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Assad ataca Homs; se informa de tanques y soldados en las calles


Oposición dice no hay opción de que Assad siga en el poder

Fuerzas sirias que entraron a la ciudad insurgente de Homs mataron el miércoles a cerca de 100 civiles, según los relatos de activistas opositores, mientras Turquía preparaba una nueva iniciativa diplomática contra el presidente Bashar al-Assad.

El primer ministro de Turquía, Tayyip Erdogan -que está al frente de una campaña para unir a los estados occidentales, árabes y otros que han llamado a dimitir a Assad- iba a conversar con el presidente ruso, cuyo Gobierno enfadó a muchos al bloquear una medida contra el mandatario sirio en la ONU.

La agencia Reuters dijo que el premier turco, que describió el veto ruso-chino el fin de semana como un "fiasco", enfrenta una dura tarea en Moscú, donde el primer ministro Vladimir Putin condenó la "interferencia" de Occidente en el caso sirio y libio como "un culto a la violencia".

El canciller ruso dijo el martes durante una visita a Assad en Damasco que Rusia aún se opone a conversaciones de paz que imponen como condición que el líder sirio dimita primero.

Un periódico cercano al Gobierno de Erdogan afirmó que Turquía planea organizar una conferencia con gobiernos árabes y occidentales en Estambul como parte de una iniciativa más amplia que podría ser esbozada el miércoles.

Miembro de la OTAN y ascendente potencia musulmana en la región, Ankara aloja a comandantes desertores del Ejército sirio y ha hablado de crear asentamientos seguros para los refugiados.

La acometida en Homs, una de las más sangrientas en los 11 meses de revuelta contra Asad, no ha cesado pese a la promesa de poner fin al derramamiento de sangre que el mandatario sirio hizo a Rusia, país que el domingo salvó a Damasco de una acción del Consejo de Seguridad de la ONU.

La cifra de muertos el martes llegó a más de 100, según activistas, una cifra que no pudo ser verificada de forma independiente.

En el último asalto a Homs, soldados dispararon cohetes y con morteros mientras que los tanques entraron en el barrio de Inshaat y se acercaron a Bab Amro, el distrito más afectado por unos bombardeos que han matado a casi 200 personas en los últimos dos días, según activistas en la ciudad y fuentes de la oposición.

Un grupo conocido como la Comisión General de la Revolución Siria pidió en un comunicado protección humanitaria externa y afirmó que la cifra de muertos había llegado a 100.

Los hospitales no tenían electricidad ni suministros, agregó, mientras que los heridos y aquellos que los trasladaban estaban en peligro de ser arrestados por las fuerzas de seguridad.

La agencia estatal de noticias SANA dijo que "grupos terroristas armados" habían atacado puestos de control policiales en Homs y disparado bombas de mortero en la ciudad, y que luego habían caído en una refinería en Homs, una de las dos que hay en Siria. No proporcionó detalles de los daños.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, dijo que los países con influencia sobre la oposición siria deberían presionarlos para que dialoguen con Assad, comentarios que dejaron claro que Moscú no tiene intención inmediata de abandonar a su aliado de años.

Lavrov formuló esas declaraciones en Moscú un día después de reunirse con Assad en Damasco, donde dijo que ambos países querían revivir los esfuerzos de supervisión de la Liga Arabe que fueron suspendidos por la violencia.

El ministro de Relaciones Exteriores francés, Alain Juppé, rechazó el miércoles las promesas de paz sirias como una "manipulación" y afirmó que "no vamos a caer en ella".

Putin insistió en que Rusia estaba actuando de buena fe y desconfiaba de los motivos de Occidente en Siria: "Por supuesto condenamos toda la violencia cualquiera sea su fuente, pero uno no puede actuar como un elefante en un bazar", indicó a líderes religiosos sirios.

"Un culto a la violencia se ha tomado el frente de los asuntos internacionales en la última década", agregó.

Miembros de la oposición siria, que dijeron que Lavrov no había llevado una nueva iniciativa, rechazaron las promesas de Assad de reforma al considerarlas insignificantes mientras sus hombres están matando a civiles y afirman que debe irse.

Walid al-Bunni, miembro destacado del opositor Consejo Nacional Sirio (CNS), rechazó la propuesta de diálogo de Lavrov.

"La iniciativa árabe es clara. Assad debe dimitir y los sirios luego estarán preparados para sentarse juntos en una mesa con quien quiera que le suceda para hablar de una transición democrática", dijo a Reuters el director del comité de política exterior del CNS.

Países árabes y occidentales frustrados por el veto ruso y chino al borrador de resolución de la ONU están buscando aislar a Assad e impulsar a quienes se oponen a sus once años en el poder.

Milicias pro Assad mataron a tiros a al menos 20 civiles en Homs cuando entraron en sus casas en las afueras de áreas dominadas por la oposición durante la noche, dijo el Observatorio sirio para Derechos Humanos.

Rami Abdelrahman, que encabeza el Observatorio con sede en Reino Unido, dijo a Reuters que las víctimas desarmadas eran una familia de cinco miembros, otra de siete y una de ocho.

No hubo comentario inmediato de las autoridades sirias y la información no pudo ser verificada. Las autoridades han establecido restricciones para acceder al país.

El activista Hassan dijo que el bombardeo se intensificó por la mañana, centrándose en los distritos suníes de Bab Amro, al-Bayada, al-Khalidiya y Wadi al-Arab, todos hostiles a Assad, cuya minoría alauita ha dominado Siria durante cinco décadas.

SANA indicó que el martes se habían realizado los funerales de 30 miembros de las fuerzas de seguridad.

Desertores del Ejército e insurgentes están respondiendo a la violenta ofensiva de Assad a lo que empezó como un movimiento de protesta pacífico en su mayoría y que ahora amenaza con convertirse en una guerra civil.

"Assad está viendo que el mundo civilizado se vuelve en su contra y cree que ganará si usa fuerza más brutal antes de que el mundo pueda actuar", dijo Catherine al-Talli, destacada miembro del CNS.

El ataque contra Homs ha intensificado la presión diplomática occidental y regional contra Assad. Los seis miembros del Consejo de Cooperación del Golfo llamaron a sus embajadores en Damasco el martes y expulsaron a enviados sirios en sus propias capitales.

Entretanto, el presidente de Rusia, Dmitri Medvdev, aseguró el miércoles que el proyecto de resolución presentado por los países árabes ante el Consejo de Seguridad de la ONU no conduce a la paz en Siria.

"Dicha resolución no permita la búsqueda de una salida pacífica a la crisis" en Siria, afirmó Medvdev durante una conversación telefónica con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, según informó el Kremlin en un comunicado.

La agencia EFE dijo que Medvdev "subrayó la necesidad de proseguir, incluido en el marco del Consejo de Seguridad, la búsqueda de consensos para contribuir al arreglo de la crisis por parte de los propios sirios, sin injerencia exterior y con pleno respeto de la soberanía de Siria".

"Precisamente esos argumentos son los que motivaron la decisión de Rusia y China de utilizar el veto durante la reciente votación del proyecto de resolución" en la ONU, indicó.

En su opinión, el proyecto árabe "no permita emitir una valoración imparcial sobre la situación en Siria y enviará una señal equilibrada a las partes en conflicto".

Medvdev informó a Erdogn sobre los resultados del encuentro mantenido la víspera en Damasco entre el ministro de Exteriores ruso, Sergui Lavrov, y el líder sirio, Bachar al Asad.

Finalmente, el líder ruso y el jefe del Gobierno turco acordaron coordinar sus políticas para buscar una pronta salida a la crisis siria por medios pacíficos.

Precisamente, Erdogn prometió ayer una "nueva iniciativa" para acabar con la represión en Siria, "junto con los países que están del lado del pueblo sirio y no con el régimen" de Al Asad.

Y también criticó indirectamente a Rusia y China por vetar el proyecto de resolución sobre Siria presentado el viernes por Marruecos en la ONU.

"La decisión del Consejo de Seguridad es un fracaso para el mundo civilizado. Los que tienen poder de veto tienen una gran responsabilidad y deben emplearla en el marco del derecho y la justicia", dijo Erdogan.

Por su parte, el primer ministro ruso, Vladmir Putin, llamó hoy a limitar el uso de las armas por parte del Gobierno y la oposición siria, pero se manifestó en contra de la injerencia exterior.

"Pero, en ningún caso, se debe interferir. Desde luego condenamos cualquier tipo de violencia independientemente de donde provenga, pero no se puede actuar como elefante en cacharrera. Hay que dejar a la gente que decida su futuro por si misma", dijo.

A su regreso de Damasco, Lavrov criticó hoy a los países que han retirado a sus embajadores de Damasco y a Occidente por intentar determinar de antemano el resultado del posible diálogo entre Gobierno y oposición sirios.

"Cualquiera que sea el resultado del diálogo nacional, éste debe ser producto de acuerdos entre los propios sirios, aceptables para todos los sirios", recalcó.

Lavrov ha asegurado que una resolución que contemple la injerencia exterior en el país árabe e imponga la dimisión de Al Asad nunca será aprobada por el Consejo de Seguridad.

Moscú acusa a EEUU de querer aplicar en Siria el guión libio: sanciones internacionales, embargo aéreo, intervención militar occidental y cambio de régimen.

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