Julio Rebull nunca ha vivido en Cuba, pero asegura que la isla ha formado parte de su historia desde que nació. Esa conexión, heredada en buena medida de su familia y de la experiencia del exilio cubano, es el punto de partida de “Su Majestad”, una canción dedicada especialmente a quienes permanecen dentro de la isla.
“Esa canción se la dedico yo al que la escuche en Cuba, que sepa que existe un grupo de personas nacidos aquí, que a lo mejor nunca hemos estado en Cuba, pero que sentimos a Cuba profundamente”, dijo el ejecutivo y compositor en entrevista con Martí Noticias.
“Su Majestad” se estrenó este viernes en Radio Martí con un mensaje centrado en la libertad, la reconciliación y la posibilidad de reconstruir el país entre cubanos de distintas generaciones y experiencias.
Rebull considera que Radio y Televisión Martí, así como las plataformas digitales, desempeñan un papel importante para hacer llegar ese mensaje a la isla.
“Ustedes son el vehículo que le está llevando el mensaje de esperanza a Cuba a través de las redes sociales y a través de la televisión, de Radio Martí. Ustedes son esa voz”, afirmó.
La letra parte de una realidad que ha marcado a Cuba durante décadas: la separación de familias y generaciones entre quienes permanecieron en la isla y quienes construyeron sus vidas fuera de ella. Pero, en lugar de concentrarse únicamente en esa distancia, la canción propone un reencuentro.
“Estamos extendiendo una mano y, cuando llegue el momento, vamos a estar unidos por la Cuba que soñamos todos y, como digo en la canción, la Cuba que soñó Martí”, explicó.
Una historia heredada del exilio
Rebull nació en Estados Unidos y nunca experimentó directamente los primeros años de la Revolución Cubana. Sin embargo, asegura que siente una “responsabilidad moral” con el futuro de la isla.
“Yo creo que esto es parte del gran legado del exilio de Miami: que las generaciones futuras que no nacieron en la isla sientan por Cuba”, señaló. En su caso, esa conexión está estrechamente vinculada a la historia de su padre, Julio González Rebull, quien formó parte de la Brigada 2506.
Más de seis décadas después de aquellos acontecimientos, Rebull asegura que haber visto morir a su padre sin presenciar un cambio político en Cuba dejó una huella profunda en él. Es una experiencia que, dice, se repite cada vez que despide a integrantes de aquella generación del exilio.
“Ver a mi padre morir sin ver una Cuba libre es una tristeza. Yo cada vez que voy a un funeral, desafortunadamente de algún amigo de él, me voy con esa tristeza porque me digo: otro que murió sin poder ver una Cuba libre”, relató.
A pesar de ello, Rebull se muestra convencido de que podrá presenciar un cambio en la isla. “Yo sé que yo lo voy a ver. Yo sé que voy a poder ayudar, pero me duele mucho lo que estoy viendo en Cuba”, agregó.
Un llamado contra décadas de división
“Su Majestad” también aborda uno de los asuntos que Rebull considera fundamentales para pensar en el futuro del país: la desconfianza existente entre sectores de la comunidad cubana dentro y fuera de la isla.
La propia letra reconoce esa distancia entre personas que, pese a compartir un origen, pueden mirarse con recelo sin siquiera conocerse. Para Rebull, superar esa división requerirá cuestionar ideas y prejuicios acumulados durante décadas.
“Llegó el momento de unirnos, llegó el momento de darnos la oportunidad unos a los otros de sentarnos y de tratar de construir la Cuba que todos soñamos”, afirmó.
Su mensaje está dirigido especialmente a quienes viven actualmente en Cuba. Rebull quiere que sepan que existe una generación nacida fuera de la isla que, aunque no haya vivido allí, mantiene una conexión con el país y desea participar en su futuro.
“No tengan miedo, no se dejen llevar por lo que durante 67 años te han dicho. No es verdad. Aquí existe una comunidad de personas que nacieron aquí, que no conocen Cuba, que no han ido a Cuba, pero que quieren a Cuba tremendamente”, sostuvo.
El título de la canción alude a Cuba como una figura que está por encima de las diferencias entre sus hijos. La letra se refiere a “la madre Cuba, su majestad” y plantea que esa identidad común puede convertirse en un punto de encuentro entre quienes viven dentro y fuera del país.
El final de “Su Majestad” resume, además, la esperanza que Rebull quiso transmitir. La canción no presenta la libertad únicamente como algo que podría ocurrir en el futuro, sino que la imagina como un hecho consumado. “La libertad llegó”, dice la letra. Una frase que, por ahora, continúa siendo una aspiración para millones de cubanos.
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