un colchón y personas que caminan horas y horas en la carretera por no pagar los altos precios del transporte, tanto estatal como particular”, indica.

Para este ‘investigador’ alternativo las cifras oficiales, y el tamiz por el que los científicos pasan las consideraciones de la pobreza en Cuba están lejos de la realidad. “Yo considero que más del noventa por ciento de los cubanos somos pobres. Aunque el cubano no mendiga en las calles, mendiga de casa en casa, y vemos como las personas mayores apenas tienen para comprar los medicamentos”, concluyó en entrevista telefónica desde Baracoa.

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En el municipio Colón, Matanzas, la casa de la Dama de Blanco Caridad Burunate se ha convertido en un centro de acogida. Cada semana el proyecto “Capitán Tondike” da de comer a decenas de ancianos y personas desvalidas, lo que ha levantado el recelo de las autoridades y actos represivos por parte de la policía política y sus seguidores.

“La comida es excesivamente cara y ni los desamparados ni el pueblo tienen qué comer”, señala esta señora que siente placer en servir a los necesitados de su localidad.

Burunate ha visto la miseria de cerca, cada semana otros colaboradores suyos retratan los rostros de estas personas sin amparo, sin embargo ella tiene claro que existen dos estratos bien definidos en la sociedad cubana actual: “Aquí los únicos que comen bien son los dirigentes, los directores de algunas empresas son los que se pueden alimentar bien, pero nosotros, el pueblo, pasamos bastante necesidad y se pasa hambre”, finalizó.

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    Luis Felipe Rojas

    Luis Felipe Rojas Rosabal, 1971. Narrador, poeta y realizador audiovisual. Tiene publicados -entre otros- los poemarios Para dar de comer al perro de pelea (2013) y Máquina para borrar humanidades (2015). Conduce el programa Contacto Cuba, de Radio Martí. Periodista dedicado al tema de los Derechos Humanos, ha recibido seminarios de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Lector voraz, amante del running, las artes plásticas y la música alternativa. Es autor del blog Cruzar las alambradas . Siga a Luis Felipe Rojas en @alambradas.

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