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Siria rechaza "categóricamente" las decisiones de la Liga Árabe


La organización panárabe decidió el domingo suministrar apoyo político y material a la oposición siria y pedirá al Consejo de Seguridad la formación de una fuerza conjunta árabe-onusiana

Siria rechazó "categóricamente" las decisiones adoptadas el domingo por la Liga Árabe respecto a ella y estima que reflejan "la histeria" de algunos países árabes, según un comunicado distribuido por la embajada siria en El Cairo.

"La República árabe siria rechaza categóricamente la decisión de hoy (domingo) de la Liga Árabe", afirmó Yusef Ahmad, delegado permanente de Siria en la Liga Árabe y su embajador en Egipto, citado en el texto.

Según Ahmad, Occidente se propone "redistribuir las cartas en la región para imponer una solución al conflicto árabe-israelí que desemboque en la pérdida de derechos y de la tierra".

Entretanto, continúa el terror en Siria. Al salir de Homs, la hija de Abu Ibrahim vio calles cubiertas de cadáveres y desde entonces se niega a comer, cuenta el padre de esta niña de 10 años refugiada en el Líbano que fue testigo del horror vivido en esta ciudad siria bombardeada por el régimen.

"El ejército de Bashar al Asad destruyó nuestras casas", afirma este obrero de 50 años que huyó con su mujer y sus siete hijos de Homs, bastión de la revuelta contra el presidente sirio donde han muerto al menos 500 personas en una semana.

"Antes nos bombardeaban con disparos de mortero o cohetes RPG (antitanques), hoy es el turno de los tanques y de los helicópteros", asegura, sentado en una casa en obras que comparte con otras dos familias de refugiados en la región de Wadi Khaled, convertida en tierra de acogida de sirios, sobre todo de los que huyen de la provincia fronteriza de Homs.

Al cabo de once meses de represión que se ha cobrado más de 6.000 vidas, muchos sirios como Abu Ibrahim no dan crédito a que su sufrimiento fuese causado por su propio gobierno y creen que el régimen trata a sus ciudadanos como Israel a los palestinos.

Los refugiados relatan el miedo a los bombardeos pero sobre todo las espantosas condiciones de vida que soportaban en su ciudad natal.

"Algunos habitantes queman los muebles de su casa para calentarse", asegura Abu Ibrahim, que residía en Al Bayada.

"En cuanto escaseó la leche para bebés y las casas empezaron a quedar aplastadas por los bombardeos, hicimos las maletas", afirma Um Mohamed, de 26 años y madre tres hijos que huyó de su barrio de Al Bayada.

Los niños expresan su angustia, a veces con un lenguaje de adultos, como hace Afrah, de 12 años.

"Pido a los líderes del mundo entero que envíen comida y leche a Baba Amr", un barrio rebelde de Homs, suplica, sentada en una escuela en desuso donde pasa las noches con su familia.

"En Baba Amr, nos escondíamos todos en una misma habitación", recuerda esta niña.

Al igual que miles de sirios refugiados en Líbano desde marzo pasado, las familias que llegan al país intentan adaptarse a una nueva vida que para muchos no es tal.

"No tenemos más que nuestra ropa", afirma Abu Anas, de 30 años, de Baba Amr. Pero sobre todo se acuerda de los que se han quedado allí, bajo las bombas.

"He dejado a mis padres en Baba Amr", se lamenta este padre de un niño de dos años. "No consigo contactarles por teléfono. No tienen más que a Dios a su lado", dice, con los ojos llenos de lágrimas y la voz entrecortada.

Él también vive abrumado por la visión de cadáveres en las calles "que nadie podía retirar" debido al bombardeo de la ciudad y de los francotiradores al acecho.

Othman, de 14 años, asegura que por la noche oye el sonido de las explosiones que llegan de su provincia natal.

"Dicen que la mitad de las casas quedaron destruidas, que la gente sigue sepultada bajo los escombros", cuenta este niño que perdió a uno de sus cinco hermanos, muerto, según él, a manos de los servicios de inteligencia.

Su día a día consiste en pasar las horas, junto a su familia, delante de una televisión destartalada para seguir las noticias.

"En otros países, la gente dice lo que le parece, en mi país, te meten en la cárcel y te golpean con tan sólo abrir la boca. Quiero que seamos como los demás", cuenta.

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